La libreta del hambre
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    Crac
    Jueves 04 de Marzo de 2010 16:00 Julio Franco, La Habana

    Cada noche, a la vuelta de su trabajo como parqueador estatal, Modesto
    G. detenía su bicicleta en una de las esquinas de la avenida Infanta.
    Allí, los custodios de un almacén lo esperaban con un sándwich empacado
    y una lata de refresco. Todo por quince pesos, unos sesenta centavos de CUC.

    Esa rutina tiene los días contados. No habrá más meriendas que vender.
    Casabe, la empresa de catering encargada de tales servicios, está a
    punto de disolverse por falta de materia prima. Su socio extranjero hace
    las maletas, porque la contraparte local no le paga los adeudos.

    Ajena a esto, Mónica L. es una madre en apuros. Su hijo de año y medio
    consumía leche evaporada debido a la intolerancia hacia la vacuna que el
    Estado distribuye bajo racionamiento a los menores hasta siete años.
    Ahora los médicos, previa revisión del caso en un , extendieron
    un certificado para prescribir el consumo de leche caprina. Según las
    autoridades, problemas con los embalajes asépticos tipo tetra brik
    terminaron con la distribución de leche evaporada.

    Extraoficialmente, se comenta que el suministrador extranjero también se
    largó. Otro tanto ocurre con Tropical Island, una línea de producción de
    la empresa Río Zaza, S.A., cuyos jugos en cartón desaparecen por día de
    las estanterías de las tiendas.

    "Se venden los que están en almacén. Dicen que la firma extranjera se
    fue porque no le pagaban", explica a DIARIO DE CUBA una empleada de Oro
    Negro, cadena de gasolineras que se extiende por todo el país y que
    además comercializa al detalle bebidas, alimentos y útiles de higiene,
    todos en CUC.

    La Grecia del Caribe

    El adiós de inversionistas extranjeros que mantenían asociaciones de
    producción y distribución con empresas cubanas está reintroduciendo una
    sensación de orfandad económica que se visualiza en anaqueles vacíos. Es
    la punta del iceberg de un problema dramático: la falta de liquidez.
    "Cuba es la Grecia del Caribe. Estamos en bancarrota, pero considera que
    ni por mucho los cubanos tenemos el nivel de vida de los griegos",
    ironiza un economista que trabaja en una empresa de contratación.

    A fines de 2009 la situación financiera se tornó tan tensa que el Estado
    requisó 19% de los presupuestos en CUC de las empresas. Fue un pinchazo
    desesperado a las cajas de divisas para mitigar la aridez financiera y
    pagar adeudos. Inevitablemente la medida descarriló los planes de
    cientos de empresas, ya de por sí reajustados al mínimo de gastos.

    Anteriormente, en mayo, entró en vigor una instrucción de la oficina de
    supervisión bancaria del Banco Central que regula los depósitos o
    extracciones en efectivo en las cuentas corrientes de personas jurídicas
    extranjeras radicadas en Cuba y de empresas mixtas y otras formas de
    asociación económica internacional.

    Para depósitos o extracciones de efectivo superiores a 10.000 pesos
    convertibles (10.800 dólares), los clientes deberán llenar además una
    "declaración de origen y destino" del dinero. El Banco Central podrá
    bloquear las operaciones que considere "inconsistentes" y reportará las
    transacciones "sospechosas" al Ministerio del Interior, añade la
    instrucción.

    En noviembre pasado, cientos de proveedores y empresas mixtas en la isla
    calculaban que cerca de 1.000 millones de dólares permanecían retenidos
    en bancos cubanos. No es una moratoria, alega el gobierno, pero nada más
    parecido, responden los perjudicados.

    El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo
    Malmierca, atajó la situación diciendo que la medida era sólo
    "coyuntural". "Puedo asegurarles que tenemos la mayor voluntad de
    diálogo con nuestros socios económicos y que Cuba continuará siendo un
    mercado confiable y cumplidor con sus compromisos", dijo el titular en
    la pasada Feria de Comercio de La Habana, en noviembre último.

    Ahorro, recorte del gasto social, sustitución de importaciones y
    prioridad en las inversiones de rápida amortización en divisas son las
    armas del Estado para enfrentar el desafío.

    Presagios de colapso

    El pasado año, la economía cubana creció 1.4% frente a un vaticinado 6%.
    De acuerdo con el ministerio de Economía y Planificación se espera
    llegar a 1.9% este año. Para economistas independientes, esos mínimos
    pudieran encubrir números rojos que no serán admitidos por razones
    políticas. De cualquier manera, las autoridades no disponen de otro
    adjetivo para describir la situación que no sea el de "difícil".

    "Las restricciones financieras continuarán presentes", avanzó en
    diciembre ante la Asamblea Nacional el economista Osvaldo Martínez, uno
    de los escasos tecnócratas del equipo de Fidel Castro que ha sobrevivido
    a las degollinas de la nueva administración.

    Los caballos de batalla de la economía cubana han perdido brío. El
    níquel, cuyas cotizaciones se han descalabrado y que en su mejor momento
    representó la mitad de las exportaciones locales, todavía no recupera
    sus producciones preciclónicas; los habanos luchan por mantener sus
    precios de oro en medio de la crisis global, el cierre de fábricas y las
    legislaciones internacionales antitabaco; y el , aunque recibe
    ahora más visitantes que nunca, decreció 11% en ingresos.

    "Vienen más, pero gastan menos", dice un empleado de la cadena que vende
    perros calientes por diez pesos en la céntrica esquina de L y 23.

    "Los veo todos los días matar jugada aquí o más alante comerse una pizza
    de esas que ni los cubanos le meten el diente", observa despectivo.

    Entretanto, aumentan las expectativas por reformas económicas que si
    existen continúan engavetadas, y las medidas liberalizadoras del
    gobierno apenas endulzaron la acritud de las críticas generalizadas al
    inmovilismo.

    Una de las últimas invectivas provino de la iglesia católica.

    "Enfrentado a la severa crisis mundial, (el gobierno) parece hacer aguas
    y sólo tiene como arsenal de respuesta las afirmaciones utópicas y el
    reajuste vía reducción fuerte de gastos que puede llevar a un colapso
    socioeconómico", manifiesta un artículo del sacerdote y master en
    Ciencias Económicas Boris Moreno, aparecido en el mensuario Palabra Nueva.

    Crac (4 March 2010)
    http://www.diariodecuba.net/cuba/81-cuba/543-crac.html

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