La libreta del hambre
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Recent Comments

    Publicado el viernes, 10.16.09
    Pan racionado y circo tropical
    By ALINA FERNANDEZ REVUELTA

    “Panem et circenses'' fue la expresión que usó el poeta romano Juvenal
    para describir como el emperador Julio César distraía al pueblo de sus
    prácticas políticas (las del césar, no las del pueblo) con mal trigo y
    peor espectáculo. Con el tiempo la expresión pasó a ser un concepto de
    gobernabilidad. Dirán ustedes: ¿quién en el siglo XXI practica semejante
    fórmula de gobierno? ¿Alguna tribu perdida en el Sahara? Pues no, la
    respuesta está, para variar, en Cuba, donde hace cincuenta años, una
    mañana de enero, llego una revolución para quedarse.

    Una de las primeras acciones de aquel proceso vertiginoso fue acabar con
    las instituciones de la época y establecer las propias. Así, se
    desmembró la familia, cerraron las iglesias, desparecieron muchas
    escuelas y la propiedad privada se fue a dormir el sueño eterno. Los
    cubanos pasamos de ser personas a ser organizaciones de masa y para el
    buen desarrollo de aquella masificación, se crearon los comités de
    defensa de la revolución, los comedores obreros y, sobre todo, ese
    rasero por el que todos éramos casi iguales: me refiero a la heroína más
    vieja y estable de la revolución cubana y una de sus grandes
    instituciones: la libreta de abastecimiento.

    Un estado paternalista y sobre todo austero nos dosificó la comida a 5
    libras de arroz, 4 de granos y 4 onzas de café mensuales, un tubo de
    pasta tumbadientes con un jabón cada trimestre y un bistec cada tres
    semanas. Y distribuyó la pobreza a partes iguales. Quien no se acuerda
    de aquello es porque la edad no le alcanza. Las abuelas se volvieron
    vegetarianas para guardarle el bistecito al nieto. El nieto apenas echó
    dientes de leche porque la leche apenas existía, y ese mismo nieto
    cuando creció se encontró con que lo que lo esperababa por la libreta
    era una libra de masa cárnica (el menú básico se ha ido
    metamorfoseando), que a su vez era mejor guardarle al menor de la casa
    que, para variar, seguía falto de leche porque esa siempre ha brillado
    por su ausencia. A los enfermos terminales la libreta les otorgó un
    pollo extra, popularmente llamado Alicia Alonso en alusión a una
    delgadez, comparable con la de la eximia bailarina.

    La libreta ha reflejado incluso los afanes internacionalistas y fue así
    como cedimos voluntariamente en los 60 una de las libras de arroz que
    nos tocaban mensualmente, que cogió el rumbo de y jamás volvió.

    La libreta de abastecimiento, ese dios tutelar, jamás benévolo, rige
    desde nuestros estómagos otras esferas de la vida y para eso cuenta con
    su propia burocracia. Su sede se llama la OFICODA (oficina de control y
    distribución de alimentos). Allí tiene que hacer cola un cubano si, por
    ejemplo, la suegra lo bota de la casa (en la isla cuatro generaciones
    viven bajo el mismo techo debido a la falta de , por lo que
    muchos divorcios se deben a antipatias y odios de parientes políticos).
    Tras horas, o días, de infinito papeleo, el cubano al fin puede mudarse
    con lo que es un requisito indispensable para un traslado de casa: la
    libreta!

    Y si lo que quiere es cambiar de ciudad, ni le cuento. Lo que sí le
    puedo asegurar es que la OFICODA informa del cambio de domicilio al
    comité de defensa, al centro de trabajo y a la policía. Aunque sirva
    para fortalecer la estricta vigilancia que se ejerce sobre cada
    ciudadano, masificado o no, y sus movimientos, la libreta no es un
    documento oficial y sólo puede usarse en una sola bodega, previamente
    designada. De manera que ni piense en comprar el huevo que le toca en
    Varadero si usted reside en La Habana.

    ¡Ser cubano es una carrera que lleva mucha práctica!

    Noticias recientes indican que el régimen cubano abandona su práctica de
    controlar dictaminando sobre los jugos gástricos y elimina la libreta.
    El castrismo ya ni siquera es estalinismo y mucho menos aplica lo
    enunciado por Juvenal. El “socialismo'' falta a sus compromisos y
    quienes ven un paso del paternalismo fidelista al pragmatismo de Raúl
    Castro se equivocan. La razón es más simple: el régimen ha reformulado
    su concepto de gobernabilidad: para Cuba, ¡ni pan ni circo!

    Comentarista radial, hija de Fidel Castro.

    Reside en Miami.

    ALINA FERNANDEZ REVUELTA: Pan racionado y circo tropical – Columnas de
    Opinión sobre Cuba – El Nuevo Herald (16 October 2009)
    http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/columnas-de-opinion/story/566926.html

    Print Friendly

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    Calendar
    October 2009
    M T W T F S S
    « Sep   Nov »
     1234
    567891011
    12131415161718
    19202122232425
    262728293031  
    Archives