La libreta del hambre
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    La Cuba que encontrará el Papa Francisco

    Tras el ‘reencuentro’ con EEUU, la isla caribeña recibe, entre el 19 y
    el 22 de septiembre, a un Papa progresista y latinoamericano
    Las dificultades económicas siguen marcando la vida de los cubanos, solo
    profundos cambios podrán evitar el éxodo de miles de jóvenes formados e
    inconformistas
    La economía estatalizada genera desabastecimiento, ineficiencia y,
    paralelamente, el impulso de la economía sumergida
    Por la calle se observa mucha gente con celulares (móviles) o vestidos
    de ropa de marca
    La muy debilitada oposición, más que aprecio o esperanza, recibe de la
    mayoría de los cubanos indiferencia y desconfianza
    Enrique Bethencourt – La Habana
    18/09/2015 – 09:50h

    El pasado 14 de agosto John Kerry izaba la bandera estadounidense en
    la embajada ubicada junto al Malecón habanero, ofreciendo después un
    discurso en el que no apuntaba cambios en la actitud estadounidense
    hacia Cuba. Este sábado, 19 de septiembre, será el Papa Francisco, uno
    de los grandes artífices del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba
    –mientras España estaba en fuera de juego por las posturas viscerales
    del PP desde la etapa de Aznar- , quien aterrice en la isla caribeña; y
    todos esperan que su mensaje sea más conciliador e integrador, evocando
    la relevancia que tuvo el encuentro de Fidel con Juan Pablo II en enero
    de 1998. La visita de Francisco se realiza en un momento crucial para el
    futuro de Cuba, de su sistema político y de su maltrecha economía. Su
    población se vuelca en la resolución de sus problemas cotidianos,
    mientras afronta un futuro incierto, tras décadas de enormes sacrificios
    y dificultades. Agudizadas por el brutal e injusto bloqueo, pero tras
    las que se encuentran también las consecuencias de numerosos errores
    propios.

    Desde la ventana de mi casa en La Habana observo a menos de 50 metros la
    diaria y nutrida cola matinal en la embajada yanqui para solicitar la
    Visa y poder emigrar a EEUU. Algunos rellenan sus papeles sentados en
    las escaleras de los edificios del otro lado de la calle,
    paradójicamente en la misma puerta donde, lo anuncia un cartel, se
    encuentra el presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR),
    antaño grupo vigilante de la pureza revolucionaria y de posibles
    desvíos, y hoy privilegiado observador de los preparativos del éxodo.

    Con un calor que raja las piedras, varios se protegen con una sombrilla.
    Pero la mayoría lo hace con los portafolios de los papeles que van a
    entregar. Los documentos que les exigen para tratar de dar el salto
    hacia el cercano continente, donde muchos tienen familiares y todos el
    convencimiento de que cambiará su vida y dejarán atrás precariedades de
    todo tipo.

    Cierto es que la de hoy poco se parece a la Cuba que conocí a principios
    de los 90. La del denominado Período Especial, tras el derrumbe de la
    Unión Soviética y el bloque del Este con los que el caimán caribeño
    mantenía el 90% de sus relaciones económicas.

    El panorama de entonces era desolador. La Habana sometida a continuos
    apagones, lo que popularizó el chiste: ¿Cuál es el vino preferido de los
    cubanos? Vino… la luz. Tiendas con sus estanterías completamente vacías,
    escasa circulación viaria y la extendida sensación de que todo podía
    derrumbarse en días o semanas.

    Los cubanos remontaron, como tantas veces lo han hecho. Hoy se
    encuentran productos en los supermercados y en los agros, mercados donde
    los agricultores y ganaderos ofrecen sus producciones: frutas, verduras,
    huevos…

    La Libreta (una especie de cartilla básica de racionamiento) ha ido
    perdiendo peso (incluso se habló de su eliminación, posibilidad
    rechazada por buena parte de la población, entre ella los jubilados que
    quedarían desamparados) y los salarios no están en consonancia con la
    carestía de la vida.

    El artista plástico Nicolás Alayo asegura que la Libreta está en trance
    de desaparición, aunque la medida tiene sus detractores. “No cubre todas
    las necesidades pero ayuda mucho, especialmente a la gente con menos
    recursos. Y a partir de esa base todos los cubanos nos buscamos cómo
    cubrir el resto de necesidades con mucho ingenio”.

    El sueldo medio no supera los 30 euros al mes, apenas 15 en el caso de
    los pensionistas. Voy al supermercado (con precios iguales en la media
    docena que visité) y compruebo que un litro de leche sale por 2,40 (la
    cubana, conseguí una alemana light por 1,80), un bote de 250 cc de
    tomate en salsa 1,50, unos espaguetis 1 euro, una lata de carne 2,50
    euros y una de cerveza 1, con dificultades para encontrar las de
    producción nacional, Cristal o Bucanero.

