La libreta del hambre
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    Sin arroz no hay país
    Lunes 07 de Junio de 2010 09:51 Julio Franco, La Habana

    El diálogo, en un bodegón de La Habana profunda, remite al desconcierto.
    El grano típico, socorrido, consuetudinario del cubano de a pie, está
    ausente al pase de lista. La mesa nacional apenas logra su precario
    equilibrio. Tiene ahora tres patas.

    “En realidad, siempre han sido dos patas: arroz y frijoles. Así que
    ahora tiene una sola”, rectifica Zoila M., ama de casa del barrio de
    Alamar, quien se ve en apuros para alimentar a sus cuatro hijos.

    Mediante la cartilla de racionamiento, vigente desde 1962 y cuya
    pretendida abolición continúa siendo una entelequia para el Estado, se
    venden cada mes 2,2 kilos de arroz por persona, a 55 centavos de pesos
    cubanos cada kilo.

    El resto del consumo se adquiere a precios de oferta y demanda, ya sea
    en los agromercados o en el circuito en divisas.

    Se dice que Cuba se encuentra entre los siete mayores consumidores de
    arroz del mundo: 60 kilogramos per cápita anuales. Para satisfacer esa
    demanda, eroga más de 200 millones de dólares al año en compras en
    mercados extranjeros, principalmente vietnamita, aunque chino y
    tailandés también. Al parecer, actualmente no hay más dinero para esa
    factura, ni tampoco alternativas. De ahí la escasez.

    “Antes te decías, no tengo nada que comer, bueno, sí, arroz y huevo.
    Ahora es un lujo”, explica un joven de veintitantos. Está parado en una
    esquina del Paseo del Prado. Mastica un perro caliente que ha comprado
    por cinco pesos.

    Aunque desabrido, con el pan algo correoso, es lo mejor que ha podido
    llevarse a la boca esta mañana de lunes. Trabaja de mensajero en un
    cercano y no ha encontrado abierto ningún expendio estatal de
    arroz frito servido en caja de cartón.

    Su sueldo, más el de su familia, no pueden enfrentar la estampida
    inflacionaria del arroz. De 3,50 o 4 pesos en los mercados de libre
    concurrencia, ha brincado a 15 y en algunos casos, los fines de semana,
    20 pesos, en el mercado sumergido.

    “Ayer sacaron en la shopping, pero a 1,90 el paquete. Está carísimo y
    sin embargo volví”. Ese precio del kilogramo del cereal, en pesos
    convertibles, equivale a más del 11 porciento del salario promedio en la
    Isla.

    A principios de mayo, la emisora Radio Rebelde, que se toma como la más
    oficiosa de todas, criticó el acaparamiento del producto.

    “Se exige disciplina y orden en la venta, no se puede permitir bajo
    ningún concepto que las personas acaparen arroz para después revenderlo
    a sobreprecio”, amonestó un locutor con voz tronante.

    La advertencia no sirve de mucho. El robo continúa en los almacenes
    estatales, calados una y otra vez por empleados y custodios debidamente
    sobornados.

    Cuba importó 567,000 toneladas de arroz en 2008, la mayoría de la
    empresa vietnamita Northern Food Corp, bajo términos preferenciales.
    Sacos rotulados con ese nombre pueden verse en uno de los cuartuchos
    laberínticos en Centro Habana.

    “Dime cuánto quieres”, pregunta diligente el dueño del negocio. Los
    compradores, algo tímidos, piden una o dos libras. El hombre pesa el
    producto con una báscula de mano. Un niño descamisado acaricia al perro
    de la casa. Espera su turno con una bolsa de nylon y el dinero arrugado
    en su mano derecha. Con la izquierda soba la pelambre del manso animal.
    “Tal vez para la tarde no me quede nada ya”, calcula el mercachifle.

    Esperando la cosecha

    Arroz070610″El problema del arroz, que es una situación un poco tensa,
    pensamos que en la medida en que la producción se estabilice, también se
    estabilizará la presencia en los mercados. No es inmediato. Debe demorar
    algunas semanas porque acaba de comenzar la cosecha”, advirtió Nereo
    Santos, funcionario de Comercio Interior, en un reportaje televisivo.

    Sus declaraciones sugieren que el Estado no comprará más cereal en los
    mercados extranjeros, al menos por el momento. La Isla importa el 60
    porciento de las actuales 700,000 toneladas de arroz que consume
    anualmente, principalmente de .

    El año pasado aumentó la producción nacional a 281,000 toneladas, pero
    esto sólo representa poco más del 40 por ciento del consumo.

    La actual sequía, sobre todo en el este del país, afecta la producción
    arrocera, que se resiente además del vejestorio tecnológico de su planta
    y de los problemas organizativos.

    La falta de lluvias ya había afectado en febrero la siembra de arroz en
    las provincias de Sancti Spíritus y Granma, centro y este de la Isla,
    respectivamente, responsables del 50 por ciento de la producción.

    “Si no hay no hay arroz”, maximizó la emisora Radio Rebelde hace un
    par de semanas.

    La prensa oficial había reportado un aumento de más del 50 por ciento en
    la producción local de arroz en 2009, lo que llevó a un entusiasmo
    excesivo en la burocracia, que redujo un 11 porciento las importaciones
    del cereal vietnamita en el 2010, alentada por la ansiedad del gobierno
    en reducir al máximo las adquisiciones, en una política feroz que busca
    adelgazar el déficit comercial y fiscal.

    El arroz puede cultivarse prácticamente el año entero, a excepción del
    trimestre que abarca desde el 15 de agosto hasta el 30 de noviembre.

    Juan Pérez Lama, viceministro de la , dijo que en el caso del
    arroz se espera un ascenso productivo considerable antes de 2013. La
    estrategia actual incluye la introducción de nuevas tecnologías,
    aplicadas con la ayuda de especialistas japoneses, vietnamitas y chinos.

    Más de 150 mil campesinos cubanos cultivan arroz, y el número de
    cosecheros crece, según Orlando Lugo Fonte, presidente de la Asociación
    Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

    El factor estadounidense tampoco se vuelve despreciable. Aguarda en
    talanquera.

    El presidente de la Asociación de Productores de Arroz de Estados
    Unidos, Dwight Roberts, afirmó hace un año que aliviar el embargo
    permitiría a los productores norteños ganar participación en el mercado
    cubano, actualmente en manos de Vietnam, que ofrece favorables términos
    crediticios, pero cuyos envíos incluyen arroz “roto”, de menor categoría.

    “Los cubanos conocen el arroz, prefieren calidad (…) Aunque estemos un
    poco más altos en precio, comprarían arroz estadounidense”, aseguró
    Roberts, no sin una pizca de petulancia.

    http://www.diariodecuba.net/cuba/81-cuba/1913-sin-arroz-no-hay-pais.html

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