La libreta del hambre
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    ECONOMÍA-CUBA:
    Raúl Castro busca aligerar gastos
    Por Patricia Grogg

    LA HABANA, 14 oct (IPS) – Aún a riesgo de resultar impopular, el
    presidente de Cuba, Raúl Castro, intenta liberar al Estado del exceso de
    subsidios y gratuidades, como parte de un programa que busca ajustar el
    gasto público a los menguados ingresos financieros fiscales.

    Para analistas, el tema resulta delicado en extremo porque impacta
    directamente sobre políticas sociales ya afectadas por las dificultades
    económicas y financieras de Cuba. Al parecer, ello explica la búsqueda
    de consenso a través de nuevos debates populares y la publicación de
    correspondencia de lectores sobre este asunto en la prensa oficial.

    El gobernante cubano viene insistiendo en sus discursos en que "nadie,
    ni un individuo ni un país, puede gastar indefinidamente más de lo que
    ingresa" y las gratuidades deben limitarse a asegurar a todos los
    ciudadanos por igual cuestiones vitales como la educación, y
    seguridad social.

    Castro no deja de alertar que para mantener tales garantías se requerirá
    producir más e incrementar los ingresos al presupuesto nacional. "Por
    eso se busca el "aterrizaje" de la gente, que se entienda que en cada
    cual radica una parte importante de la solución de los problemas que
    afronta el país", comentó un antiguo militante del Partido Comunista de
    Cuba (PCC).

    El necesario ajuste de los gastos a las "posibilidades reales" del
    Estado figura entre los puntos sobre los cuales se llamó a reflexionar,
    en un proceso similar al convocado en 2007 en torno al discurso de Raúl
    Castro el 26 de julio de ese año, con participación de unos tres
    millones de personas.

    En estas reuniones de ahora, que comenzaron en septiembre y se
    extendieron hasta este mes, se pretende que "la población se mire hacia
    adentro, hacia su entorno más inmediato, a partir de las ideas centrales
    de Raúl en sus intervenciones del pasado 26 de julio en la oriental
    ciudad de Holguín y, días después, ante la Asamblea Nacional
    (parlamento)", explicó la fuente.

    El gobierno espera que de esas asambleas de reflexión e identificación
    de los problemas existentes en cada centro de trabajo o de estudio
    surjan además propuestas concretas para solucionarlos con la
    participación de todos, agregó el militante del gobernante PCC que no
    quiso ser identificado.

    Aunque en materia de eliminación de subsidios las autoridades no
    esperaron iniciativas. A fines de 2008, una de las primeras medidas fue
    suprimir los planes vacacionales y otras garantías que a "precios
    altamente subsidiados" se ofrecían a trabajadores vanguardias y dirigentes.

    El gasto anual por ese concepto era de unos 60 millones de dólares.
    "Subsidiado y todo, me costaba el equivalente de tres salarios mensuales
    una semana en con mi familia. No era un regalo y ahorraba todo el
    año para ese descanso", comentó a IPS una mujer con responsabilidades
    directivas en una empresa estatal, que no ocultó su malestar.

    Precedida de rumores y versiones de todo tipo, este mes arrancó la
    decisión de cerrar los comedores obreros en los ministerios de Trabajo y
    Seguridad Social, Finanzas y Precios, Comercio Interior, y Economía y
    Planificación. El plan se inició de modo "experimental", con la idea de
    generalizarlo gradualmente a todo el país.

    A cambio, cada trabajador podrá recibir 15 pesos diarios (algo más de
    medio dólar) como estipendio alimenticio. Según los cálculos oficiales,
    más de 3,5 millones de personas acuden por cada jornada laboral a los
    24.700 comedores obreros de todo el país, cuyo gasto supera los 350
    millones de dólares.

    Según el diario Granma, vocero del PCC, esa cifra sólo incluye cuatro
    productos, que son arroz, granos (frijoles o guisantes secos), cárnicos
    y aceite, y no abarca los "cuantiosos gastos de otros alimentos,
    combustible, electricidad y mantenimiento de los locales" destinados a
    las comidas del personal.

    "A nosotros no nos han quitado el comedor todavía, pero al almuerzo nos
    dan cada día menos", aseguró un obrero especializado en forja de metales
    que labora en el mantenimiento de equipos de un centro universitario. "Y
    ahora dicen que van a quitar la libreta (de abastecimiento racionado),
    añadió.