    Huevos no hay siempre, aunque en las fechas en que estuve en la isla
    podías ver a la gente por la calle con su destapado cartón de huevos
    blancos. El queso es poco variado y de mala calidad. Y el aceite de
    oliva, prohibitivo.

    Pescado

    La carne se limita al pollo y al puerco. Y el pescado, incluido en la
    Libreta (solo teóricamente) con determinada periodicidad, es un gran
    ausente, del que los humoristas en la televisión pública cubana sacan
    partido, con una parodia en la que pescan en el Malecón un pollo,
    sustituto del pescado durante años.

    Por su parte, la langosta y los camarones solo forman parte del menú
    turístico, aunque pueden ser adquiridas por los cubanos en los
    restaurantes, entre ellos los privados paladares, si cuentan con CUC (la
    moneda convertible que utilizamos los extranjeros y que equivale a algo
    menos de un euro) para ello.

    El número de paladares (restaurantes privados) crece. Julio,
    copropietario del O´Reilly 304, excelente restaurante de cocina cubana e
    internacional ubicado en La Habana Vieja, destaca las facilidades para
    obtener licencia. “Hoy no existen problemas legales para montar un
    paladar. Nuestra lucha es conseguir todos los días productos frescos y
    ofrecer una carta de calidad, variada y con precios asequibles”, asegura.

    En medio de las dificultades económicas y los bajos salarios, de forma
    paradójica por la calle se ven muchas personas con celulares (móviles)
    resolviendo asuntos laborales, hablando con familia o amigos o tratando
    de acceder a Internet en determinados puntos habilitados para ello en la
    ciudad o alrededor de los hoteles; y hasta con ropas o zapatilla de marca.

    ¿Cómo es posible ese nivel significativo de consumo o el hecho de que
    logren, con salarios medios por debajo de los 30 euros mensuales,
    satisfacer las necesidades en alimentación, más allá de la seguridad
    básica que da la Libreta (arroz, frijoles, pollo…), aseo personal o
    vestido, cuando los productos son más caros que en los países europeos?
    ¿Cómo consiguen las familias gastarse en sus hijas entre 300 y 500 CUC
    en la celebración de la fiesta de los 15 años?

    La respuesta no está en el caliente viento del Caribe. Seguramente es
    una mezcla de economía informal (sumergida), capaz de trapichear con
    todo tipo de productos (ron, tabaco, tarjetas de conexión a internet,
    etcétera), remesas procedentes de familiares en el exterior y, asimismo,
    los niveles de corrupción de los que por su actividad laboral tienen
    acceso a bienes de consumo que luego colocan en el mercado negro con
    sustanciales beneficios.

    Una oposición sin vistas

    Las difíciles circunstancias por las que ha atravesado y atraviesa Cuba
    resultan terreno abonado para la disidencia y el auge de organizaciones
    opositoras al sistema que ha gobernado la isla durante casi sesenta
    años. Sin embargo…

    Hablando con gente muy diferente comprobamos que son muy críticos con el
    Gobierno, con los dirigentes políticos, con el Partido Comunista y,
    sobre todo, con las decisiones que históricamente se tomaron (o no se
    tomaron, pero eran necesarias) en el ámbito económico y que han afectado
    a sus vidas cotidianas.

    ¿Y con la oposición? A la oposición ni se le menta. Da la impresión de
    que es más débil de lo que uno ya pensaba; que no disponen de base
    social alguna ni de simpatías entre la población, incluso entre los más
    desafectos al régimen.

    Influye, sin duda, el estrecho marcaje de los poderes gobernantes y los
    escasos espacios en los que pueden expresarse las personas y
    organizaciones enfrentadas al actual Gobierno cubano y a su manera de
    entender la política, las instituciones y el desarrollo económico.

    Pero también les perjudica el hecho de la percepción mayoritaria (nada
    alejada de la realidad) de que mantienen una estrecha vinculación con
    EEUU y de que son financiados por la nación vecina y hasta ahora
    enemiga. Ese factor es muy negativo en un país tremendamente celoso de
    su soberanía nacional.

    La inmensa mayoría no conoce a Yoani Sánchez (con toda seguridad por la
    aún pequeña penetración de internet en la isla), fenómeno de masas en
    Twitter a nivel mundial, con más de medio millón de seguidores.

    Y, por lo que percibí, es muy negativa (incluso entre los que están todo
    el día despotricando del régimen) la opinión sobre las Damas de Blanco,
    de las que muchos sospechan que es más un entramado de oscuros intereses
    económicos que una organización a favor de los derechos humanos.

