La libreta del hambre
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    Malabarismos en Cuba para acompañar el arroz y los frijoles

    Por Laura Bonilla

    Bitácora Cubana, 17 de enero de 2007, (AFP/DiarioLasAmericas)

    Con su libreta de racionamiento, los cubanos tienen una canasta básica
    de alimentos a precios subsidiados que rinde de siete a 15 días, según
    la creatividad del cocinero, pero deben hacer malabarismos para
    acompañar en la mesa el arroz y los frijoles. "Sin la libreta nadie
    puede vivir, pero sólo con la libreta tampoco", asegura un economista
    jubilado de 58 años que conduce un taxi .

    Los cubanos afirman que con la libreta -creada hace 45 años por el
    gobierno de Fidel Castro- nadie muere de hambre, aunque deben
    ingeniárselas para obtener otros productos de primera necesidad, muchos
    sólo disponibles en pesos convertibles (CUC), la divisa nacional que
    reemplaza al dólar.

    Para la mayoría de la población, que gana en promedio 12 dólares al mes
    (unos 310 pesos cubanos), hacerse con un litro de aceite (unos 2
    dólares), medio kilo de carne de res (5 dólares) o un kilo de leche en
    polvo (4,6 dólares) es una hazaña doméstica.

    "Si no tenemos dólares (CUC), no podemos comer, al pueblo no le alcanza
    lo que compra con la libreta en la bodega. Si uno lo estira, puede durar
    15 días, pero carne de res no comemos, y la carne de cerdo hay que
    comprarla en la calle", dice Hilda, una residente de Centro Habana de 78
    años que trabajó hasta hace un par de años en la limpieza de casas.

    Medio kilo de pierna de cerdo cuesta unos 25 pesos (1,1 dólares) en un
    mercado agrícola. Un kilo de café "puro" en una tienda cuesta casi ocho
    dólares, pero en el mercado negro, donde es "estirado" con chícharos
    (guisantes) tostados y molidos, cuesta unos 20 pesos (cerca de un dólar).

    "Para comer, malabares hay que hacer, y magia también", sentencia un
    universitario de unos 45 años que reside en Cerro, un barrio popular de
    La Habana.

    El gobierno defiende los valores sociales de la revolución, con índices
    de y educación envidiables en gran parte de América Latina. El
    gas, el teléfono, la electricidad, el y la están
    subvencionados. No obstante, Raúl Castro, quien hace más de cinco meses
    sustituye en el poder a su hermano Fidel -convaleciente de una cirugía
    intestinal-, señaló recientemente el abastecimiento de alimentos
    agrícolas como uno de los problemas más serios que afrontan los cubanos.

    La cuota de la libreta, que se compra en las "bodegas", incluye unos
    tres kilos y medio de arroz, cerca de medio kilo de frijoles, un cuarto
    litro de aceite, dos kilos y medio de azúcar, 10 huevos, medio kilo de
    pollo y 250 gramos de picadillo de carne de res mezclada con soya
    molida, a veces galletas y algo más.

    Los menores de siete años y los ancianos tienen subsidiado un litro de
    leche diario, que cuesta 50 centavos de un peso (0,025 dólares). La
    situación ha mejorado desde la crisis provocada por la desintegración de
    la Unión Soviética en 1991, llamada "periodo especial", cuando las amas
    de casa apelaron a su creatividad para poder vestir a sus familias y
    resolver tres comidas diarias: inventaron recetas con cáscaras de
    plátano y hasta una sopa de espinazo de pescado.

    "Tengo que salir todos los días a buscar qué comer, si me quedo en casa,
    no como", sostiene Hilda, que no tiene nevera pero utiliza la de un vecino.

    A pesar de la fértil tierra de labor, los rendimientos siguen siendo
    bajos, muchas veces por trabas burocráticas e ineficiencia, la sequía y
    los huracanes que afectan a la isla, y la despensa cubana depende en
    buena medida de las importaciones, desde tierras lejanas a raíz del
    embargo estadounidense. Ernesto Fidel, un chofer de 38 años que hasta
    hace poco manejaba un camión de de carne congelada a los
    hoteles de toda la isla, también se queja de que los precios están por
    las nubes. "Aquí todo está caro salvo los condones, que cuestan cinco
    centavos de peso cada uno. ¡Menos mal!", afirma.

    http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=3796

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