La libreta del hambre
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    Viajar a Cuba en tiempos de Fidel – parte I
    06.01.2015

    A no ser que se vaya a Cuba únicamente para tumbarse en la playa en
    total autarcía, Cuba es un destino que inspira pasiones y sentimientos
    encontrados en los viajeros. Seguramente que estas pasiones surgen del
    hecho que resulta difícil explorar Cuba sin confrontarse a dos temas
    polémicos, la política y el sexo. Como han pasado ya 10 años desde mi
    viaje, esta entrada es una crónica de lo que fue y no necesariamente de
    lo que es, por lo que aprecio todos sus comentarios si han viajado
    recientemente o viajaran en el futuro a Cuba para que me cuenten que ha
    cambiado y que sigue igual. Pensaba escribir esta entrada desde que
    comencé Cinco Continentes hace tres años. Sabía que algún día iba a
    hacerla, pero por varias razones siempre la he ido posponiendo. Como
    viajé a Cuba hace ya hace diez años y las reglas de vida y de viaje en
    Cuba han cambiado varias veces, desde el 2004, me temía que esta entrada
    resultaría obsoleta. También está el hecho de que cuando fui a Cuba no
    tenía una cámara digital y no estoy muy contento con el resultado
    general de mis fotos. Sin embargo, el restablecimiento de las
    relaciones diplomáticas entre E.E.U.U y Cuba me han animado a finalmente
    escribir esta entrada.

    Casas particulares legales

    A partir de 1997, el gobierno abrió la posibilidad a familias
    particulares de alquilar a turistas un máximo de dos habitaciones por
    vivienda. Esta medida era supuestamente temporal para compensar por la
    escasez de cuartos de hotel en la isla mientras el gobierno construía
    más hoteles. Según me comentaron diferentes familias con las que me
    hospedé, una familia tenía que pagar un impuesto fijo de 200 USD por mes
    por cada habitación alquilada a extranjeros pudiendo alquilar un máximo
    de dos habitaciones por vivienda. Este impuesto debía ser pagado sin
    falta todos los meses aunque la familia no hubiese recibido turistas.
    El no pagar ésta licencia podría resultar en la confiscación de la
    vivienda. Los cargos no terminan ahí. Los 200 USD al mes eran por el
    uso exclusivo de la habitación y los turistas no tenían derecho a estar
    en otras habitaciones de la vivienda como la sala, salvo si el dueño de
    casa pagaba un impuesto mensual adicional. Para tener el derecho de
    poner el triangulo azul en la puerta para anunciar que en la casa se
    alquilan cuartos era necesario pagar 75 USD adicionales por mes.
    Igualmente, las casas particulares no tenían derecho a servir comida a
    sus clientes si no pagaban una licencia mensual de 300 USD. Toda esta
    información la obtuve de los diferentes caseros que tuve, pero no pude
    corroborarlas en ningún otro lado.

    Y casas particulares ilegales

    Dormir en una casa particular legal no era ninguna ganga en lo que se
    refiere a un alojamiento básico en un país del tercer mundo (salvo si se
    compara con el costo de dormir en un hotel Cubano). Una habitación
    costaba a partir de 35 USD en la Habana y a partir de 25 USD en
    provincias, aunque llegué a negociar rebajas de unos 10 USD la noche.
    Sin embargo hay alternativas. La primera vez que me quedé en una casa
    ilegal fue en el pequeño pueblo colonial de Jibara. Como las dos casas
    legales del pueblo estaban ocupadas, algunos vecinos me pusieron en
    contacto con una familia que me alojó en uno de sus cuartos por solo 8
    USD la noche. Dado que la familia en cuestión no tenía licencia, me
    suplicó guardar la máxima discreción al respecto; ya que si bien yo, en
    tanto que turista, solo arriesgaba una multa y la expulsión del país, la
    familia arriesgaba mucho más. La diferencia de nivel de vida entre esa
    familia y las otras, que tenían un flujo constante de dólares era
    abismal. En la Habana bajo otras circunstancias conocí a una joven
    pareja viviendo una vida de relativa de lujo en el barrio del Vedado.
    Bastó una sutil sugerencia de mi parte para que me invitaran a ocupar
    uno de los dormitorios de su departamento por la módica suma de 12 USD
    la noche.

