La libreta del hambre
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    Publicado el domingo, 09.26.10
    Costo de la vida ahoga a los cubanos
    Por JUAN O. TAMAYO
    jtamayo@elnuevoherald.com

    Hasta el mes pasado, Lara Cortés aumentaba su magro ingreso de retiro
    como maestra en La Habana revendiendo los cuatro paquetes de cigarrillos
    que compraba mensualmente con la libreta de abastecimiento, subsidiada
    por el gobierno.

    Cortés, de 73 años y quien no fuma, los compraba por 11 pesos y los
    revendía en la calle por 31, una adición de 20 pesos a su retiro de 260
    mensuales, equivalente aproximadamente a $10.83 mensuales.

    "Era una porquería, una pordiosería, pero necesario para sobrevivir'',
    dijo. "Pero ahora los han quitado de la libreta. ¿Qué voy a hacer?
    ¡Pasar hambre! En Cuba no se puede vivir con 260 pesos''.

    Al reducir los subsidios estatales para tratar de salir de una abismal
    crisis económica, el gobernante Raúl Castro ha encarecido la vida
    diaria, aceptando implícitamente que el vasto sistema de bienestar
    social del país ya no es cosa segura.

    Castro declaró el año pasado que la promesa revolucionaria de
    igualitarismo ya no era sustentable, reconociendo que habrá más
    diferencias entre los que tienen medios económicos y los que no.

    "Raúl está desmantelando partes del bienestar social, y la
    estratificación social basada en los ingresos y la ampliación de la
    desigualdad aumentarán'', dijo Mario González-Corzo, economista del
    Lehman College, en Nueva York, quien estudia los asuntos cubanos.

    El anuncio del gobierno la semana pasada de que eliminará 500,000
    empleos estatales –y que espera crear un número similar en el ahora
    mínimo sector privado– ha provocado temores de que decenas de miles de
    personas queden desempleadas.

    Pero las reducciones en los subsidios estatales durante los últimos 12
    meses –especialmente en la libreta de abastecimiento, que ofrece un
    abastecimiento limitado pero a costo muy reducido de alimentos y otros
    artículos a los 11.2 millones de cubanos– ya ha hecho aumentar el costo
    de la vida.

    Los más afectados han sido los retirados, los incapacitados, las viudas
    y otras personas que viven de un ingreso fijo, y el 40 por ciento de la
    población que no recibe remesas del exterior y tiene que depender de los
    sueldos estatales, que oficialmente son de un promedio de poco más de
    $20 mensuales.

    "Esto complica muchísimo más la supervivencia de la familia cubana, que
    ya es muy difícil'', afirmó Darsi Ferrer, un de La Habana que
    ha estudiado las consecuencias de la reducción de los subsidios.

    Con excepción de la pública y la educación –todavía gratuitas
    pero cada vez más limitadas– Castro ha reducido significativamente los
    subsidios en muchos sectores para tratar de arreglar una economía en
    caída libre, debido al desplome de los ingresos por concepto de las
    exportaciones y el y una fuerte falta de financiamiento.

    El gobierno cerró miles de comedores obreros que ofrecían almuerzo
    gratis a 250,000 empleados, y sus inspectores ejercieron una gran
    presión sobre los beneficios adicionales otorgados a algunas personas,
    como los enfermos que necesitan raciones extra de alimentos.

    En Santa Clara, en el centro de la isla, los inspectores cancelaron este
    año los beneficios de 4,700 de las 7,000 personas que recibían
    asistencia especial, afirmó Oscar Espinosa Chepe, economista y disidente
    que vive en La Habana.

    El gobierno también eliminó los subsidios a sus centros de "campismo
    popular'', donde los cubanos vacacionan a precios mínimos en tiendas de
    campaña o cabañas sencillas, por lo general cerca de playas y otros
    puntos turísticos.

    Pero el mayor impacto se debió a la reducción en los suministros de
    alimentos y artículos de higiene personal que se compraban con la
    libreta de abastecimiento, un sistema establecido hace 50 años que Fidel
    Castro ha alabado repetidamente como la manera más justa de distribuir
    los recursos del país. Raúl Castro reemplazó oficialmente a su hermano
    en la dirección del gobierno en el 2008.

