La libreta del hambre
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    Publicado el martes, 10.13.09
    La libreta, últimas batallas
    By MIGUEL COSSIO

    Cuando arribó a las tres décadas de existencia, en marzo de 1992, la
    libreta de racionamiento estuvo a punto de ser objeto de un festejo a
    todo trapo, por iniciativa personal de su máximo defensor, Fidel Castro.

    La idea horrorizó tanto a buena parte de la cúpula gobernante, entre
    ellos a Carlos Aldana, el ideólogo del partido, que enseguida echó mano
    a una larga lista de argumentos supuestamente lógicos con tal de impedir
    aquel festejo absurdo e impopular.

    Pasaron 47 años, y a trompicones, en el puro hueso y sin apenas nada que
    repartir, la Libreta de Control de Ventas para Productos Alimenticios va
    al parecer camino al cadalso, según ha anticipado Lázaro Barredo, el
    complaciente director de Granma, siempre tan dispuesto a disfrazar las
    malas nuevas en “buenas noticias'' para los cubanos.

    De acuerdo con Barredo, la libreta, muy útil hasta hoy en el oficio de
    administrar la pobreza, representa una impedimenta a la burocracia y
    tocará al raulismo encontrar fórmulas para repartir lo que Papá Estado
    ya no puede dar: una bayeta o una lata de puré de tomate marca Vita Nova
    por núcleo familiar de entre tres a siete personas, por citar un ejemplo.

    Desde que salió el anuncio de Barredo, me he topado con todo tipo de
    aseveraciones. Unas sostienen que, junto al cierre de los comedores
    obreros, liquidar la libreta de racionamiento forma parte de la reforma
    económica que Raúl Castro quiere imponer, bajo la advertencia de “ahora
    sí, a trabajar, cabrones, digo pichones'', siguiendo la arenga del
    comandante Ramiro Valdés.

    Otras tesis apuntan al deplorable estado de la economía nacional y de su
    aparato productivo, que es incapaz de garantizar al menos unas pocas
    libras mensuales de arroz per cápita.

    La Libreta, como la conocemos todos, nació como consecuencia de una
    grave crisis en la distribución de alimentos en La Habana a comienzos de
    la revolución. Marzo Fernández, economista y ex funcionario del gobierno
    cubano, dice que la desarticulación del sistema productivo se debió a la
    nacionalización de la tierra (1959) y los almacenes de víveres (1960).

    Entonces, asesorado por Carlos Rafael Rodríguez, a la sazón capo del
    INRA, y Máximo Berman, director de las llamadas tiendas del pueblo,
    Fidel Castro decidió establecer un sistema de racionamiento que, según
    sus planes, no duraría más de dos años. Y encargó el proyecto a Arnaldo
    Elías Vega González, conocido dentro de la burocracia como “Veguita'',
    el creador del engendro de la libreta y por ende de todas las OFICODAS
    del país. Veguita llegó a ser tan famoso que muchos años después fue
    enviado a Angola y a Nicaragua, con los mismos propósitos. Me cuentan
    que en el 2003 fue sancionado a 8 años de prisión por corrupción, haber
    aceptado un congelador, regalo de un empresario extranjero.

    La libreta de racionamiento no sólo le ha servido al régimen para
    administrar la pobreza. Ha sido quizás, junto con el carné de identidad
    y los Comités de Defensa de la Revolución, los , el instrumento de
    control más eficaz del castrismo. La libreta constituye un mecanismo
    perfecto para censar y controlar a la población. En la libreta, aparecen
    los nombres y los apellidos de cada miembro de la familia cubana.

    Como falta mucho por ver de esta película, me hago varias preguntas
    simples. ¿Qué va a pasar con la OFICODA, la Oficina de Control de
    Abastecimientos, aquel lugar tan temible y singular, adonde uno acudía
    para darse de baja y alta cada vez que se casaba o mudaba? ¿Con qué el
    raulismo va a sustituir la OFICODA? ¿Dónde quedó aquello de que el
    estado socialista (Papá Estado) se ocupa de distribuir igualdad entre
    todos, y sobre todo, entre los más necesitados? ¿O el raulismo está
    reinterpretando 50 años después el principio socialista de a cada quien
    según su trabajo y su necesidad? Nada, señores, habrá que esperar nuevos
    artículos del director de Granma.

    MIGUEL COSSIO: La libreta, últimas batallas – Columnas de Opinión sobre
    Cuba – El Nuevo Herald (13 October 2009)
    http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/columnas-de-opinion/story/564587.html

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