    Cuestiones de política

    Resulta imposible viajar a Cuba y escaparse de la política, a no ser
    que uno limite su viaje a tirarse a la playa en un resort cerrado como
    Varadero. La política y la ideología se respiran por doquier. Primer
    shock: la ausencia total de publicidad comercial, que si bien suele
    resultar siendo polución visual, en algunos casos resulta útil para
    esconder la desnudez material de los muros y edificios que cubre. En
    Cuba la publicidad se limitaba a eslóganes políticos glorificando los
    logros de la revolución o salmos exhortando al patriotismo nacional.
    Los turistas no playeros suelen llegar con sus preconcepciones sobre la
    isla. Idealistas europeos o latinoamericanos llegan en busca del
    paraíso socialista del Caribe, mientras que fervientes creyentes en las
    virtudes del mercado llegan buscando pruebas que confirmen sus
    convicciones. Tengo la impresión de que los cubanos al conocerte tratan
    de evaluar cuáles son tus inclinaciones ideológicas para así darte el
    discurso que más quieras escuchar, lo cual ellos explotarán de todas las
    formas posibles para poder sacar algún beneficio económico.

    Algo que me sorprendió fue la aparente franqueza y humor, con la que te
    hablan los cubanos contándote sus penurias cotidianas y hasta
    criticando al régimen, cerciorándose claro está, de que nadie más les
    esté oyendo. Muchas de estas conversaciones fueron algunas de las
    experiencias más memorables del viaje. Le pregunté a un joven quien
    maldecía a Fidel mientras se pavoneaba de ser sacerdote santero, el por
    qué no le echaban una maldición a Fidel para deshacerse de el a lo que
    me respondió:

    – Chico, y tu quién crees que es el santo más grande de todos? Si
    Fidel hizo una gran ceremonia en África donde se consagró como santo
    bañándose en la sangre de tres elefantes.

    Me reí y le comenté a mi amigo – Fidel es un genio y cultiva su aura de
    invencibilidad desde todos los frentes.-

    Es cierto, que Cuba va mucho más allá de la política. Cuba es el
    maravilloso museo arquitectónico al aire libre que es la ciudad de la
    Habana justamente porque ha escapado la construcción desenfrenada
    durante las últimas cinco décadas. Cuba cuenta con playas envidiables y
    con maravillas naturales como el Valle de Viñales. Pero creo que lo que
    hace que Cuba sea un destino verdaderamente único, es justamente el
    contexto político y económico que afecta al país y a sus habitantes con
    manifestaciones tan particularmente cubanas como el jineterismo y el
    invento, sobre las cuales les contaré en la próxima entrada.

    Me gustaría mucho que me compartan sus comentarios y opiniones en el
    blog sobretodo si han viajado a Cuba recientemente. ¿Están de acuerdo
    con mis apreciaciones? ¿Qué percepciones tuvieron ustedes en su
    contacto con Cuba o los cubanos? Saludos.

    Viajar a Cuba en tiempos de Fidel – parte 2
    18.02.2015

    ¡No es fácil! Este es el lastimoso quejido que un viajero oye de los
    cubanos constantemente refiriéndose a las penurias que encuentran en su
    vida cotidiana. Aquí les comparto la segunda parte de la entrada sobre
    Cuba que publiqué el mes pasado. Lo que hay que entender es que Cuba es
    un país que vive un apartheid económico entre los turistas extranjeros
    (y los cubanos con acceso a divisas extranjeras) y el resto. A parte de
    la pintoresca propaganda política e ideológica que decora la isla, la
    naturaleza de su sistema político y económico crea penurias y una
    escasez de productos que en cualquier otro país se consideran básicos.
    Si viajas con un paquete todo pagado a Varadero, esto no te afectará
    particularmente, pero si pretendes viajar a Cuba de forma independiente
    y económica no tardarás en sumarte a ese coro de quejas, ya que para el
    viajero independiente viajar en Cuba tampoco es fácil.

    Escasez y disponibilidad de productos

    El sueldo promedio de un cubano equivale a unos 12 dólares americanos.
    Desde el comienzo de la revolución se instauró un sistema de
    racionamiento donde cada familia recibe un libro con cupones con el que
    pueden acceder a una canasta básica de alimentos que incluye unos kilos
    de arroz y frijoles, medio litro de aceite, leche en polvo, algunos
    huevos y algo de pollo (cuando hay) entre otras cosas. El problema es
    que esta canasta te puede durar un máximo de 15 días. Para cubrir el
    resto de sus necesidades lo más fácil es recurrir a tiendas estatales
    que venden sus productos en CUC (o peso equivalente al dólar). Pero los
    precios practicados en estas tiendas son extremadamente caros y fuera
    del alcance para el cubano promedio. Por lo que se recurre a mercados de
    productores legales, o al mercado negro. Pero la escasez en Cuba es
    selectiva. Mientras que un cubano de a pie tiene que hacer mil malabares
    para comprarse un kilo de frijoles o unos huevos, los turistas
    extranjeros comen en los surtidos buffets de los hoteles de cinco
    estrellas del estado. Los residentes de La Habana corren para alcanzar
    algunos de los escasos autobuses improvisados en remolques de camión,
    mientras que turistas extranjeros se pasean por la isla en lujosos
    autobuses con aire acondicionado. Muchos argumentan que la causa
    principal de la escasez es el embargo americano, pero la mayor parte de
    países si comercian con Cuba. El problema es que Cuba simplemente no
    tiene las divisas para importar los vehículos, granos y petróleo que no
    producen. Esta situación resulta en que los cubanos recurran al invento
    para sobrevivir.

