La libreta del hambre
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    Cuba: de Disneylandia revolucionaria a Jurassic Park, por Miguel Santillana
    Martes, 27 de enero del 2015

    Opinión. El investigador de Instituto del Perú de la USMP narra la
    evolución de La Habana en los últimos cuarenta años, según sus visitas a
    la isla.

    Cuando visité por primera vez La Habana por el 40 aniversario de la
    revolución en 1999, mi amigo Daniel “el Negro” La Rosa ya se había
    fugado del paraíso revolucionario caribeño con su bailarina del Ballet
    Nacional de Cuba. Ambos aprovecharon una gira de la compañía de ballet
    por Venezuela para fugar. En los años post caída del Muro de Berlín y
    del desmembramiento del Imperio Soviético, los amigos del “Negro”
    organizábamos encomiendas mensuales con pastillas de jabón, champú,
    desodorante, pasta de dientes, pasta para lustrar zapatos, leche en
    polvo, fósforos, cigarrillos, etc. Pocos entendían por qué dejó su
    carrera de Derecho en la PUCP para irse a Cuba a estudiar percusión. Su
    amor por la música pudo más y qué mejor que estudiar en uno de los
    referentes musicales de América.

    Cuarenta años no eran suficientes
    En enero de 1999 asistí a un largo (de verdad largo) discurso de Fidel
    Castro en Santiago. Entre los asistentes había quejas que se estaban
    perdiendo la telenovela del momento. El país había sobrevivido con mucho
    pesar para la población el colapso del Imperio Soviético que había sido
    su principal benefactor desde 1961. Tanta ayuda había sido perjudicial
    pues Cuba nunca cambió su matriz productiva. Incluso sus campos
    azucareros eran menos productivos que antes de la revolución. Seamos
    claros, los avances biotecnológicos y farmacéuticos habían sido marginales.

    Pero ahí estaban, pálidos de hambre pero serenos. Terminaron su
    participación de luchas antiimperialistas en África. En el barrio, sus
    aliados sandinistas habían entregado el poder luego de elecciones
    democráticas, los del FMLN de El Salvador llegaron a un acuerdo de paz y
    le dijeron adiós a las armas, los tupamaros de Uruguay se integraron al
    Frente Amplio y participan del proceso democrático, los montoneros de
    Firmenich vivían a sus anchas y como buenos burgueses olvidándose de la
    lucha armada y a todos los camaradas ejecutados por la dictadura, el
    MRTA fue derrotado militarmente y sus dirigentes presos, el experimento
    del Sub Comandante Marcos en Chiapas tenía poco o nada del “foquismo”
    propiciado por Cuba y más de participación indígena (hay retazos en
    Oaxaca y Guerrero), Carlos era un fantasma de sí mismo que vivía entre
    Siria y Sudán, el Partido de los Trabajadores de Brasil subsume a los
    guerrilleros del fin de los sesentas/ comienzos de los setentas y
    empieza su participación en el proceso democrático, en Bolivia el MIR
    terminó aliándose con Banzer y los movimientos indigenistas como el MAS
    eran exóticos, en Ecuador Alfaro Vive Carajo fue eliminado, en Chile no
    se podía seguir apoyando a Lautaro durante el gobierno de la
    Concertación, en Panamá el apoyo al nacionalismo de Torrijos terminó en
    el fiasco de Noriega, etc. Lo único que se mantenía en pie de acuerdo al
    “foquismo” clásico era “Tirofijo” y las FARC en Colombia; pero se acabó
    la era de oro del narcotráfico con la muerte de Pablo Escobar.

    Los actos oficiales retornaron a La Habana y una gran ceremonia para los
    invitados extranjeros; vale decir, fuera de los latinoamericanos, se
    tenía presencia de la ETA, la IRA y diversos grupos palestinos (tanto de
    Al Fatah como de George Habash, movimientos seculares nada que ver con
    lo que vino después), partidos comunistas europeos, representaciones de
    China, Vietnam, Corea del Norte, Sudáfrica, Libia, Argelia, Irak, entre
    otros.

