La libreta del hambre
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    Farmacias en Cuba: La gratuidad tiene un precio
    La escasez de medicamentos obliga a los cubanos a realizar sacrificios
    que le permitan poder acudir a farmacias para extranjeros y entonces
    poder adquirir en divisas las medicinas que necesitan para su salud
    miércoles, junio 10, 2015 | Pablo González

    LA HABANA, Cuba. – Depender de un fármaco para mantener un buen estado
    de salud es difícil, y si este escasea, se vuelve una preocupación
    seria. En Cuba los fármacos son por prescripción facultativa. Algunos
    más restringidos por un “tarjetón personal” (libreta de abastecimiento
    para los medicamentos) el cual se usa para comprar mensualmente. Este
    tipo de medicamentos los usan personas que prácticamente no podrían
    vivir sin él. En ese caso están los hipertensivos, los que controlan la
    diabetes, la gota, el asma, etc.

    A pesar de este control sobre las medicinas, muchas veces pasan meses
    sin estar disponibles en la farmacia a la que pertenecen esos pacientes.
    Tienen que prescindir de ellos, poniendo en riesgo la salud y hasta la
    vida. Los pacientes no pueden comprar con su tarjetón en otra farmacia
    que no sea la asignada.

    María Giménez, hipertensa del poblado de Bejucal, dijo:

    “Yo soy jubilada, tengo HTA (hipertensión arterial). Me han tenido que
    cambiar el tratamiento en cinco ocasiones. Por faltar el que he estado
    tomando. Esto es tremendo porque siempre que se comienza un tratamiento
    nuevo se corre el peligro que el organismo lo rechace, y uno se puede
    complicar. El nuevo medicamento puede no resolver el problema. El médico
    va probando con lo que hay en existencia en la farmacia. Esto puede
    traer como consecuencia una inestabilidad peligrosa, como me sucedió a
    mí. Lo único que había para la presión era atenolol. Yo nunca lo había
    probado antes. Me bajó la frecuencia cardiaca y me tuvieron que llevar
    al hospital urgente. Tendré que inventar, pero no puedo tomar atenolol,
    aunque sea lo único que haya. Gracias a Dios sobreviví para contarlo.”

    Julián Gonzalez, paciente diabético del mismo poblado, respondió a una
    entrevista de CubaNet de la siguiente forma:

    “Soy diabético. Hace seis meses que no hay alcohol, ni algodón para
    suministrarme la insulina. Pero esto siempre es así. Ya una vez no hubo
    jeringuillas en un largo tiempo. Cuando las trajeron no estaban
    completas. Vendieron solo una por paciente, las farmacéuticas alegaron:
    ´se vende una sola por paciente para que todos alcancen´. La única
    solución fue usarla más de una vez. Y comprar más en el mercado negro.
    Esos siempre tienen. Pero a un precio muy duro para mi salario mensual.
    Llevo años en este trajín, si me pasara algo nadie pagaría el daño. Por
    eso tengo que luchar por sobrevivir. Nadie lo va a hacer por mí.”

    En contraste con esta situación de las farmacias comunes. Existen las
    llamadas “farmacias internacionales”, están mayormente en los hoteles y
    el aeropuerto “José Martí”. Concebidas para otro público, no cubano.
    Donde siempre hay todo tipo de medicamentos y no se necesita tarjetón,
    ni prescripción médica. A los cubanos ya se les permite comprar
    medicamentos en estos lugares, pero los precios están imposibles para su
    salario promedio de 25 dólares al mes.

    Nos acercamos a la farmacia del hotel Habana Libre. Entre los
    entrevistados que visitaron el local, Teresa Sánchez, enferma de
    úlceras, nos comentó:

    “Acudí al médico por sentir dolor abdominal. Se me realizó una
    endoscopia que dio como resultado ulcera péptica. Me recetaron entre
    otras cosas omeprazol por tres meses, para mi tratamiento. Este
    medicamento está en falta en las farmacias. Empecé a auto medicarme con
    medicina verde, pero siguió mi malestar abdominal. Por eso vine a
    comprarlo aquí, mucho más caro, después de ahorrar por un tiempo.
    También compré un frasco de ‘Bálsamo de Schostakovsky’ que me costó diez
    dólares. La misma cantidad cobro por mi jubilación en un mes. La
    ranitidina, que también está ligada al tratamiento que debo seguir,
    cuesta 15 dólares.”

    Source: Farmacias en Cuba: La gratuidad tiene un precio | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/actualidad-destacados/farmacias-en-cuba-la-gratuidad-tiene-un-precio/

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