    Funcionarios cubanos reconocen que la libreta de abastecimiento sólo
    cubre la mitad de las necesidades mensuales de la población, pero la
    mayoría de la gente afirma que cubre una tercera parte o menos. El resto
    tienen que comprarlo, a precios mucho más elevados, en los mercados
    campesinos oficiales, tiendas o en la bolsa negra.

    En una isla donde el sueldo promedio es 429 pesos y la pensión de retiro
    promedio es 262 pesos –aproximadamente $20 y $10.50, respectivamente–
    la reducción de las raciones se ha sentido con fuerza.

    "La libreta casi me llegaba hasta el fin del mes si desayunaba un vaso
    de azucarada y un pedazo de pan al mediodía'', afirmó Cortés por
    teléfono desde La Habana. ''Si la siguen cortando me muero de hambre''.

    En los últimos 12 meses, las papas y los chícharos (arvejas) fueron
    eliminados de la libreta y los precios se dispararon: las papas subieron
    de unos 30 centavos a unos 2 pesos la libra, y los chícharos de entre 10
    y 20 centavos a 3.50 pesos la libra. Los cigarrillos, que la libreta
    asignaba a todos las personas de más de 14 años, fueron eliminados el
    1ro. de septiembre.

    El café racionado aumentó de 10 centavos por un paquete de 4 onzas a 5
    pesos por un peso similar de granos supuestamente más concentrados. La
    ración de frijoles se redujo en una tercera parte y la de sal en casi la
    mitad.

    En los mercados campesinos, donde los precios los fija la oferta y la
    demanda, una libra de carne de cerdo cuesta 25 pesos, un aguacate 10
    pesos, un mango 10 pesos, una libra de cebolla 20 pesos y un litro de
    aceite de cocinar 35 pesos. El costo de esos cinco artículos equivalen a
    una semana de trabajo para el empleado promedio.

    "Los salarios son mínimos y los precios muy altos, así que los cambios
    en la libreta están afectando, sobre todo a los sectores de menos
    ingresos, los pensionados, los que no reciben ayuda del extranjero'',
    dijo Espinosa Chepe.

    Varios residentes de La Habana dijeron que en la capital hay muchos
    rumores de que el gobierno eliminará el próximo año de la libreta el
    café, los huevos, la pasta y artículos de higiene personal, y que el
    panecillo de 3 onzas que ahora se vende a través de la libreta
    diariamente por 5 centavos se disparará a 80 centavos.

    Un largo editorial de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de
    Cuba, pidió en octubre pasado la eliminación de la libreta de
    abastecimiento, excepto para los más necesitados.

    A esto se agrega la preocupación sobre el anuncio del medio millón de
    despidos, equivalente a 10 por ciento de los 5 millones de empleados en
    un país donde menos de 600,000 personas trabajan en el sector privado.

    Numerosos cubanos que siguen trabajando a pesar de haber llegado a la
    edad de retiro han sido informados de que probablemente sean obligados a
    retirarse, reveló un jubilado de La Habana que pidió no ser identificado
    para evitar sanciones del gobierno.

    Los 10,000 maestros retirados que regresaron a las aulas hace dos años
    para aprovechar los incentivos ofrecidos por el gobi
    erno a fin de
    aliviar la escasez de maestros, ahora temen ser los primeros
    cesanteados, agregó el retirado.

    Algunos centros académicos del gobierno están desapareciendo de la noche
    a la mañana, agregó, y los retirados que operan muchos de los quioscos
    de periódicos en la capital han sido informados de que tendrán que dejar
    el empleo a gente más joven despedida de otros puestos.

    Más de 150 de los 231 choferes de bajo sueldo asignados a la cadena
    estatal de hoteles Gaviota serán despedidos, reportó la semana pasada el
    independiente Carlos Ríos Otero.

    Espinosa Chepe señaló que los despidos ocurren en un momento en que
    algunos cubanos viven bien robando al gobierno, trabajando para empresas
    extranjeras o como intermediarios en los mercados campesinos.

    "Esta economía no es fácil de explicar'', aseguró. "La gente no pregunta
    cuánto le van a pagar [por un empleo]. Lo que les interesa es qué hay
    allí que se puede vender por la izquierda [ilegalmente]''.

    "Hay dos Cubas''. agregó. "Hay mucha gente ganando mucho dinero y otros
    que se están hundiendo. Hay una diferencia social enorme y cada día será
    mayor''.

    http://www.elnuevoherald.com/2010/09/26/v-fullstory/809229/libreta.html

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