    Durante la visita al Tropicana los mozos ofrecían a las bailarinas por
    US$ 500 y/o te invitaban a la trastienda a jugar casino. Y pensar que
    para erradicar esto se hizo la revolución. En las calles podías levantar
    una chica por un jabón o un desodorante. Unos helados en El Copelia eran
    para que te amen con agradecimiento.
    Terminados todos los actos protocolares pasamos unos días en Varadero.
    Llegamos en un bus turístico luego de varias horas de camino. Se nos
    había asignado a hoteles administrados por el Estado cubano (había otros
    administrados por empresas españolas como Meliá y francesas como TF1).
    Dos cosas me parecieron denigrantes: los cubanos no estaban permitidos
    de ir libremente a la playa, y había una asignación de prostitutas y
    homosexuales por hotel, que tenían horario de trabajo, eran traídos y
    llevados en un bus oficial. En las discotecas los del servicio secreto
    eran los que ofrecían los pacos de cocaína peruana a US$ 50 el gramo.

    En tragos, en casa de un comandante en Miramar, le dije con todas sus
    letras: “la revolución acabó, Cuba hoy es un gran parque temático tipo
    Disneylandia”. Y partí para no volver hasta este fin de semana.

    Fidel está en un ‘freezer’
    Participé del curso “Paradigmas y modelos de desarrollo en el S. XXI”
    organizado por La Universidad de la Habana e ILPES-CEPAL del 19 al 23 de
    enero en los salones del Hotel Habana Libre. Mi verdadera motivación era
    ver el proceso de transición de la sociedad cubana ante su claudicación
    ante el antiguo enemigo y diablo imperialista en diciembre pasado.

    A los hermanos Castro no les quedaba otra frente a la caída del precio
    del petróleo, involuntaria consecuencia de la reacción de los sauditas
    ante el desarrollo del gas esquisto (shale gas) en los EE.UU. que los
    hace los mayores productores de crudo del mundo con 9.3 millones de
    barriles por día y la explotación de las arenas bituminosas de Hudson
    Bay (Canadá). Con un barril a US$ 40 no es posible que el proyecto
    “socialismo del siglo XXI” de Venezuela siga adelante y los subsidie con
    130,000 barriles por día. Nicolás Maduro es un cuadro “formado” por
    ellos para que vean lo mal que anda la cosa.

    En el aeropuerto Martí te reciben unas agentes de aduanas en minifalda
    apretada y pantis acanaladas. Te toman fotos digitales pero no te sellan
    el pasaporte (siguen utilizando un papel sellado que te dan en la
    embajada). Se demoran en sacar las maletas. Para el transporte al hotel
    puedes hacer acuerdos particulares con el taxista. No hay taxímetro. Me
    toca un auto Hyundai y un chofer muy avispado. Me comenta que el taxi
    pertenece a una empresa privada que le alquila el vehículo y que le hace
    pagar los costos de operación. La empresa pertenece a alguien del
    partido. Me recomienda que saque dinero del cajero o pague con tarjeta
    de crédito en vez de cambiar dinero (tiene razón pues en el cajero te
    cobran US$ 3.5 de comisión por US$ 100 que equivalen a 100 pesos CUC; si
    cambias US$100 te dan 87.15 pesos CUC).

    Lista de precios de una canasta de productos para compararlos con lo que
    sucede en el Perú: barra de desodorante 0.95; 1 barra de jabón entre
    0.45 y 0.55: champú de medio litro 1.95; 1.5 litros de gaseosa 1.5; 1.5
    litros de agua sin gas 0.7; medio litro de aceite de oliva 10.85; 1
    litro de aceite de girasol 2.4; 1 litro de leche en tetrapak 2.4; bolsa
    de 400 gramos de fideos 0.85; 4 rollos de papel higiénico 1.85; paquete
    de 8 toallas higiénicas 1.35; paquete de 20 cigarrillos rubios 1.2; 1
    litro de gasolina de 83 octanos 1; 1 litro de gasolina de 93 octanos
    1.4; un litro de diesel 1.2. ¿Cómo afrontar estos precios si tu salario
    mínimo es 270 CUC y un salario promedio de 470 CUC?

    El costo de vida ha hecho que los cubanos sean mil oficios y que
    dependan de algún familiar que viva en el exterior. La tarjeta de
    racionamiento no alcanza ni para una semana, y pero aún, te dan
    productos de dudosa calidad para la salud humana. En las calles están
    prohibidos los ambulantes pero te ofrecen de todo para todo. Por ejemplo
    en el Barrio Chino te ofrecen ropa y calzado; si quieres probarte y
    comprar la mercadería, te abren las puertas de una casa particular. Cada
    barrio tiene su “man” que controla su territorio: Vedado, Centro, Centro
    Histórico, etc. Hay alquiler de cuartos en casas particulares para
    turistas, hay “paladares” (restaurantes en casas particulares) pero sin
    el control del número de mesas que había antes. Todo auto es potencial
    taxi a donde quieras, los antiguos autos americanos sirven de colectivos
    a destinos para los cuales no hay mapas.