    Además, sufre una grave ausencia de liderazgo. Y, para colmo de males,
    la desafección con la política no hace distingos con ellos. Aunque pueda
    parecer extraño, la imagen que uno se lleva es que la Oposición, más que
    aprecio o esperanza, recibe de la mayoría de los cubanos una profunda
    indiferencia; a la que se suma el miedo a que lejos de resolver los
    problemas los empeoren.

    Formación

    El alto nivel formativo de sus jóvenes constituye un problema y una
    envidiable solución. Y hoy, me temo, pesa más el problema, sus ansias y
    aspiraciones que el país no puede cubrir. Las precarias condiciones de
    vida están impulsando a muchos a buscarse la vida fuera. Solo profundos
    cambios podrán evitar el éxodo de miles de jóvenes formados e
    inconformistas.

    Y esto no le sucede solo a los jóvenes. Esas circunstancias alcanzan
    tintes dramáticos en el caso de la Sanidad cubana, uno de sus emblemas.
    Las misiones en distintos estados latinoamericanos, al que se empieza a
    sumar una salida de profesionales por motivos puramente económicos,
    supone un problema a corto plazo para la sanidad cubana, uno de los
    orgullos del país, que se puede empezar a deteriorar de forma progresiva.

    Profesionales de alto nivel, conscientes y muy trabajadores, que buscan
    unas mejores condiciones salariales que el exiguo sueldo, unos 80 euros
    al mes, que les ofrece la sanidad cubana.

    Esta situación se extiende a amplias capas de la población, no
    necesariamente viscerales antisocialistas, que hacen cola ante la
    Embajada de Estados Unidos o tratan de desplazarse a otras naciones
    americanas o europeas. “Antes no me dejaban. Ahora que puedo hacerlo me
    impiden entrar en España o en Estados Unidos. Me gustaría que alguien me
    lo explicara”, nos dice Carlos Sánchez, un taxista, de unos 30 años, que
    aspira a trasladarse a un país que le permita tener casa propia e
    ingresos más sustanciosos que los que ahora percibe.

    “El año que viene por estas fechas nos vemos en Canarias”, me asegura
    sonriente Abel Suárez, trabajador del sector turístico, que sueña con
    una vida menos sacrificada y una mayor capacidad adquisitiva que la que
    hoy tiene.

    Lo cierto es que de no revertirse la presente situación, con una
    sustancial mejora del nivel salarial y un mayor acceso a bienes de
    consumo, la descapitalización humana puede resultar imparable.

    Economía versus política

    La economía es, con diferencia, la principal preocupación de la gente.
    El acceso a la vivienda, el transporte y los salarios se encuentran
    entre los problemas más acuciantes. Muy por encima de los asuntos
    estrictamente políticos, de las reflexiones sobre la democracia, la
    libertad de expresión, el pluralismo político o la alternancia en el
    Gobierno. De eso, pocos hablan.

    Los cambios efectuados bajo la dirección política de Raúl Castro han
    obtenido la aprobación de la mayoría social, afectos o desafectos al
    sistema. A Fidel se le sigue venerando como una especie de reliquia del
    pasado, como el líder que les devolvió la independencia nacional y la
    defendió tenazmente; pero, de forma más o menos velada, se le critica su
    inmovilismo.

    Distinto es el caso de Raúl, el actual presidente. Se le reconoce la
    adopción de medidas efectivas. Decisiones que formaban parte de anhelos
    mayoritarios que nadie se atrevió, hasta ahora, a poner en marcha.
    Detractores y seguidores del Gobierno consideran un acierto la libertad
    para abandonar la isla o las leyes que facilitan una mayor iniciativa
    económica individual y privada.

    Es la economía, como decía, el centro del debate ciudadano, no la política.

    Futuro

    Hacer vaticinios sobre el futuro del país resulta muy arriesgado. Mi
    modesta impresión, forjada en conversaciones con casi un centenar de
    personas muy dispares, es que se avecinan momentos de modificaciones en
    el plano económico, más o menos profundas, más o menos dilatadas en el
    tiempo. Pero, sinceramente, no vislumbro cambios políticos a corto ni a
    medio plazo.

    Mientras no se perciben los cambios políticos en el horizonte, los
    cambios económicos sí están en la agenda cubana, la oficial y la de la
    calle. Y son percibidos como imprescindibles para superar las actuales
    carencias y avanzar hacia un mayor desarrollo y un mejor nivel de vida
    individual y colectivo.

    Esas transformaciones son, lo predique o no el Papa Francisco en las
    misas que oficiará en distintas ciudades de la isla y en las
    declaraciones públicas que realizará en la isla caribeña, justas y
    necesarias. Y completamente urgentes.

    De Cuba se volverá a hablar, y mucho, a partir de este 19 de septiembre
    con su llegada a la isla, una visita que ha levantado una gran
    expectación interna.