    Ese sistema de distribución vigente desde 1962 tuvo sus momentos en que
    aseguró el abasto equitativo de alimentos a toda familia cubana, hasta
    que el impacto de la crisis económica de los años 90 redujo sus ofertas
    al mínimo. Se estima que actualmente no garantiza las necesidades de una
    persona por más de 12 días al mes.

    Aún así, su eventual eliminación es motivo de preocupación para muchas
    personas. "La noticia cayó como un balde fría en la mayoría de las
    familias con las que yo trabajo. Creen que no habrá oferta suficiente
    para satisfacer la demanda que se crearía y temen el acaparamiento",
    dijo la trabajadora social Celia Díaz.

    "Muchos temen que las colas (filas) para comprarlos serían
    interminables, lo cual aumentaría la zozobra en los hogares donde las
    mujeres se levantan todos los días pensando qué cocinarán por la noche,
    indicó Díaz, mientras que Miguel Alcántara, de 28 años, vaticinó que una
    medida así disgustaría a mucha gente.

    Según estudios de varios especialistas, las familias cubanas destinan
    entre 60 y 70 por ciento de sus gastos a la alimentación, pues para
    complementar sus necesidades deben acudir a otros espacios de mercado,
    donde prevalecen altos precios. "Eliminar de manera abrupta el subsidio
    a los alimentos agravaría esta situación", dijo un investigador.

    Las importaciones en alimentos para abastecer todos los segmentos de
    mercado interno, incluido el de divisas libremente convertibles,
    rondaron los 2.500 millones de dólares en 2008, una factura que el
    gobierno intenta disminuir. El Estado subsidia todos los productos de la
    canasta básica racionada para ofrecerlos a precios muy bajos.

    Una fuente cercana a la Oficina de Registro de Consumidores (antigua
    Oficina de Control de Abastecimientos) del Ministerio de Comercio
    Interior, admitió a IPS que desde hace años se habla de abandonar ese
    sistema y, en vez de "subsidiar productos, pasar a subsidiar personas",
    pero no se ha avanzado en el asunto.

    Creo que esto de eliminar la libreta responde "más a ilusiones que a
    otra cosa", sostuvo, respecto de las versiones actuales sobre su
    eventual eliminación. Coincidió, sin embargo, con la tesis de que se
    debe subsidiar personas y añadió que la libreta de abastecimiento
    normado debería ser individual en vez de familiar, como hasta ahora.

    En su opinión, cualquier variante requiere previamente un censo para
    determinar ingresos y necesidades de recibir subsidio estatal, lo cual
    llevaría a una actualización del registro de consumidores en que se
    involucre la situación laboral y, sobre todo, compruebe "la existencia
    física en el país" de la persona.

    La libreta de abastecimiento tiene en cuenta a toda la población cubana
    de 11,2 millones, sin distinguir si el
    consumidor trabaja o no, donde lo
    hace, ni con qué recursos cuenta. Más de 3,9 millones de personas
    laboran en el sector estatal, y más de 1,4 millones son atendidas por la
    seguridad social.

    Datos de 2008 de la Oficina Nacional de Estadísticas indican que la
    población económicamente activa suma poco más de cinco millones de
    personas, lo cual significa entonces que casi 1,1 millones no trabajan o
    están vinculadas a actividades económicas no estatales.

    En el sector académico existe bastante coincidencia en que la
    eliminación de los subsidios requiere necesariamente de un incremento de
    los ingresos reales de la población trabajadora, pensionada, o jubilada.

    Pero no se puede elevar los salarios sin el incremento efectivo de la
    producción de bienes y servicios, contra el cual conspiran el atraso
    tecnológico en algunas ramas, la carencia de insumos necesarios para
    llevar determinadas actividades y el hecho de que el salario que se
    percibe en ocasiones no representa un estímulo para ser más productivos.

    "Es un círculo vicioso que hay que romper a fin de aumentar poco a poco
    los ingresos de la población y, a la vez, ir eliminando los subsidios
    existentes, impidiendo que aquellos que nada aportan gocen de iguales
    beneficios que la población que crea la riqueza del país", dijo un
    economista consultado.(FIN/2009)

    ECONOMÍA-CUBA: Raúl Castro busca aligerar gastos – IPS ipsnoticias.net
    (14 October 2009)
    http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93619

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