La libreta del hambre
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Recent Comments

    Pobreza, Barrios Marginales

    Los perdedores de las Alturas del Mirador

    Durante largo tiempo los especialistas cubanos no trataron el tema de la
    pobreza y la marginalidad, una situación que ha cambiado en los últimos años

    Haroldo Dilla Alfonso, Santo Domingo | 26/03/2012 10:19 am

    Durante mucho tiempo el tema de la pobreza y la marginalidad estuvo
    prohibido en las ciencias sociales cubanas.

    Era un tema incompatible con el discurso político triunfalista de una
    revolución que supuestamente había eliminado —para siempre— el flagelo
    de la exclusión. Si el ethos de la nueva era revolucionaria era
    precisamente la equidad y la prosperidad, era muy costoso reconocer que
    —sin obviar los logros sociales alcanzados— una parte de la población
    había permanecido, en lo fundamental, fuera de la movilidad social. O
    que solo se había agarrado a ella parcialmente, por lo que cualquier
    disrupción iba a provocar una caída dolorosa. O que en última instancia
    los logros sociales no son duraderos si no existe una dinámica económica
    que los respalde. Y que tras tres décadas de
    "marcha-victoriosa-de-la-historia", esa parte de la población era
    efectivamente pobre, incluso dentro de esa visión de austeridad plebeya
    que la clase política postrevolucionaria había elevado al rango de
    virtud, aun cuando ella misma se cuidara de no chapotear en sus estrecheces.

    Recuerdo que en los 90 —cuando toda la sociedad fue sacudida por un
    tsunami de empobrecimiento— había varios contingentes de condotieros
    ideológicos que se ocupaban de realizar todos los malabarismos retóricos
    posibles para demostrar que a pesar de que la gente comía mal, no tenía
    viviendas adecuadas, sufría apagones, pedaleaba bicicletas de la II
    Guerra Mundial, padecía desnutrición y sucumbía a la neuropatía, no era
    pobre sino solamente proclive a serlo. Técnicamente, "en riesgo".

    Desde comienzos del siglo esta situación de orfandad analítica comenzó a
    cambiar. A pesar del esfuerzo aislado de algunos economistas para
    acercarse con más objetividad al problema de la depauperación social en
    Cuba, los principales aportes provinieron de la sociología, la
    antropología y la geografía. Un grupo de investigadores de varias
    instituciones académicas logró colocar el tema de la pobreza en su justa
    actualidad, y hacerlo desde una doble perspectiva: social y territorial.
    O dicho en otras palabras, el análisis de cómo muchos cubanos eran
    efectivamente pobres, y que podían ser más o menos pobres según el
    estrato social en que se ubicaran, pero también según el lugar en que
    vivieran.

    Quizás este retraso de la academia cubana por reconocer a la pobreza
    vernácula se debió no solo a las presiones políticas, sino también a la
    manera como se presentaba el fenómeno.

    Por un lado, dada la existencia de un control estatal muy estricto sobre
    el suelo y las personas, la pobreza urbana no se materializó, como en
    otros países de América Latina, en inmensas favelas. Sino que la propia
    ciudad se fue tragando la marginalidad, creando bolsones densamente
    poblados de cuarterías, viejas mansiones divididas ad infinitum,
    edificios sobrecargados de barbacoas o anexos construidos en cualquier
    parte donde hubiera un espacio disponible. Cualquier barrio de la ciudad
    muestra los estragos de este poblamiento espontáneo que ha conducido a
    situaciones urbanas abigarradas francamente deplorables. Pero en las que
    la pobreza en sí se hacía poco visible.

    Por otro lado, aun en situaciones de grandes carencias, los cubanos
    comunes tenían acceso a la educación y a la , en ocasiones de alta
    calidad, lo que desdibujaba el cuadro clásico que ilustraba la
    marginalidad en América Latina.

