La libreta del hambre
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    Ganadería cubana, entre la hambruna y el abandono
    LA HABANA.- Antes de que Fidel Castro llegará al poder en enero de 1959,
    Cuba contaba con seis millones de cabeza de ganado. Casi había una vaca
    por persona, pues entonces la población de la isla rondaba los seis
    millones y medio de habitantes
    LA HABANA.- IVÁN GARCÍA
    Especial

    Cuando usted recorre las vaquerías del Valle de Picadura, en la actual
    provincia Mayabeque, a 80 kilómetros al este de La Habana, no puede
    imaginarse que una vez sus destrozadas granjas tuvieron aire
    acondicionado y música indirecta para favorecer un elevado rendimiento
    lechero de las reses.

    Todo comenzó a mediados de los años 60. El delirio de Fidel Castro
    provocó que su oficina en el Palacio de la Revolución se convirtiera en
    un puesto de mando, donde minuciosamente se chequeaba el día a día de la
    ganadería vacuna del país.

    Pagado por el erario público, en La Habana se dio cita lo más granado de
    los especialistas ganaderos en el mundo.

    “En Valle de Picadura estuvo el científico francés André Voisin, quien
    nos enseñó técnicas modernas de pastoreo para alimentar el ganado. Fidel
    visitaba estas granjas a diario. Se hicieron cruces con la Holstein
    canadiense y con ganado de elevado rendimiento en Estados Unidos. Se
    denominaron F-1 y F-2, en evocación al comandante. Se construyeron
    viviendas de calidad destinadas a los obreros. En pleno verano, el
    personal que acopiaba la leche estaba abrigado debido a la climatización
    de los cuartones de ordeño. Toda la extracción era mecánica. Y de fondo,
    una sinfonía de Beethoven que te daba la sensación de haber llegado al
    paraíso”, recuerda Erasmo, ganadero jubilado, mientras saborea una taza
    de café fuerte y dulce.

    Treinta y cinco años después, el Valle de Picadura es una comunidad
    fantasma. Los más jóvenes huyen hacia La Habana o Miami en busca de un
    futuro diferente. El ganado, casi en los huesos, intenta alimentarse de
    un pasto escaso y quemado por el sol.

    Según Erasmo, la masa ganadera se ha reducido en un 70% en comparación
    con los años dorados, cuando las robustas reses producían más de 50
    litros diarios de leche y como promedio una vaca pesaba 500 kilos.
    “Nuestras vacas eran sagradas. Había un excedente tremendo de leche.
    Pero con la llegada del período especial [la perpetua crisis económica
    cubana que se extiende por 25 años] comenzó el declive”.

    Ortelio, especialista del sector, considera que la recuperación ganadera
    pasa por mejorar la calidad en pastos y forrajes. “Cada animal debe
    consumir diariamente no menos de 40 o 45 kilogramos de comida, además de
    mucha agua. Ahora escasea tanto el forraje como el agua. La mayoría de
    los pozos se han secado o el agua está contaminada”.

    La crisis de la ganadería en Cuba es mayúscula. Según datos del
    Ministerio de Agricultura, solo en 2013 murieron 184.000 cabezas de
    ganado vacuno por desnutrición.

    “Da pena, las reses que no se mueren de hambre corren el riesgo de ser
    sacrificadas por los matarifes ilegales que luego se dedican a vender su
    carne en el mercado negro. Muchas veces esa carne tiene brucelosis y no
    es apta para el consumo humano. Lo peor es que el Estado impone elevadas
    multas a los campesinos dueños de vacas si las sacrifican. Y el precio
    de una res tasada por el Estado no supera los 1.000 pesos”, dice
    Alcides, campesino privado.

    Antes de que Fidel Castro llegará al poder en enero de 1959, Cuba
    contaba con seis millones de cabeza de ganado. Casi había una vaca por
    persona, pues entonces la población de la isla rondaba los seis millones
    y medio de habitantes.

    “Durante la época de vacas gordas, cuando Castro se autoproclamó
    ‘ganadero en jefe’, llegó a haber 10 millones de reses”, explica Erasmo.
    Ese fue un tiempo en que la leche fue vendida sin racionamiento a la
    población.

    Y en Nueva Gerona, Isla de Pinos, a 142 kilómetros al sur de La Habana,
    en 1972 nació Ubre Blanca, una portentosa vaca que llegó a producir
    109,5 litros de leche en una sola jornada. Era el orgullo de Fidel
    Castro. La prensa oficial ofrecía partes diario de su producción lechera.

    Cuando la famosa vaca murió en 1985 por causas aún no esclarecidas,
    taxidermistas la disecaron y pusieron su cuerpo en una urna de cristal
    en el vestíbulo del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria, en San José
    de las Lajas, donde todavía permanece. Muestras de sus tejidos se
    congelaron por si algún día Ubre Blanca puede ser clonada.

    “Pero eso es periódico viejo. Lo que hay es que las reses se mueren de
    hambre y por el camino que vamos, en cinco años la ganadería cubana será
    cosa de coleccionistas”, afirma Erasmo.

    Ahora las esperanzas se cifran en los ganaderos estadounidenses. “Si los
    ‘yumas’ invierten en el Valle de Picadura se podría recuperar la
    ganadería nacional”, asegura este viejo jubilado, que no olvida los
    tiempos felices, cuando en su comunidad las vaquerías tenían aire
    acondicionado y los animales escuchaban música clásica.

    Source: Ganadería cubana, entre la hambruna y el abandono :: Diario las
    Americas :: Cuba –
    http://www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3006631_cuba-ganaderia-fidel-castro-ubre-blanca-diario-las-americas.html

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