La libreta del hambre
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    Viviendas, Cambios

    Las nuevas leyes y el efecto placebo

    Las nuevas resoluciones sobre la venta de viviendas y automóviles no son

    lo que parecen a primera vista

    Dariela Aquique, Santiago de Cuba | 22/05/2012 11:21 am

    Los placebos son sustancias que carecen de acción curativa, pero que

    producen un efecto sicológico de mejora en la persona que lo recibe. El

    efecto placebo es la capacidad balsámica de un agente terapéutico que no

    produce ningún resultado real, se trata, por tanto, de un fenómeno que

    provoca una supuesta reacción positiva y aliviante ante el mal o dolencia.

    Los cubanos conocemos de sobra el efecto placebo, pero aplicado a los

    padecimientos de índole social, donde muchos, ante ciertas "prebendas o

    beneficios" que el Estado brinda, creen estar sanos o curados de tanta y

    tanta afección que causa el veto a nuestras más elementales

    prerrogativas cívicas.

    Recientemente se aprobaron nuevas leyes en la Isla, que fueron recibidas

    con beneplácito por toda la población, ya que las mismas derogaban

    estatutos anteriores que sancionaban el derecho de los individuos a

    efectuar compras o ventas de inmuebles o automóviles. Por largos años,

    cualquier transacción de viviendas o vehículos entre personas constituyó

    un delito o como prefieren llamarle las autoridades: una ilegalidad. La

    absurda prohibición, además de atentar contra el derecho ciudadano de

    disponer de sus propiedades, provocaba que las gentes se valieran de

    todo tipo de subterfugios para realizar sus convenios, lo que los

    ubicaba en el plano de cometer contravenciones.

    Afortunadamente, aunque bastante tardío, al fin el Estado decidió hace

    apenas unos meses decretar estas nuevas resoluciones en la que los

    propietarios pueden mercar sus casas o sus carros. Y a modo de un regalo

    extra, el artículo que permite que las familias hasta el cuarto grado de

    consanguinidad, logren adjudicarse las propiedades de pariente, si estos

    han salido del país, de forma legal o no, y con carácter definitivo.

    Parecía pues, que había llegado la cura para un mal que aquejó a

    naturales durante décadas. Se habló mucho en los medios de difusión

    masiva de las ventajas de dichos trámites, los que pasarían por canales

    con el menor burocratismo posible, que sus tiempos de aprobación serían

    muy cortos, ya que necesitarían pocos expedientes, emitidos por

    instituciones como las Oficinas de Viviendas (por citar un ejemplo). Y

    que así, acudiendo ante notario, con la documentación requerida se

    llevarían a cabo las diligencias de forma rápida y sin tantas

    fastidiosas oficialidades.

    Cuando escuchaba estos comunicados se me parecían mucho a comerciales. Y

    estaban muy lejos de moverme a creer plenamente en la veracidad de

    ellos. Puedo parecerles demasiado escéptica, pero acostumbrada durante

    toda mi vida, a que una cosa es lo que dice la prensa y la televisión y

    otra bien diferente lo que pasa en la realidad, no quedan muchas razones

    para ser confiados.

    Una serie de circunstancias demostraron que estaba yo en lo cierto, y

    que dichas leyes lejos de ser cura, no son más que placebos. Resulta que

    hace dos años mi hermano abandonó el país de manera y hoy tiene

    la residencia en la ciudad de Louisville, estado de Kentucky, Estados

    Unidos.

    Al momento de su partida, era propietario de un apartamento que fue

    resultado de una división de derechos de herencia, sobre la propiedad de

    nuestra difunta madre y una tía materna. Como yo soy propietaria de mi

    , en idéntica situación está nuestro padre, y la única hija de

    mi hermano es también residente en EEUU, el solo familiar restante con

    derechos a apropiarse del inmueble, es nuestra tía, quien además fuera

    propietaria originaria y había cedido sus derechos de participación para

    que mi hermano y yo pudiéramos tener cada uno nuestras casas propias.

    Al ponerse en vigencia la ley, decidimos comenzar el procedimiento

    pertinente y devolverle a mi tía su condición de dueña ahora sobre el

    título de propiedad de la vivienda que mi hermano dejó al salir del

    país. Pero obviamente, para nada el proceso es así de sencillo o

    factible como anunciaba a la población, la prensa oficial.

    En primera instancia, para acudir ante el notario, son obligatorios una

    serie de documentos, que para obtenerlos hacen que enfrentes el crónico

    burocratismo del que siempre hemos padecido:

    1. Solicitar al Registro Civil, las inscripciones de nacimiento que

    prueben el parentesco de quien reclama la propiedad y el propietario

    anterior.

    2. Solicitar al distrito de la Oficina de Vivienda a la que corresponda,

    la emisión de un documento de subsanación del título de propiedad, el

    que a su vez requiere que…

    3. Hayas solicitado a la Oficina del Arquitecto de la Comunidad una

    tasación actualizada del inmueble y además…

    4. Un manuscrito formulado por la Oficina de Inmigración y Extranjería,

    que acredite que el otrora propietario, reside fuera del país.

    En el caso específico de mi hermano, como su salida fue ilegal, pasa por

    otro orden de trámites:

    1. El envío de una carta a la Oficina de Inmigración y Extranjería, la

    que será analizada y la que para ser respondida, precisará de una

    investigación con…

    2. La organización de masas (el ), la que una vez realizada debe ser

    avalada por…

    3. La Unidad de Seguridad del Estado que atiende el área.

    Una vez sucedido esto

    4. La Oficina de Inmigración enviará a la Oficina del Carnet de

    Identidad, la orden de cancelación del documento de identificación, la

    que a su vez…

    5. Enviará a la Oficina de Control de Distribución Alimentaria

    (OFICODA), la solicitud de baja del individuo de la de

    abastecimiento…

    6. Y la Oficina de Vivienda una confiscación del inmueble hasta una vez

    terminado el trámite notarial, con la emisión del nuevo título, el que

    exigirá…

    7. El trámite de declaración para el pago de impuesto correspondiente a

    la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) y finalmente

    8. La inscripción en las Oficinas del Registro de Títulos de Propiedad.

    Todo esto habiendo probado que el familiar ha convivido por más de cinco

    años en dicha vivienda, lo que de no ser así anularía la posibilidad de

    una feliz gestión.

    Como es de suponer, mi tía, quien ya peina canas y quien ingenuamente se

    entusiasmó muchísimo ante la noticia de las nuevas leyes, creyendo que

    estas eran la cura para la burocratosis aguda, experimentó un corto

    efecto placebo y volvió muy pronto a un irresistible dolor.

    http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/las-nuevas-leyes-y-el-efecto-placebo-276928

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