    Recuerdo, para poner un ejemplo, un caso que conocí en Cayo Hueso donde
    una tétrica cuartería tenía un solo inodoro en uso para 12 familias. Los
    cuartos, a los que todos los vecinos habían adicionado cocinas rústicas,
    eran pequeños, húmedos y sin ventilación adecuada. Pero entre las
    familias que habitaban aquel tugurio había 5 graduados universitarios y
    un atleta de alto rendimiento. No dudo que eran pobres, pero
    evidentemente de otra manera.

    Pero desde los 90, cuando terminó la relativa panacea de la economía
    subsidiada y la crisis llegó para quedarse, se acentuaron los flujos
    migratorios desde el campo a las ciudades y desde "el interior" hacia La
    Habana. Y en este último caso con la peculiaridad de que los migrantes
    se tornaban ilegales por el solo hecho de migrar, pues el sistema cubano
    no reconoce —junto a otros muchos derechos— la potestad ciudadana de
    libre tránsito. Y en consecuencia no solo se incrementó el hacinamiento
    en nuestros clásicos solares, sino que comenzaron a aparecer favelas,
    inaugurando caseríos en terrenos despoblados o engrosando algunas
    aglomeraciones de viviendas precarias previamente existentes.

    Unos estudios pioneros desarrollados por equipos de geógrafos de la
    de la Habana en 1996 señalaban la existencia de 181
    asentamientos que eufemísticamente denominaban "insalubres", y donde
    habitaban cerca de 75 mil personas. Solo en un municipio, , se
    reportaban 9 asentamientos con 2.360 viviendas y cerca de 8 mil
    habitantes. Uno de ellos, Romerillo, era el más grande de la ciudad con
    1.114 viviendas. Otro, Bajos de Santa Ana, con más de 700 viviendas,
    hacía frontera con el otro mundo en juego: la Marina Hemingway.

    Pero creo que hasta el momento no se había publicado un análisis tan
    completo, profesional y sincero como el que nos ofrece el antropólogo
    Pablo Rodríguez. Se trata de un libro de agradable lectura cuyo mismo
    título desafía las mezquindades ideologistas —Los marginales de las
    Alturas del Mirador— y que acaba de ser publicado por una agencia de
    cooperación suiza (COSUDE), el Instituto de Antropología y la Fundación
    Fernando Ortiz.

    El estudio fue realizado en 2004 en un barrio marginal —Alturas del
    Mirador— de unas 200 viviendas en San Miguel del Padrón. Su formación se
    remonta a 1992, cuando, impelidos por la degradación de las condiciones
    de vida en sus lugares de habitación, decenas de familias comenzaron a
    poner sus viviendas precarias en un terreno cubierto de marabuzales
    cerca de la carretera Ocho Vías.

    Las casas —casi todas con pisos de tierra, sin corriente, con
    suministro precario de energía eléctrica y techos de zinc que las
    convierten, dice el autor, en auténticos "crematorios"— se ubicaban en
    "callejones sin pavimentar, sin aceras, sin cunetas… caminos
    polvorientos y sucios bajo un intenso sol o verdaderos lodazales después
    de una ligera llovizna". Casi no tenían aparatos electrodomésticos, y
    cuando los tenían se trataba de frankensteins electrónicos armados de
    mil maneras por el inagotable ingenio popular.

    El 83 % de los vecinos eran negros y mulatos, y el 79 % eran inmigrantes
    de otras provincias, principalmente del oriente/sur. Curiosamente la
    mitad de la población mayor de 6 grados tenía más de 9 grados de
    enseñanza, y el analfabetismo se limitaba a una quinta parte de la
    personas con más de 55 años. La población infantil y adolescente tenía
    acceso al sistema educacional, pero la atención médica era evaluada como
    "marginal" y no exenta de discriminaciones y maltratos.

    Esto último estaba determinado por la precariedad legal de los
    habitantes del barrio, que, cito a Rodríguez, "carecen de una especie de
    ciudadanía de la urbe" debido al represivo decreto-ley 217 de 1997, solo
    ligeramente modificado por el decreto 293 de 2011. Por consiguiente,
    estas personas carecen de libretas de alimentos subsidiados, no pueden
    establecer contratos legales, no pueden contraer matrimonios, ni pueden
    estudiar en la universidad. A pesar de que muchas de estas familias
    llevaban casi dos décadas de habitación en el lugar, no habían logrado
    mejorar sustancialmente sus niveles de vida.

