La libreta del hambre
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    “La democracia cubana es una democracia en la que todo se le consulta al
    pueblo”
    Alejandro Castro Espín dice que tiene “mucha fe y mucha confianza en la
    democracia cubana”
    Félix Luis Viera, México DF | 09/02/2015 8:39 am

    Esto lo aseveró, en Atenas, Grecia, Alejandro Castro Espín, según la
    edición del pasado 7 de febrero del sitio web izquierdista Resumen, al
    que Castro Espín concediera una entrevista.
    En la foto que ilustra la entrevista, Castro Espín aparece eufórico o
    iracundo dirigiéndose no al entrevistador, sino a un público inexistente.
    Sabemos que tanto lo que aparece en el título de estas líneas, como las
    demás afirmaciones en la entrevista citada, son mentiras.
    Pero tal vez no debamos culpar a Castro Espín: él puede creer que son
    verdades. Tomemos en cuenta que este muchacho, nacido en 1965 en cuna de
    seda comunista, los únicos cuentos, anécdotas y “verdades” que ha
    escuchado desde entonces son los de su tío Fidel Castro y su papá Raúl,
    así como de las personas de alto mando y las nanas comunistas que
    formaban su entorno.
    Es seguro que a él nunca le faltó, de niño, la leche, la alimentación
    adecuada ni, solo otro ejemplo, sus familiares debieron hacer una cola
    de tres días y tres noches, con catre y todo a la puerta de una tienda
    —tarjeta de racionamiento mediante—, a ver si podían comprar, para su
    niño, el avioncito que este anhelaba, exhibido en los escaparates
    durante esas fechas decembrinas.
    Sus padres nunca tuvieron que remontarse campo adentro para intentar
    conseguirle la alimentación, escasa tantas veces, ni vieron sufrir a su
    hijo por no poder proporcionarle, repito, el juguete añorado; vaya, nada
    colosal, solo un caballito de palo, digamos.
    Bueno…, lo antes dicho son menudencias, melodramitas, si vamos a ver.
    Dirán algunos.
    No fueron los progenitores de Castro Espín quienes, como consecuencia de
    “la educación gratuita”, se amargaran constantemente porque su hijo,
    mañana tras mañana, en el matutino escolar, debiera jurar “¡Seremos como
    el Che!” —un asesino, según se ha confirmado sobre todo en los últimos
    años— para luego entrar al aula y recibir clases de una historia de Cuba
    completamente distorsionada, falsa, a capricho del castrismo.
    Tampoco sus progenitores se incluyen en los que, gracias a la “educación
    gratuita”, se sintieron atribulados por ese viacrucis de tener a su
    hijo, ya en el bachillerato, allá, lejos, en la “Escuela en el Campo”,
    encerrado entre cuatro bardas de alambre, donde malcomía mientras en las
    mañanas estudiaba y en las tarde debían cumplir la jornada en el surco
    patrio de yuca, papa o calabaza, con pase para visitar a su familia cada
    15 días.
    Vaya, que Alejandro Castro Espín es de otra estirpe. De modo que debemos
    entender sus equívocos.
    Quizá ni siquiera tuvo tiempo para escuchar ese discurso de su padre,
    hace 7 años, donde este se preguntaba cómo sería posible que aún la
    revolución no había sido capaz de producir un vaso de leche para cada
    cubano. Un pobrecito vaso de leche —comprado, no regalado—, que aún
    continúan esperando los cubanos residentes en la Isla.
    La democracia cubana se ha llevado a cabo “ante todo contando con el
    pueblo de verdad”, afirma Castro Espín en la entrevista aludida, y
    agrega que tiene “mucha fe y mucha confianza en la democracia cubana”.
    Tanta fe tiene que sitúa de ejemplo que en Cuba “hay una Revolución
    después de más de medio siglo enfrentando al imperio más poderoso”.
    Vaya, nada… que desconoce sobre los miles de fusilados y encarcelados
    durante ese medio siglo, así como de los dos millones y medio de cubanos
    que en ese lapso han huido, a veces de las maneras más riesgosas, de
    aquella “democracia”, incluidos los miles que han muerto en el empeño.
    Por otro lado, en “democracia” tan ejemplar, no tenemos censo alguno que
    nos indique cuántos quisieran hacer lo mismo. Pero cualquiera que sepa
    de qué estamos hablando, aseguraría que serían millones los que anhelan
    huir de tan loable democracia.
    La democracia cubana se ha establecido “ante todo contando con el pueblo
    de verdad”, afirma asimismo Castro Espín. Bien…, tanto es así que en
    la Isla no existe un solo medio de comunicación que no esté en la nómina
    del gobierno; de modo que dónde, quién, por cuál vía podría decir que
    con él no cuenten para llevar adelante esa “democracia”. Y existe allá
    una Asamblea Nacional (unipartidista), en la cual todos piensan igual, o
    así lo demuestran a la hora de votar; de 501 miembros, siempre, siempre,
    501 votan igual. Esto puede no creerlo nadie, pero así es. Quien lo
    dude, que busque las actas de las reuniones, las informaciones al respecto.
    De igual manera, son censuradas las obras literarias y de arte en
    general que se atreviesen a criticar al régimen. Esto lo desconoce
    Castro Espín, como del mismo modo no está impuesto de que en la Isla
    todas les editoriales e instituciones culturales pertenecen al régimen.
