La libreta del hambre
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Recent Comments

    Los nuevos cubanos en España: trampas de gusañeros
    Publicado el Lunes, 09 Septiembre 2013 05:54
    Por Carlos Cabrera Pérez

    Pioneros por el comunismo; seremos como el Che
    Lema de la Unión Pioneros de Cuba

    En España, la invasión más reciente de tramposos cubanos llegó con una
    parte de los hijos y nietos españoles acogidos bajo la Ley de Memoria
    Histórica, que les dio derecho a nacionalizarse, a cobrar una ayuda de
    retornado y a una paga de 462 euros mensuales, acreditando que no se
    dispone de medios para vivir.

    El Ministerio de Interior español cifra en 183 mil los cubanos
    nacionalizados españoles, gracias a la ley del gobierno socialdemócrata
    de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), que permitió recuperar la
    ciudadanía a hijos y nietos de españoles que emigraron a Iberoamérica en
    el siglo XX por diversas causas.

    Durante la tramitación de la ley los pícaros más aventajados recorrieron
    pueblos y parroquias españoles, buscando papeles para sí mismos,
    parientes y amigos y, en algunos casos, consiguieron documentos que
    luego vendieron a cubanos en la isla para que intentaran el salto ibérico.

    Demandantes de empleo a distancia

    Superada esa etapa, el siguiente fraude consiste en viajar a España,
    empadronarse en una dirección y darse de alta como Emigrante Retornado y
    Demandante de Empleo en el Instituto Nacional de Empleo (INEM), y en la
    Seguridad Social, que otorga un número de identificación y las ayudas en
    cada caso.

    Como no todos pueden permanecer en España durante mucho tiempo, menos
    ahora en tiempos de crisis global, el que vuelve a Cuba encarga por
    amistad o mediante pago de una pequeña cantidad a otro que reside
    permanentemente o puede quedarse, para que le renueve, vía internet, su
    condición de Demandante de Empleo, cada tres o cuatro meses, para no
    perder los 462 euros mensuales.

    Muchos lectores se sorprenderán de la falta de controles de la
    Administración española, pero lamentablemente es así. Ni siquiera se
    tiene capacidad para evitar el fraude de los propios españoles. Hay
    comarcas enteras en las que la peor noticia suele ser la llegada de una
    gran inversión o puesta en marcha de nuevos servicios y negocios, que
    exigen mano de obra.

    En los últimos años, estamos asistiendo a la revelación diferentes tipos
    de fraudes cometidos por cubanos y cubanas en sociedades democráticas,
    lo que genera a percepción de que Cuba es un país de tramposos. Y puede
    que lo sea, pero debemos partir de la base que el mayor pícaro es el
    Estado totalitario que, por ejemplo, paga en pesos cubanos y cobra
    alimentos y servicios en pesos convertibles.

    El fraude, lamentablemente, casi siempre está asociado a la cultura de
    la pobreza y las políticas de voto cautivo, con la excepción de los
    delitos llamados de guante blanco, que son cometidos por ricos que
    quieren evadir impuestos para ser más ricos.

    Pícaros de nacimiento

    En Europa, en la zona mediterránea, desde Turquía a Portugal, suelen
    darse las mayores bolsas de fraude, a diferencia de Escandinavia o el
    centro del continente.

    Por tanto, Cuba no es la más honrada ni la más pícara, aunque los
    niveles de fraude cometidos por cubanos y cubanas en sistemas
    democráticos sea una tendencia preocupante. La revelación del caso es
    que la democracia no es un valor por sí mismo para quien se ha
    acostumbrado a hacer trampa desde pequeño.

    La isla ha transitado desde el idealismo de querer abolir el dinero a
    una fauna variopinta de tramposos emmigrados con apetito por el Medicare
    norteamericano, los fraudes con choques fabricados, las inscripciones de
    nacimiento falsas para venderlas a otros inmigrantes y facilitar su
    legalización, y las tarjetas de débito y crédito de los bancos.

    Pero el caso de Cuba, sin pretender justificar a tramposo alguno, tiene
    varias causas, y la primera es la cultura de la pobreza impulsada por el
    régimen castrista, que no solo redujo a niveles de Nicaragua los índices
    de renta, empleo y bienestar en la nación, sino que impuso y promovió
    una simulación general en casi todos los órdenes de la vida.

    La fidelidad al castrismo ha sido el valor predominante en los últimos
    54 años, por encima, de valores tradicionales como la honradez, el
    trabajo bien hecho, la buena educación y el respeto a la familia, amigos
    y vecinos.