    En consecuencia las personas eran más pobres debido a su situación
    legal, que les mantenía en la escala más baja del sistema laboral,
    incluso si poseían niveles superiores de educación. Y por tanto, estaban
    seriamente afectadas por sus bajos ingresos. De acuerdo con el estudio
    el 20 % de los núcleos familiares no estaban en condiciones de acceder a
    una alimentación mínima, lo que los situaba en un estado de indigencia
    absoluta. Pero en total el 60 % podía verse en esta situación
    eventualmente, e impedida de acceder a otros consumos necesarios. En
    otras palabras, la inmensa mayoría de la población estaba sometida a un
    régimen de sub-consumo básico. En la mayor parte de los casos esto se
    relacionaba con la carencia de de abastecimientos, que por
    entonces (2004) era más significativa que ahora en la economía familiar.

    Otro dato curioso es que solo el 52 % de los jefes de familia se
    declararon practicantes sistemáticos de alguna religión, principalmente
    cultos afrocubanos y protestantes. El catolicismo puro estaba casi
    totalmente ausente de la comunidad.

    Finalmente, todos los entrevistados se manifestaron a favor de la
    revolución, que identificaban justamente con tener las cosas que no
    tenían y que hubieran garantizado una vida digna. Es decir, que
    Revolución significaba una situación de las que estaban excluidos. A
    veces con visos de clientelismo, los entrevistados mostraban una
    profunda decepción —el peor de los sentimientos políticos— ante el hecho
    que una persona describía como la carencia de derechos por parte de los
    niños del barrio, de los mismos derechos, decían, que gozaba Elián González.

    Creo que son estudios como este los que nos permiten evaluar
    realistamente la situación por la que atraviesa una sociedad que es
    nuestra, es decir, de todos, emigrados y residentes en la Isla. Y que
    demanda políticas focalizadas de atención a estos sectores vulnerables
    (los perdedores de todo el proceso) y de incentivos al desarrollo
    socioeconómico local en un sistema que demanda a gritos una mayor
    descentralización.

    La nación requiere una nueva visión cuya elaboración y ejecución
    responsable corresponde a todos y todas. Y no solamente a una clase
    política más interesada en su conversión burguesa que en el bien común.
    O a una tecnocracia aquiescente en busca un lugar bajo el sol de la
    acumulación originaria que tiene lugar en el país. O a un sector
    académico cansado y solo deseoso de una sobrevivencia medianamente
    holgada a cambio de la complicidad intelectual con la ruina social.

    Por eso hay que detenerse ante obras como esta de Pablo Rodríguez (cuya
    lectura recomiendo) para agradecerle su contribución, y creer que a
    pesar de todo, hay nación.

    Han pasado ocho años desde que el autor hizo su investigación. No sé
    desde entonces qué habrá pasado con este contingente de perdedores a los
    que Lázaro Barredo se hubiera referido como los "pichones con el pico
    abierto" que había que ajustar. No se cómo habrán aguantado los embates
    de una "actualización" que se decía dispuesta a eliminar las gratuidades
    que lastraban el despegue. Posiblemente los más listos han logrado
    sobrevivir en los intersticios, como siempre han hecho, sobornando
    funcionarios y policías.

    Quisiera que a todos estos compatriotas les vaya mejor, pero dudo que lo
    hayan conseguido. Al final, como escribía Pablo Rodríguez "vivir en el
    llega y pon, es una agonía de resistencia por mantenerse a flote en
    contra de un conjunto de fuerzas que empujan hacia abajo".

    http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/los-perdedores-de-las-alturas-del-mirador-275262

    Tags: , , , ,

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    Calendar
    March 2012
    M T W T F S S
    « Feb   Apr »
     1234
    567891011
    12131415161718
    19202122232425
    262728293031  
    Archives