    Para reforzar su propuesta de la real democracia establecida en Cuba, el
    coronel Alejandro Castro Espín —sí, es coronel del Ministerio del
    Interior y también posee un título de ingeniero y un máster en
    Relaciones Internacionales—, expone que en la Isla la elección
    presidencial, se lleva a cabo así: “El presidente del país tiene que ser
    nominado en la base, en un municipio, no es que allá arriba se pone en
    una lista como ocurre en otros países porque en la democracia burguesa
    los partidos introducen en su lista a cualquiera”.
    Que yo sepa, el Partido Comunista de Cuba, en la base, propone a una,
    dos o tres personas de su confianza para delegados de la
    circunscripción, el nivel menor. Las personas, el día de las “elecciones
    de base”, solo pueden votar por uno de estos o, acaso, no pocos agregan
    en la boleta, si no alguna mala palabra, el nombre de su candidato (soy
    testigo de que algunos votaban por Barbarito Diez, Celia Cruz, Lola
    Flores, John Lennon o Cantinflas). Y para realizar esto, igual que para
    depositar la boleta en blanco, hay que tener valor; el terror, la
    coacción, son dos de los elementos base de esa “democracia”.
    El voto es voluntario, solo ocurre que, amaneciendo, ya están los
    activistas de cuadra —presionados por los activistas de más
    arriba—llamando a la puerta de los “electores”. Negarse a “votar” puede
    resultar muy costoso, puesto que, hallarse en la lista negra del
    régimen, nadie sabe de cuánto, de qué te podrá privar en el futuro.
    Posteriormente, los delegados seleccionados van a la Asamblea Municipal,
    y entre ellos solitos, votan por alguien que ya ha propuesto el Partido,
    y así lo mismo en la Asamblea Provincial hasta la Asamblea Nacional. Es
    decir, entre ellos dan su voto al candidato que ha propuesto el Partido
    Comunista.
    Casi siempre, antes de que estas reuniones para las “votaciones” se
    lleven a cabo, hasta los perros saben quiénes serán los presidentes de
    las Asamblea Municipal o de la Provincial, por ejemplo; se corre, se
    filtra, se vislumbra.
    ¿Nadie encuentra raro que alguna vez no haya resultado elegido
    presidente Fidel Castro, y posteriormente su hermano Raúl? Yo lo
    encuentro raro.
    De cualquier manera, por eso de haber nacido y crecido en la llamada
    supraestructura, es posible que el coronel Castro Espín desconozca que
    ninguna de las asambleas —la municipal, provincial y nacional—, si acaso
    de verdad hubiesen sido elegidas libremente, tendrán el poder en sus
    territorios. La Constitución cubana establece que el máximo poder
    corresponde al Partido Comunista de Cuba. De modo que son el Comité
    Municipal del Partido Comunista de Cuba, el Provincial y el Comité
    Central, los que gobiernan a las asambleas. O sea, que todo esto de los
    “poderes populares”, como diría aquel campesino amigo mío, “es una toná”.
    Castro Espín también se refiere en la entrevista citada al “comunismo”.
    Dice que “es aspiración, un ideal, un sueño”, mas resulta “difícil
    construirlo (“construir”…, ese complejo de albañiles de los
    comunistas), porque tiene que chocar todavía contra la naturaleza
    humana, contra el propio egoísmo humano, contra el egoísmo de esas
    élites que generalmente lo que buscan es asegurar sus intereses por
    encima de los intereses de sus naciones, de sus propios pueblos. Pero
    que son los que prevalecen, tienen poder económico, tienen poder
    político, tienen poder militar”.
    Oh…, me suenan un poco contradictorias algunas de las expresiones de
    este párrafo, vaya… como si el coronel estuviese hablando de él, de
    ellos mismos, es decir: “chocar” “contra el propio egoísmo humano,
    contra el egoísmo de esas élites que generalmente lo que buscan es
    asegurar sus intereses por encima de los intereses de sus naciones, de
    sus propios pueblos”. Oh… pensemos un poco en esto…
    Afirma asimismo el máster Castro Espín que en Cuba no habrá regreso al
    capitalismo, imposible, imposible, porque el cubano “es un pueblo que
    vivió eso, es un pueblo que sufrió, y lo sufrió de manera muy cruenta,
    no sólo en el orden social, en el orden económico, en el orden político,
    sino también en el tema de la represión”.
    ¡No!, ¡no puede ser…! …, en este párrafo veo muy clarito —¿será que
    existe mala intención de mi parte?—, una alusión a la Cuba de hoy. ¿O es
    que me ha dado por entender todo al revés, que ya uno se está volviendo
    loco?
    Y para terminar, según el coronel, EE UU “es una potencia que va en
    declive”, “es una economía quebrada”. Sin embargo, aclara, el caso de
    China es muy distinto: “Es una potencia económica que va en ascenso, en
    puro avance”.
    ¿Será verdad? Ya ni sé.
    Ya ven. Así van las cosas.
    Referencia:
    http://www.resumenlatinoamericano.org/?p=8394

    Source: “La democracia cubana es una democracia en la que todo se le
    consulta al pueblo” – Artículos – Cuba – Cuba Encuentro –
    http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/la-democracia-cubana-es-una-democracia-en-la-que-todo-se-le-consulta-al-pueblo-321851

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