La libreta del hambre
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    Cuando los ríos no bastan (I)
    La sequía que padece la provincia Guantánamo desde hace varios años,
    acentuada este verano del 2015, ha puesto en alerta a los campesinos,
    entidades agrícolas y a los vecinos
    martes, agosto 11, 2015 | Roberto Jesús Quiñones Haces

    GUANTÁNAMO, Cuba – La voz taína “Guantánamo” significa “tierra entre
    ríos”. No se equivocaron los aborígenes cuando bautizaron así al valle
    donde está asentada la ciudad homónima junto con otras comunidades.

    Atravesada por los ríos Bano, Jaibo y Guaso, la zona siempre fue fértil
    y de próspera actividad agrícola. El caudal de los ríos era tal que José
    Leticio Salcines, un brillante ingeniero guantanamero del siglo pasado,
    ideó un acueducto que por gravedad podría suministrar agua a la cercana
    ciudad de Santiago de Cuba.

    Hoy la situación es bien diferente. La sequía que padece la provincia
    desde hace varios años, acentuada drásticamente este verano del 2015, ha
    puesto en estado de alerta a los campesinos, entidades agrícolas y a los
    vecinos de la capital provincial.

    Las autoridades se han visto obligadas a adoptar severas medidas de
    racionamiento, entre ellas, reducir al máximo o eliminar el suministro
    de agua a la agricultura. Los efectos no se han hecho esperar y pueden
    tener resonancias hasta bien entrado el próximo año.

    Con el objetivo de profundizar en el tema, visitamos varios lugares de
    los municipios Guantánamo, San Antonio del Sur y Niceto Pérez.

    En la tierra entre ríos

    En el municipio Guantánamo, desde hace más de dos meses la población
    confronta una situación difícil con el abasto de agua, al extremo de
    que las autoridades dispusieron que el líquido sería suministrado una
    vez por semana excepto en la zona del casco histórico que continúa
    recibiéndolo diariamente.

    Es común ver en plena canícula a decenas de ciudadanos haciendo colas
    detrás de una pipa para llenar algunos cubos o trasegando agua desde
    varias cuadras hasta su domicilio. A la carencia se une algo que irrita
    sobremanera a la población y es la presencia de numerosos salideros por
    los cuales se desperdicia el líquido.

    Los ríos Guaso, Jaibo y Bano están en su nivel más bajo de los últimos
    años y la presa Faustino Pérez, que es la que abastece gran parte de la
    ciudad, está deprimida.

    En nuestro recorrido pudimos comprobar los estragos que la sequía ha
    causado en algunos organopónicos, como el que está situado frente a la
    antigua escuela Formadora de Maestros, hoy sede universitaria, al este,
    muy cerca de un cartel gigantesco que proclama que Guantánamo crece
    entre ríos. Un poco más lejos, en la carretera que conduce a Baracoa hay
    dos fincas, propiedades de los primos Manuel Alba Gómez y Alfredo
    Hernández Alba, dedicadas a la cría de ganado vacuno.

    Ambas parecen tierras arrasadas. En la finca de Manuel, quien es miembro
    de la cooperativa Lino Alvarez, el ganado está sumamente flaco. Según
    nos informó un trabajador, hasta ahora no se ha muerto ninguna res. Pero
    si la sequía continúa morirán varias pues el agua tienen que acopiarla
    mediante una pipa y la comida está cada día más difícil. En estos
    momentos el único alimento que le están dando al ganado es paja de caña.
    Para colmo, nos dijo, el Combinado Lácteo hace dos meses que no paga la
    leche que han entregado.

    La finca “La Isabel”, propiedad de Alfredo Hernández Alba está en
    similares condiciones, aunque éste tiene la suerte de que su finca es
    atravesada por el canal “Jobito-Camarones”. Pero de nada vale porque han
    prohibido que dicha agua se use para la agricultura pues está
    considerada como reserva para el suministro a la población, a pesar de
    que a simple vista no resulta propia para el consumo humano.

    Alfredo no ha cumplido el plan de entrega de leche debido a la sequía.
    “No sé qué pasará”, dice. “Quizás hasta me demanden por los
    incumplimientos, aunque todo el mundo sabe que se deben a la sequía. Yo
    he dejado de entregar 6000 litros de leche y ya se me han muerto dos
    vacas este año”.

    En estos momentos el litro de leche se está pagando a cuatro pesos y
    un poco más, por lo que las pérdidas de este campesino ascienden a más
    de 24 000 pesos.

    Según Alfredo, lo único que ha recibido este año es un poco de aflecho
    (mezcla de pienso molido con agua y papa) hace alrededor de cuatro
    meses. “Imagínese que yo tengo 62 reses y entre mi primo Manuel y yo
    tenemos tres caballerías de tierra, insuficientes para nuestro ganado
    pues lo óptimo es que en cada caballería pasten diez. He tenido que
    sembrar king grass para alimentar al ganado, pero sólo son 20 cordeles”.

    Alfredo considera apremiante que las entidades especializadas del
    Ministerio de la Agricultura ayuden a mejorar la masa ganadera desde el
    punto de vista genético para enfrentar sequías como esta, algo que no
    está al alcance de los campesinos. A ello se une, confesó, la necesidad
    de tierras para cosechar el forraje suficiente. Otro problema es que
    personas inescrupulosas aprovechan cualquier descuido para talar
    árboles que son muy útiles, como el algarrobo, porque además de sombra
    produce alimento para el ganado.

    La ganadería en otras zonas de la provincia

    Según una información publicada por el periódico “Venceremos” el pasado
    25 de junio de 2015, la empresa pecuaria Iván Rodríguez, del municipio
    Niceto Pérez, había dejado de entregar hasta esa fecha medio millón de
    litros de leche de los más de cuatro millones pactados.

    En la información del periodista Rasiel Sayú Font consta que hasta ese
    día habían muerto 300 reses por falta de agua y que más de 180 hectáreas
    dedicadas a la siembra de forraje y al pastoreo están inutilizadas lo
    cual obligó al traslado de los animales hacia otras zonas.

    Según declaró entonces Jorge Luís Mendoza Viñales, director de la mayor
    empresa pecuaria de Guantánamo, a pesar del bajo peso de las reses, se
    ha cumplido con el plan de entrega de carne pero de continuar la sequía
    alrededor de 1200 cabezas de ganado serían enviadas a la provincia de
    Granma.

    En el recorrido que realizamos por tres zonas de la mencionada empresa
    comprobamos la sequía y el estdo del ganado. Un dirigente de la
    entidad, que pidió permanecer en el anonimato, nos informó que han
    sido más de 600 las reses muertas por falta de agua e inanición y que
    José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del
    Partido Comunista y Vicepresidente del Consejo de Estado, dirigió el
    pasado mes de julio una reunión con dirigentes de la empresa y del
    gobierno para ponerle fin al asunto, una noticia que no publicó el
    periódico Venceremos pero sí fue divulgada en una de las emisiones del
    Noticiero Nacional de Televisión.

    Source: Cuando los ríos no bastan (I) | Cubanet –
    https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/sequia-en-oriente-cuando-los-rios-no-bastan-i/

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