La libreta del hambre
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    Cuba se queda sin pan
    06:00h | Nick Miroff, La Habana (Cuba) | Global Post

    Las panaderías estatales de Cuba últimamente empiezan a no tener
    suficiente género, aunque todos los cubanos tienen derecho una pieza de
    pan al día con la cartilla de racionamiento. Las sospechas por la
    escasez apuntan a esos nuevos empresarios a los que ha dado luz verde el
    gobierno de Raúl Castro, que quizás estén comprando más y más harina en
    el mercado negro.

    Al igual que el aire o el , la sanidad gratuita y la educación, el
    pan subvencionado por el estado se considera un derecho natural en la
    Cuba socialista. En cada barrio las panaderías a lo largo de toda la
    isla lo sacan de sus hornos en forma de hogazas blanquecinas y
    esponjosas o de barras tan rígidas que prácticamente parecen bates de
    béisbol.

    Todos los cubanos tienen derecho a al menos una pieza de pan al día como
    parte del sistema de racionamiento nacional. El pan es un elemento tan
    básico en la dieta de los cubanos que es habitual ver largas colas
    delante de las tiendas del gobierno de gente que quiere comprar más.

    Pero con decenas de miles de nuevos pequeños empresarios abriendo
    paladares, cafeterías y puestos de pizza como parte de las reformas
    económicas de Raúl Castro, las panaderías estatales de la isla empiezan
    últimamente a no tener suficiente producto. Las sospechas por la escasez
    apuntan a esos nuevos empresarios, que quizás estén comprando más y más
    harina en el mercado negro.

    En varias panaderías de La Habana los trabajadores se quejan de la
    escasez de pan en las tiendas estatales, aunque aseguran que todavía
    fabrican el mínimo que exige el sistema de racionamiento. "Estamos
    horneando el 60 por ciento de lo que solíamos hacer", asegura un
    empleado de una panadería en el barrio de la de La Habana, donde
    los clientes que hacían cola hace unos días por la mañana tuvieron que
    marcharse con las manos vacías. "No tenemos harina", les dijeron.

    La escasez de pan en las tiendas estatales anticipa un problema derivado
    del plan del gobierno de Castro de despedir a miles de funcionarios y
    crear una nueva clase de empresarios autónomos. A falta de un mercado
    formal que pueda abastecer a los nuevos negocios, empleados corruptos
    con acceso a productos y almacenes del estado se han convertido de hecho
    en los auténticos mayoristas de la isla.

    Aunque el precio del trigo ha aumentado sensiblemente en todo el mundo
    últimamente, los empleados de varias panaderías dicen que siguen
    recibiendo la misma cantidad de materia prima, y niegan que se produzcan
    robos. Lo que ocurre, dicen, es que los nuevos empresarios simplemente
    están comprando más pan para hacer bocadillos.

    "Es por todas estas nuevas cafeterías", dice una dependienta de una
    panadería en el barrio del Vedado, que al igual que otros funcionarios a
    los que se les pregunta sobre el tema no quiere decir su nombre.
    GlobalPost intentó hablar varias veces sin éxito con algún representante
    del Ministerio de la Industria Alimenticia, que supervisa las panaderías
    estatales, pero nadie contestó al teléfono en sus oficinas centrales.

    Miembros del gobierno han dicho que establecerán un sistema de
    suministro al por mayor para los nuevos pequeños negocios, con 130
    millones de dólares destinados para ello a lo largo de 2011 (36 millones
    para comestibles). Pero advierten que podría llevar años implementarlo.
    Además, ya que gran parte de los productos tendrán que ser importados,
    no está claro si el gobierno los venderá al precio de coste o pasará
    como con el resto de bienes que llegan desde el extranjero, que se
    venden muy caros en tiendas donde sólo se paga con divisa.

    Con el gobierno comprometido a despedir o recolocar a 500.000
    funcionarios próximamente, y posiblemente a cientos de miles más
    después, la estrategia oficial para recortar gastos consiste en reducir
    el tamaño del estado permitiendo más negocios privados y aligerando la
    actividad estatal. Desde octubre de 2010 los funcionarios han emitido
    unos 80.000 permisos de autoempleo, de los que en torno el 30 por ciento
    son para actividades relacionadas con la comida o los servicios de
    restauración.

    Si bien las nuevas licencias han generado una sensación de optimismo
    entre algunos cubanos emprendedores en unos momentos en los que muchos
    subsidios del gobierno están siendo recortados, estos permisos se
    reducen realmente a una lista de 178 actividades. El gobierno todavía
    tiene que autorizar otras actividades, como chapistas, tapiceros o
    soldadores (que sí se realizan en el mercado negro), pero para las que
    todavía no hay un suministro de venta al por mayor de materiales.

    A finales de 2010, cuando se anunciaron las reformas, el periódico del
    partido comunista, Granma, pidió paciencia para la creación del sistema
    de suministro mayorista, explicando que las autoridades no pueden crear
    esa red de la noche a la mañana. "Pensar que el estado va a permitir
    nuevos pequeños negocios sin crear un mercado de suministros sería
    irresponsable, especialmente cuando la planificación sólida ha sido uno
    de los principios básicos para estos cambios en nuestro modelo
    económico", decía el artículo.

    "Pero no podemos dormirnos en los laureles, ni esperar a que los
    materiales aparezcan de un día para otro", añadía. "El nuevo panorama
    económico requiere que aumentemos nuestros niveles de producción, que
    dirijamos nuestros esfuerzos a las tareas más urgentes, y asignemos
    mejor nuestros recursos. Estos pequeños negocios no pueden absorber lo
    que está disponible para la gente; deben de hacer lo contrario".

    Pero hasta que esté en marcha ese sistema de ventas al por mayor, los
    empresarios en ciernes de la isla (vendedores de alimentos, mecánicos,
    fontaneros…) probablemente seguirán haciendo simplemente lo que ya
    hacen: depender de los suministradores del mercado negro para mantener
    sus negocios, aunque los inspectores les puedan confiscar los productos
    que no tengan su correspondiente recibo.

    Si bien algunas tiendas del gobierno venden harina importada y otros
    productos en divisas, los proveedores ilegales de las panaderías
    estatales son de momento los que ofrecen a los pequeños empresarios el
    suministro más fiable y barato.

    http://noticias.lainformacion.com/mundo/cuba-se-queda-sin-pan_B9m1VTuVLajEjrvAQ0Ekc1/

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