La libreta del hambre
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    11 de julio de 2013 • 22:10

    Racionamiento de alimentos en Cuba cumple medio siglo: un reto a las
    reformas de Raúl Castro

    Salvavidas para unos y obsoleta para otros, la libreta de racionamiento
    de alimentos en Cuba, la más antigua de la época moderna, cumple 50 años
    en medio de un conteo regresivo que llevaría a su eliminación como parte
    del plan de reformas económicas del Gobierno orientadas al mercado.

    Puesta en vigor desde julio de 1963 por el retirado líder cubano Fidel
    Castro para enfrentar la escasez de alimentos derivada del embargo
    económico aplicado por Estados Unidos a la revolución de 1959, la
    libreta de racionamiento ha garantizado a los cubanos una canasta básica
    que incluye pequeñas cantidades al mes de arroz, frijoles, café, huevos,
    azúcar y aceite.

    “Fue una necesidad del país y hay que mantenerla hasta que hayan
    condiciones para liberarla, hasta que hayan productos suficientes para
    liberarla”, dijo Pedro Ruiz, un anciano que trabaja como custodio nocturno.

    “Por lo menos garantiza lo elemental (…) el pan va para la casa, las
    cosas más o menos necesarias van para la casa, no es lo que uno
    quisiera, pero bueno, es la necesidad que tenemos”, agregó.

    Pero la conocida libreta ha estado en la mirilla del presidente cubano
    Raúl Castro, que reemplazó a su hermano Fidel en la presidencia de la
    isla en el 2008, advirtiendo que es una carga “irracional e
    insostenible” para el Estado. Algunos productos, como detergentes y
    jabones, han dejado de ser subsidiados y ahora se venden en el mercado
    liberado.

    Fuentes cercanas al Gobierno sostienen que mantener este antiguo método
    de distribución de alimentos cuesta unos 25.000 millones de pesos al
    año, de los cuales la población solo paga el 12,3 por ciento y el resto
    corre por cuenta del Estado. Cuba ha importado por años el 80 por ciento
    de los alimentos subsidiados.

    Su eliminación gradual es parte de un plan más amplio de reformas que
    impulsa Raúl Castro para sacar a flote la economía de la isla y
    modernizar el socialismo instalado hace medio siglo.

    Como parte de las nuevas medidas, el Gobierno está reduciendo el rol del
    Estado en la economía, ampliando el sector privado y cooperativo, dando
    mayor autonomía a las empresas estatales y adoptando medidas para
    mejorar la calidad de vida de los cubanos, que ahora pueden comprar y
    vender autos y casas, viajar al extranjero con mayor facilidad, arrendar
    tierras y hasta tener sus propios negocios.

    ¿AFERRADOS A LA LIBRETA?

    Las autoridades sostienen que en el plan de eliminar la libreta de
    racionamiento nadie quedará desamparado, basados en el principio de que
    el Estado buscará subsidiar personas y no productos, pero su eventual
    desaparición está despertando encontradas pasiones entre los cubanos.

    “La libreta es necesaria porque asegura al mes un poco de arroz, huevos,
    azúcar, leche a los enfermos. No alcanza pero al menos alivia y el resto
    hay que buscarlo por fuera”, dijo a Reuters Ignacio Lima, empleado de un
    punto de distribución de alimentos en La Habana.

    Verena Rodríguez, de 72 años, dice que la canasta básica es vital. “Si
    no comemos unos y otros no (…) el que tiene dinero lo compra todo pero
    el que no tiene no compra”, dijo aludiendo a que con unos 10 pesos
    cubanos o 45 centavos de dólar, puede comprar al menos pocas cantidades
    de frijoles, arroz, aceite y azúcar.

    El debate sobre la conveniencia de mantener o suprimir la libreta de
    racionamiento está poniendo al desnudo la brecha que está surgiendo
    entre el sector privado, de mayor poder adquisitivo, y los empleados
    estatales y jubilados, cuyos salarios no sobrepasan los 20 dólares al
    mes. Todos, en cambio, acceden a los servicios gratuitos de salud y
    educación.

    “La libreta hace rato no cuenta, no alcanza, es simbólica”, dijo a
    Reuters María Ramírez, de 39 años y empleada en un negocio privado que
    vende comida italiana a domicilio y gana unos 200 dólares cada mes.

    Bert Hoffmann, experto en temas cubanos del Instituto Alemán de Estudios
    de Area y Globales con sede en Hamburgo, dijo a Reuters que “es natural”
    que los cubanos se aferren a la libreta de racionamiento.

    “Los cubanos no confían en que el sistema de asistencia social
    específica que el Gobierno promete será mejor, confiable (…) ni que la
    supresión de la cartilla de racionamiento dará lugar a salarios más
    altos o más bajos precios en los mercados de alimentos”, dijo Hoffmann.

    (Reporte adicional de Marc Frank y Reuters TV. LEA)

    Source: “Racionamiento de alimentos en Cuba cumple medio siglo: un reto
    a las reformas de Raúl Castro – Terra España” –
    http://noticias.terra.es/mundo/latinoamerica/racionamiento-de-alimentos-en-cuba-cumple-medio-siglo-un-reto-a-las-reformas-de-raul-castro,68728edd2b7cf310VgnCLD2000000dc6eb0aRCRD.html

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