    El teólogo brasileño Frei Betto, uno de los padres de la Teología de la
    Liberación, y autor del libro Fidel y la religión, señala en un reciente
    artículo periodístico que “el papa Francisco no encontrará una nación
    católica y mucho menos atea. Será acogido calurosamente por un pueblo
    imbuido de religiosidad sincrética, en la que se mezclan, como en Bahia,
    espiritualidad de origen africano y tradiciones cristianas. Un pueblo
    que, como ningún otro del continente americano, reparte entre sí y con
    otros pueblos el pan de la vida”.

    Esa generosidad del pueblo cubano de la que Frei Betto habla, Francisco
    la podrá comprobar a partir de este sábado 19 y hasta el martes 22 en La
    Habana, Holguín y Santiago. Y, también, sus pequeños y grandes problemas.

    No hay un lugar en Cuba en el que no se escuche de forma machacona el
    pegadizo Bailando de Enrique Iglesias. Le gana en el hit parade de este
    verano a La Gozadera de Gente d’ Zona con la colaboración de Marc
    Anthony, también muy pegadiza y no menos exitosa. Interpretados por
    estos cantantes en cds y videos y, sobre todo, por los innumerables
    grupos de excelentes cantantes y músicos cubanos que se prodigan por
    restaurantes, bares, hoteles y calles.

    Estos mezclan temas tan populares en estos momentos, como los que antes
    señalaba, con guajiras, boleros y otros clásicos de la música popular
    cubana. Y, por supuesto, en ningún recital, por corto que sea, puede
    faltar el ‘Hasta siempre comandante’ de Carlos Puebla, la ‘Guantanamera’
    (con letra del héroe nacional, José Martí) y canciones de Silvio
    Rodríguez y Pablo Milanés.

    La calidad de instrumentistas y voces es muy alta en esta tierra donde
    la música y el conjunto de las artes son tan apreciadas por su
    población. Y de la música viven, como actividad exclusiva o
    complementando su trabajo habitual, miles de hombres y mujeres en la isla.

    Helados

    Además de escuchar la excelente música del país, hacer una cola de hasta
    una hora para tomarse un helado en la Coppelia de Fresa y Chocolate
    forma parte del ritual de los turistas. Que también hacen lo propio en
    la Bodeguita del Medio, por la histórica fama de sus mojitos; y,
    asimismo, en Floridita, cuna del daiquiri o, al menos, lugar dónde se
    los tomaba Hemingway, que nos recibe a la izquierda de la entrada del
    local, siempre lleno de gente y de música.

    Pero no todo son colas y aglomeraciones. A veces, todo se torna mucho
    más sencillo. Así lo vimos y así lo contamos. En una de las rutas de la
    guagua turística se produjo una parada no programada junto a una
    heladería, en el barrio de Miramar. Durante unos cinco minutos esperamos
    que se reanudara el recorrido, sin saber las causas de la imprevista
    retención.

    Y entonces…entonces apareció la azafata saliendo tranquilamente de la
    heladería rumbo a su estacionado puesto de trabajo con dos helados de
    cucurucho. Nos quedamos sin saber si el segundo era para el chofer.

    Puro Caribe.

    ¿Dónde está Waifai?

    Internet sufre un enorme retraso en Cuba. Y en ello parece que tienen
    mucho que ver las restricciones estadounidenses en los ámbitos de las
    telecomunicaciones. Sin que tampoco los dirigentes cubanos se volcaran
    inicialmente en conseguir una masiva presencia social en las redes.

    Las actuales restricciones perjudican al conjunto de la población. Pero
    de manera especial dificultan el trabajo de profesionales de diversos
    ámbitos que precisan de la red para comunicarse con el mundo para un
    mejor desarrollo de sus respectivas tareas.

    Pero todo comienza a cambiar. De hecho, el Estado ya ha habilitado
    algunas zonas para que los ciudadanos y ciudadanas accedan mediante wifi
    (o waifai, como lo pronuncian). A ellos se suman los lugares anejos a
    los hoteles. En unos y otros sitios decenas de personas pasan largas
    horas con sus smartphones y tabletas, algunos de alta gama.

    Aunque insuficientes, parecen ser los primeros pasos para que Internet
    entre sin limitaciones en la vida de un pueblo curioso, interesado en lo
    que pasa en otros países, culto y ávido de abrirse al mundo.

    Y quien pretenda poner límites a esa expansión (con enormes elementos
    positivos en la extensión de conocimientos y elementos lúdicos y,
    también, con sus riesgos como vemos con la presencia activa de
    organizaciones racistas, xenófobas o la difusión de planteamientos del
    más descerebrado machismo o de las distintas intolerancias) se equivoca
    y está condenado al más rotundo de los fracasos.

    Source: La Cuba que encontrará el Papa Francisco –
    http://www.eldiario.es/canariasahora/premium_en_abierto/Cuba-encontrara-papa-Francisco_0_431507241.html

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