    La crisis económica de los 90 fue un catalizador de pobreza y de
    fraudes, pero desde mucho antes las familias cubanas -incluso las más
    honradas- se veían obligadas a violar la ley para poder alimentarse y
    vestirse; es decir, para vivir. La Libreta de ¿abastecimiento? tiene 51
    años de vida.

    Gobernante alarmado

    Hace poco, Raúl Castro se mostró alarmado por la pérdida de valores
    cívicos y la mala educación que reina en Cuba, aunque luego
    contradictoriamente se juntó con maleducados de medalla como Daniel
    Ortega, Evo Morales, Rafael Correa y Nicolás Maduro, en la celebración
    por el asalto al Cuartel Moncada.

    Recientes revelaciones de las autoridades norteamericanas sobre
    desfalcos millonarios al Medicare y consiguientes envíos de dinero a
    Cuba han desatado todo tipo de especulaciones, incluida la de que el
    Ministerio del Interior (MININT) habría creado fuerzas especializadas
    para estafar al programa federal de salud en Estados Unidos.

    Pero no creo que haga falta que el MININT forme a cubano alguno en
    fraude. Son tantos años conviviendo con trampas de todo tipo y en un
    limbo jurídico casi absoluto, que cualquier cubano avispado puede
    atreverse a montar un fraude con la ilusión de vivir sin trabajar, otro
    de los graves problemas de Cuba.

    Enviar el dinero a Cuba debe basarse en la errónea creencia de que la
    enemistad pública entre ambos gobiernos pudiera impedir cualquier
    colaboración con las autoridades norteamericanas, pero el fraude les
    saldrá por la culata, pues Raúl Castro no va a asumir ningún peligro por
    un delincuente menor (mirad el caso Snowden). Aún con la probabilidad de
    que el banco cubano genere un mecanismo para distraer un porcentaje
    goloso del depósito, en concepto de inconvenientes causados.

    De hecho, el castrismo ya ensayó su gran fraude, convirtiendo a un grupo
    de policías en ladrones, bajo el pretexto de luchar contra el embargo
    comercial norteamericano, y cuando un Estado desmoraliza a un militar,
    convirtiéndole en contrabandista y narcotraficante no solo comete una
    gran estafa, sino que se suicida moralmente.

    Son tantos años de resolver por la izquierda, de ir escapando, de
    preguntar si hay búsqueda que, desgraciadamente, para muchos cubanos y
    cubanas, vivir en democracia con derechos sociales y justicia, solo ha
    servido para animarlos a seguir persistiendo en la práctica errónea de
    no reconocer el trabajo honrado como fuente de riqueza y bienestar. Y
    así les va.

    Gusanos y compañeros

    Lamentablemente, solo trascienden los tramposos de un lado, pero no
    deben obviarse los numerosos tramposos con carné del Partido Comunista
    y/o grados militares que han amasado verdaderas fortunas a costa del
    hambre y las carencias de sus hermanos, sea administrando un
    restaurante, un almacén, una carnicería, una gran o mediana empresa y
    hasta una funeraria.

    Vivimos tiempos de gusañeros (mitad gusanos, mitad compañeros) quienes
    -tristemente- encarnan al verdadero Hombre Nuevo cubano: simulador e
    hipócrita para no resultar incómodo con la dictadura, tramposo en
    cualquier latitud y desleal hasta con su familia y amigos. Muchos de
    aquellos pioneros que simulaban querer ser como el Che Guevara son ahora
    reyes del fraude y padecen del vértigo de un pobre harto de pan y
    lentejuelas.

    Y que nadie caiga en la tentación de pensar que el gusañero responde a
    un determinado grupo de edad, nivel educacional o tipo racial o barrio o
    zona de residencia.

    Aquí tampoco ha habido suerte y el gusañero es transversal en la
    sociedad del tardocastrismo, donde conviven el cuatrero zafio, la monja
    carterista y el gran intelectual que finge sufrir por no poder ir a la
    Scala de Milán o visitar el Hermitage, y luego lo encuentras rebañando
    en la tienda El Rey del Trapo y encarándose con el dependiente porque no
    encuentra el zapato izquierdo de su talla.

    Pero no todo está perdido. En ambas orillas de la plural geografía
    cubana hay hombres y mujeres viejos que trabajan con honradez,
    privilegian el valor de la amistad y son coherentes con aquella
    majadería que enarbolaban nuestros abuelos: Pobres, pero honrados…

    Source: “Los nuevos cubanos en España: trampas de gusañeros” –
    http://cafefuerte.com/opinion/opinion/puntos-de-vista/3159-los-nuevos-cubanos-en-espana-trampas-de-gusaneros

    Tags: , , , , , , , , , ,

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    Calendar
    September 2013
    M T W T F S S
    « Aug   Oct »
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    30  
    Archives