    El Invento

    El invento consiste en ingeniárselas para poder procurarte algún bien de
    consumo o material que normalmente esta fuera de tu alcance. Como en
    principio todos los cubanos trabajan para el estado por un sueldo
    irrisorio y el estado es propietario de prácticamente todos los bienes,
    el invento consiste en lucrar de las ventajas que te brinda tu puesto te
    trabajo. Si eres chofer, utilizas el carro del gobierno en tus ratos
    libres (o alegas enfermedad para no ir a trabajar) para transportar
    pasajeros. Si trabajas en una fábrica o almacén de ron o cigarros, te
    robas unas cuantas botellas o algunos cigarros para vendérselos a los
    turistas (adulterándolos un poco para poder vender más). Si trabajas en
    una bodega de abarrotes, alteras la balanza para quitarle unos gramos de
    arroz a la ración de cada cliente para poder vender estos excedentes en
    el mercado negro. Los cubanos gastan una enorme cantidad de tiempo y
    energía procurándose lo necesario para subsistir a precios que
    correspondan a su poder adquisitivo. Es por ello que la gente se
    ausenta mucho de sus puestos de trabajo. El acuerdo tácito entre el
    gran empleador estatal y sus empleados parece ser el viejo chiste “ellos
    pretenden pagarnos y nosotros pretendemos trabajar”. Si bien el estado
    se hace la vista gorda de todos los tráficos e irregularidades
    perpetuados por los cubanos, según me contaron muchos, la tolerancia se
    esfuma desde el momento que una persona comienza a criticar abiertamente
    al gobierno. La supervivencia cotidiana es asegurada intercambiando
    favores, productos y servicios entre cubanos que se enteran de su
    disponibilidad vía los rumores del barrio o “La Radio Bemba” como se les
    llama popularmente. Pero la mejor manera de sobrevivir es saliéndose
    del limitado universo cubano y percibir algún tipo de beneficio de la
    parte de los extranjeros, creando de esta manera el fenómeno del
    jineterismo.

    Jineterismo sexual

    El termino jinetero tiene obvias connotaciones sexuales. Originalmente
    el termino jinetero(a) se refería a los cubanos o cubanas que se ganaban
    la vida intercambiando favores sexuales o sentimentales con turistas
    extranjeros. Si bien había oído hablar de este fenómeno, jamás me
    imaginé lo extendido que estaba el jineterismo sexual. En todos los
    viajes que he realizado (y he visitado más de 60 países) nunca antes ni
    después he visto algo parecido. Como turista extranjero, las
    proposiciones sexuales y sentimentales te llueven por todos lados.
    Durante mi primera noche en la Habana, fui con mi mejor amigo Shalako y
    con un chico francés que se quedaba en nuestra casa a un conocido bar
    llamado La Casa de la Trova. La idea era pasar una noche agradable
    bailando salsa (o tratando de bailar en mi caso). Al llegar al local
    nos anunciaron que la entrada costaba 20 dólares.
    – 20 dólares? – Protestó Shalako.
    – Pero ese es un precio de gringos y lo que queremos es conocer gente
    cubana. ¿Qué cubano se puede permitir pagar 20 dólares para entrar a un
    bar?

    El de seguridad le respondió con una sonrisa pícara:

    – ¿Pero chico, si lo que querías era conocer Cubanas, porque no me lo
    dijiste antes? ¿Cómo la quieres, rubia, negra o morena?

    En menos de dos minutos se aparecieron tres chicas en minifalda
    desfilando ante nosotros.

    – Lo siento jefe, pero esto no es lo que teníamos en mente.

    Esto fue solamente el principio. Durante todo el viaje me llovieron
    proposiciones de una u otra índole de parte de mujeres y de hombres.
    Existe el jineterismo inmediato donde recibes la proposición de consumar
    un acto sexual inmediato a cambio de una tarifa anunciada. Lo más
    sorprendente es que recibes estas proposiciones en el medio de las
    situaciones más improbables. Una señora a quien le ofrecimos comprarle
    un carnet de racionamiento antiguo como suvenir nos invitó a su casa.
    En su casa tuvimos una conversación interesantísima con sus hijos de
    unos veintitantos años. De un momento al otro el chico nos ofreció
    pasar un rato con su hermana por 20 dólares y esto delante de su madre
    con un tono de total normalidad y sin ningún complejo.

