La libreta del hambre
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    Las dificultades de la dictadura comunista Las autoridades piden nuevos
    sacrificios a la población
    'Ahorro o muerte', nuevo lema cubano

    La crisis económica mundial golpea con dureza a los habitantes de la
    isla, a los que afecta tanto en el consumo energético como en la propia
    disponibilidad de alimentos
    Vicente Poveda / La Habana | Actualizado 12.07.2009 – 05:03

    Es un comienzo de verano caluroso, con más de 30 grados centígrados,
    pero en muchos lugares de Cuba el aire acondicionado está apagado.
    "Debemos ahorrar energía, aunque sea pesado", afirma un funcionario en
    una oficina gubernamental de La Habana, en cuyas grandes ventanas pega
    con fuerza el sol.

    Como en muchas otras instancias oficiales, los recortes decretados por
    el Gobierno del presidente Raúl Castro prohíben que se accione el aire
    frío antes de la una del mediodía. Al llegar un visitante, se le
    enciende un ventilador en la sala de visitas. Después se apaga.

    La crisis económica del mundo capitalista también salpica -y con fuerza-
    a la isla socialista, y las autoridades han optado por sacar el mazo del
    ahorro. Para rebajar la factura energética en tiempos de vacas flacas,
    muchas empresas han reducido su horario de trabajo; otras encienden
    menos luces de lo acostumbrado y, sobre aquellos centros de trabajo
    "derrochadores", pende como espada de Damocles la amenaza de un corte de
    suministro.

    Las autoridades cubanas hicieron saltar la alarma en mayo, al darse a
    conocer que en los primeros cuatro meses del año se habían empleado en
    la generación de energía 40.000 toneladas de combustible por encima de
    lo planificado. Desde entonces, los líderes del país y los medios de
    comunicación reiteran por activa y por pasiva la necesidad de contener
    el consumo.

    Un radical ahorro o muerte -en contraposición al patria o muerte de los
    discursos de Fidel Castro- es el lema acuñado por el hasta hace semanas
    presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón, para afrontar
    la crisis. "Recuerden, debemos trabajar juntos hacia el objetivo y
    aprovechar cualquier ocasión para ahorrar", es una de las frases con las
    que cierran estos días los noticieros televisivos.

    Cuba ha visto incrementarse fuertemente los precios del petróleo y los
    alimentos que importa, al tiempo que se han desplomado los del níquel
    exportado por la isla, pasando de unos 33.000 dólares por tonelada en
    2007 hasta los 15.000. También han caído los ingresos por exportaciones
    del y la pesca, y pese a que el número de turistas incluso crece
    ligeramente, desde el sector se afirma que los visitantes cada vez dejan
    menos dinero.

    Como en muchos otros países, se ponen en duda proyectos de inversión,
    ante las condiciones de financiación más ásperas. Al gastarse muchas más
    divisas de las que se recibe, las arcas estatales acusan la falta de
    liquidez y los empresarios extranjeros se quejan de no estar recibiendo
    pagos por sus productos y servicios en Cuba. "No hay dinero en la caja.
    Cualquier dólar que se gasta, es un dólar que no se tiene", afirmó un
    economista de la de La Habana, hablando desde el anonimato.

    Dentro de las medidas adoptadas, todas las empresas deben presentar un
    plan de consumo, al tiempo que se han reforzado los controles. A los que
    no cumplen las normas, como por ejemplo encender el aire fuera de
    horario, se les corta el suministro. Según el semanario sindical
    Trabajadores, tan sólo en La Habana se ha cortado la electricidad total
    o parcialmente "por derroches u otras violaciones" a 450 centros estatales.

    Pero la crisis se está notando también más allá del calor y está
    llegando incluso al estómago. A partir de junio comenzaron a notarse
    cambios en la llamada "canasta básica", la cesta de productos de primera
    necesidad que el Estado distribuye a precios altamente subvencionados a
    través de la llamada "libreta de abastecimiento". En las bodegas de La
    Habana -el nombre que reciben los centros de distribución- se han
    reducido de 850 a 567 gramos los frijoles entregados por persona,
    mientras que la cuota trimestral de un kilo de sal se ha recortado a la
    mitad, según los propios vendedores.

    Lázaro, un abogado, explica que ante los altos precios de los alimentos
    más allá de la cartilla, en su casa no tienen más remedio que reducir el
    número de comidas, sobre todo cuando sus dos hijos tienen libre en la
    . "Los sábados y domingos, cuando estamos todos, nos levantamos
    tarde, hacemos un desayuno y luego otra comida a las cinco. Si no, no da
    para todos", explica.

    El Día de Córdoba – 'Ahorro o muerte', nuevo lema cubano (12 July 2009)
    http://www.eldiadecordoba.es/article/mundo/468705/ahorro/o/muerte/nuevo/lema/cubano.html

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