    Como la gente tiene que sobrevivir, las mujeres recurren al oficio más
    antiguo del mundo. Las encuentras por todos lados, pero en especial en
    las discotecas. En La Casa de La Música que tiene los locales en Galeano
    y Miramar, la entrada cuesta 10 CUC sin derecho a trago. Hay diversas
    orquestas de salsa que tocan en vivo a lo largo de la noche dependiendo
    del día cierran a las 3 o 5 de la mañana. Un está rodeado de un enjambre
    de féminas de todos los colores y sabores. Cualquier despistado piensa
    que es súbitamente guapo.

    Las reglas de juego son 80 a 100 CUC para la chica que prefiere ir a una
    casa/departamento particular cerca de la discoteca. Hay que alquilar la
    pieza por 20-30 CUC y tener 10 CUC para darle al policía que
    eventualmente encontrarás en alrededor de la casa/departamento. Si
    quieres llevar a la chica a tu hotel te sale más caro pues los
    guardianes pedirán 50-60 CUC y serán estrictos con el tiempo. Las
    mujeres son como Jesenia de 21 años, estudiante del primer año de
    medicina, Yeni contadora de 26 años o Yaisel de 23 y tecnóloga médica.
    Si te aventuras a pedir “polvos peruanos”, los mejores proveedores son
    los policías.

    La juventud ni estudia, ni trabaja ni cargará un fusil por la
    revolución. Las referencias al “los barbados” y la gesta de la Sierra
    Maestra ya no motivan a nadie (se viene un Congreso de la Juventud y los
    más jóvenes tienen la edad de Manuel Dammert). Aquí si no tienes un
    celular no eres nadie. Eso sí el acceso a internet es un robo: te cobran
    10 CUC la hora en el hotel Habana Libre y tienes que pagarlos pues los
    otros hoteles no tienen tarjetas. No tendrán dinero para vestir a la
    moda pero bien que hacen su mejor esfuerzo para parecerse a los de
    Miami, inclusive en los cortes de cabello.

    Y mientras todo esto sucede, Fidel está ausente. Según me comentan
    funcionarios del Ministerio de Economía, el Comandante falleció el
    martes 6 de enero y lo tienen guardado en un freezer, esperando el
    momento político para hacer el anuncio. Juran que no hay intenciones de
    clonarlo. Todo indica que lo harán luego de la reunión con la delegación
    del Departamento de Estado el miércoles 21 de enero (el fin de semana
    llegó una avanzada de congresistas gringos) que definirá las condiciones
    de la claudicación ante el imperio a cambio de impunidad para los altos
    jerarcas y sus familias.

    Lo único que funciona en Cuba
    Salvador Gonzáles inició un proyecto comunitario en el Centro en 1990.
    Es un proyecto que busca recuperar las raíces y cultura africana
    presente en Cuba desde la colonia española. El proyecto se llama “El
    callejón de Hamel” (nombre de un franco alemán traficante de armas
    durante la Guerra de Secesión de EE.UU 1860-1863, que se afincó en La
    Habana) y rinde homenaje a los pueblos Yoruba, Banta y Abacúa. Yemayá y
    las demás deidades africanas son quienes iluminan y protegen este
    espacio. Es un encuentro de las artes en todas sus expresiones.

    De lo que se recaude, todo se invierte en proyectos comunitarios para
    niños, jóvenes y ancianos. La experiencia empieza todos los domingos a
    mediodía hasta que el cuerpo te dé. El trago local se llama “El Negrón”
    (limón, miel, albahaca, agua con gas, ron y hielo) y afloja el cuerpo
    para bailar los ritmos africanos. Es lo único que veo que funciona en
    esta ciudad/país, tanto que Salvador Gonzáles esta en Washington DC
    haciendo murales y replicando la experiencia.

    Una frase en la pared me parece dedicada a los hermanos Castro: “Puedo
    esperar más que tú porque soy el tiempo”.

    Source: Cuba: de Disneylandia revolucionaria a Jurassic Park, por Miguel
    Santillana | Opinión | Gestion.pe –
    http://gestion.pe/opinion/cuba-disneylandia-revolucionaria-jurassic-park-miguel-santillana-2121606

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