    Pero también existe el jineterismo sentimental en el cual el jinetero/a
    invierte mucho más tiempo y energía en el turista, con la esperanza de
    recibir un dividendo más grande. Dos personas en diferentes momentos se
    declararon perdidamente enamoradas de mí y querían que me las llevase a
    Francia. Si sus esfuerzos tienen éxito, cultivan una relación de largo
    tiempo con uno o múltiples turistas, quienes vuelven a Cuba una y otra
    vez y les mandan dinero y objetos que les permite subsistir.

    Una amiga se quedó perdidamente enamorada de un cubano durante su viaje
    por allá. Mi amiga se comunicaba constantemente con su amado vía el
    número de celular español que éste le dio. Al cabo de varios meses
    recibió una llamada desesperada de una chica española. Resulta que la
    española se había hecho pareja del cubano, y se percató del número de
    mi amiga al verlo en la factura del teléfono que ella le pagaba desde
    España. Después de un poco de investigación salió a la luz que el chico
    estaba desarrollando una relación con cinco europeas distintas y estaba
    a la espera de irse de Cuba con la primera de ellas con quien se
    concretizara un matrimonio.

    Los otros jineteros

    No todos los jineteros son de índole sexual. Hay jineteros que
    simplemente actúan como intermediarios entre el turista y algún servicio
    que este necesite. Otros son los prestatarios directos de estos
    servicios. Para viajar de La Habana a Trinidad, un jinetero nos
    recomendó a alguien que tenía acceso a un carro oficial para que nos
    lleve hasta allá. La alternativa era pagar algo más caro el autobús para
    turistas de la empresa estatal Viazul. De esta manera nuestro dinero iba
    directamente al bolsillo de un cubano y teníamos la oportunidad de
    compartir el viaje con gente local. Otros te ofrecen venderte de todo. Y
    otros simplemente te brindan una entretenida compañía que en otros
    países se podría considerar como amistad, pero que en el duro contexto
    cubano no está exento de interés material. Lo triste del caso es que la
    mayoría de cubanos son gente encantadora y con un buen nivel de
    educación, pero que debido a la dificultad de la situación por la que
    viven, es difícil creer que son capaces de proponerte una amistad
    desinteresada. Siempre terminan compartiéndote una historia triste o
    alguna una urgencia familiar con la expectativa de que te apiades de
    ellos y les des algo de dinero o algún regalo. Por la calle no faltarán
    personas de todas las edades que te pidan dinero, ropa, jabón, leche o
    tu polo. Después de haber observado esto por un mes me resulta difícil
    encontrar las virtudes que muchos idealistas encuentran en la revolución
    cubana. No niego que en el resto de América Latina existan terribles
    desigualdades sociales y económicas que tienen que ser corregidas, pero
    en mi opinión la solución no pasa por el sistema cubano.

    A pesar de todo esto, o más bien gracias a todo esto, Cuba será uno de
    los viajes más memorables que he realizado. Encontré la comida mala,
    repetitiva y cara; los alojamientos mediocres para el precio pagado y en
    general la necesidad de luchar para evitar que te cobren precios
    delirantes por tu condición de extranjero. Pero encontré a los cubanos
    sumamente enriquecedores, entretenidos y amigables. Creo que ver un
    país viviendo en un sistema totalmente paralelo al del resto del planeta
    es una oportunidad única para comprender al mundo. Mi viaje lo realicé
    en el 2004. Muchas cosas han cambiado desde entonces y es probable que
    sigan cambiando. Por un lado les recomiendo que viajen a Cuba, antes de
    que cambie completamente, pero por otro lado no puedo más que desear que
    se liberen pronto de ese sistema asfixiante para poder volver y conocer
    el genuino encanto del pueblo cubano sin intereses de por medio.

    Source: Viajar a Cuba en tiempos de Fidel – parte I – Cinco continentes
    | Blogs | El Comercio Peru –
    http://elcomercio.pe/blog/cincocontinentes/2015/01/viajar-a-cuba-en-tiempos-de-fidel-parte-1

    Source: Viajar a Cuba en tiempos de Fidel – parte 2 – Cinco continentes
    | Blogs | El Comercio Peru –
    http://elcomercio.pe/blog/cincocontinentes/2015/02/viajar-a-cuba-en-tiempos-de-fidel-parte-2

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