La libreta del hambre
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    Panamá, sábado 20 de septiembre de 2008

    FRENOS A LA ASISTENCIA HUMANITARIA.
    Otro castigo para el pueblo cubano
    Manuel Castro Rodríguez
    opinion@prensa.com

    Según el informe preliminar del Gobierno cubano divulgado el 15/9/2008,
    los huracanes "Gustav" y "Ike" ocasionaron pérdidas por 5 mil millones
    de dólares. Más de medio millón de personas han quedado sin hogar o con
    viviendas severamente dañadas. El Ministerio de aún no tiene
    un estimado de las existencias de alimentos para los próximos meses.

    La devastación ha agudizado el deterioro socioeconómico. Antes, ya la
    situación era crítica, por lo que el 26/07/2008 el general Raúl Castro
    les advirtió a los cubanos que debían prepararse para tiempos más duros.

    Desde hace cuatro décadas, la escasez de alimentos y viviendas son dos
    de los principales problemas que afectan al cubano. Según la CEPAL
    (1997), en La Habana "se ha experimentado un marcado incremento de los
    barrios y focos insalubres, donde viven casi 76 mil personas". Según el
    Gobierno, a comienzos de este año el déficit habitacional ascendía a 600
    mil viviendas; necesita reparación el 85% de los inmuebles de más de
    tres pisos; en el 60% de las viviendas conviven hasta cuatro
    generaciones; la situación más crítica es en la capital, donde el 70% de
    las viviendas estaba en un estado precario; y unos mil 400 edificios en
    mal estado son desalojados anualmente por el peligro de derrumbarse.

    Desde hace más de una década, las "posadas" (push botton) se utilizan
    para albergar a personas sin . La crisis habitacional obliga a
    muchos divorciados a seguir conviviendo bajo el mismo techo, incluso
    hasta en el mismo cuarto.

    Por mucho empeño que ponga una familia cubana en reparar su vivienda, es
    imposible que lo pueda hacer si no recibe ayuda de sus familiares que
    han emigrado. Por ejemplo, si necesita sustituir el inodoro, el más
    barato le cuesta 110 dólares; como el salario mensual promedio es de
    unos 17 dólares, tendría que utilizar los salarios correspondientes a
    seis meses.

    Cuba, que hace medio siglo exportaba hortalizas, viandas, leguminosas,
    frutas, carne, etc., actualmente tiene que importar el 85% de los
    alimentos que consume, siendo su principal abastecedor:
    42% de los suministros.

    La alimentación del cubano depende del extranjero, debido a que solo el
    47% de la superficie agrícola cubana está cultivado. Según datos
    oficiales de finales del año 2006, el área agrícola de Cuba es de 6.6
    millones de hectáreas, de las cuales 3.1 millones está cultivada,
    mientras que 2.3 millones son pastos naturales y 1.7 millón está ociosa.
    El 80% de la superficie agrícola pertenece al Estado.

    Con los alimentos racionados –vendidos a la población a bajos precios
    mediante la libreta de abastecimientos– el cubano puede comer 10 días de
    cada mes; además, los niños pierden el derecho a la leche a precio
    subsidiado cuando cumplen siete años.

    Para poder sobrevivir, los habitantes de las ciudades están obligados a
    comprar en divisas los bienes de primera necesidad –tienen un impuesto
    de ¡240%!, el IVA más alto del mundo–, entre ellos, alimentos, ropa y
    artículos de higiene personal.

    Según Karl Marx, el salario debe ser de tal cuantía que satisfaga las
    necesidades básicas del trabajador y su familia. Esto no se cumple en
    Cuba para la mayor parte de los trabajadores. El salario mensual de un
    médico es de 20 dólares y un profesor universitario devenga 30 dólares
    al mes, por lo que hasta ellos dependen de las remesas monetarias que
    enviamos los emigrados. Nuestros familiares pueden comer los 20 días
    restantes de cada mes, gracias a que los más de 2 millones de cubanos
    que hemos emigrado remitimos más de mil millones de dólares anualmente;
    esta cifra es un estimado, dado que la mayor parte de las remesas no se
    hace por vía oficial.

    Por primera vez, el Gobierno cubano aceptó asistencia económica de las
    Naciones Unidas para enfrentar el desastre: poco más de 3 millones de
    dólares. Los cubanos de la diáspora podemos brindar una ayuda mucho
    mayor: varios miles de millones de dólares.

    La historia reciente de Cuba demuestra que cuando se han liberalizado
    las actividades económicas (1980–1985 y en 1994–1996), se ha producido
    una vigorosa reactivación económica. Lamentablemente, el Gobierno
    eliminó las medidas que permitieron esas mejoras.

    En 1996, después del huracán "Lili", la desconfianza mutua impidió que
    gran parte de la ayuda enviada por los cubanos radicados en EU llegara a
    sus destinatarios. Para evitar que algo similar ocurra ahora, el apoyo
    debe ser directo: de familia a familia para que miles de cubanos que lo
    han perdido todo reciban ayuda directa y sin limitaciones de sus
    familiares que han emigrado.

    Considerando todo lo anterior, es imprescindible que: 1. El Congreso
    norteamericano derogue el arbitrario e embargo comercial contra
    Cuba, que en reiteradas oportunidades ha recibido el repudio casi
    unánime de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

    2. El Gobierno estadounidense suspenda definitivamente las restricciones
    a los viajes a Cuba de los cubanos radicados en EU, así como al envío de
    remesas monetarias, alimentos, artículos de higiene personal y ropa.

    3. El Gobierno cubano suspenda por un año los impuestos y recargos a las
    remesas monetarias y los envíos de ayuda humanitaria; derogue las
    restricciones para ir a nuestra patria a todos los que nacimos en Cuba,
    sin distingo de credo político o de otra índole, como lo establece la
    Declaración Universal de los , de la cual Cuba es
    signataria; autorice a los nacidos en Cuba a viajar con los pasaportes
    otorgados por otros países o no cobre varios cientos de dólares por la
    elaboración del pasaporte cubano; le permita establecer al cubano
    pequeñas empresas con las remesas monetarias recibidas; y elimine el
    oneroso impuesto a los alimentos, ropa, artículos de higiene personal y
    materiales de construcción.

    Todos los cubanos tenemos el derecho y el deber de ayudar a Cuba a salir
    de la crisis en que se encuentra, dado que la patria es de todos los que
    allí nacimos. En palabras de José Martí: "La patria tiene hoy una gran
    necesidad, y es desertor el que no acuda hoy mismo a ella".

    El autor es catedrático

    http://www.prensa.com/hoy/opinion/924300.html

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