La libreta del hambre
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    Otra visita papal, ¿a la tercera va la vencida?
    Dos no han sido suficientes. Tal vez con otro más se termine obrando el
    milagro que algunos esperan
    sábado, septiembre 19, 2015 | Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba.- Dos no han sido suficientes. Tal vez con otro más se
    termine obrando el milagro que algunos esperan por aquello de que a la
    tercera va la vencida pero, según las personas en las calles, que
    después de las bendiciones de Juan Pablo II y Benedicto XVI parecen
    haber comprendido que la definitiva solución a la cuestión cubana
    llevará más de esfuerzo humano que de auxilio divino, ya no importa
    cuántos más visiten a Cuba porque “lo importante no es que vengan los
    que quieran venir sino que se larguen los que pusieron la cosa mala”.

    Así piensa un residente de la calle Reina que no oculta su indignación
    por la operación de maquillaje que acontece en esa avenida, debido a la
    próxima visita del Papa Francisco.

    Uno de los principales templos católicos de la capital, la iglesia de
    los Jesuitas, se alza al inicio de esa vía por donde pudiera transitar
    el Santo Padre. A todos los edificios aledaños se les ha renovado la
    pintura, algo que no sucedía desde la visita del Papa anterior:

    “Aquí llevan varios días pintando las fachadas de los edificios pero por
    dentro siguen derrumbándose. Esto es como el dicho, hasta donde la
    suegra ve”, dice Agustín, un vecino de la zona.

    “No se ha reparado ni un techo, todo ha sido dar colorete para que el
    Papa salga bien en las fotos si pasa por aquí”, es la opinión de
    Joaquín, otro vecino de la calle Reina, que además agrega: “Cada vez que
    viene un Papa es lo mismo, con la diferencia de que ahora hay menos que
    pintar porque hay más edificios derrumbados. (…) Que Dios no lo quiera
    pero debería derrumbarse un edificio mientras pasa el Papa, para que los
    camajanes de aquí no le canten más Cuba que linda es Cuba”.

    “Hace falta que vengan más Papas, pero que los lleven por toda la isla,
    para allá para los campos donde se pasa más trabajo que aquí. Que los
    metan por todas las calles de La Habana para ver si así las reparan”,
    dice Yaser, un bicitaxista que sabe mejor que nadie de lo dificultoso de
    transitar por cualquier vía de la capital.

    “Hay que aprovechar ahora porque desde hace algunos días están sacando
    cosas en los mercaditos, parece que no quieren que la gente se desmaye
    en la Plaza”, comenta una mujer que hace cola en un establecimiento
    comercial de Centro Habana al que, casualmente, han abastecido con algo
    más de lo usual y hasta le han colocado carteles celebratorios, algunos
    de ellos en combinación con otros letreros que ironizan la visita de Su
    Santidad.

    “Ya han venido tantos Papas que habrá que ponerlos por la libreta”, dice
    Rubén, vendedor en una cafetería de Belazcoaín. Además remata su chiste
    con otro que revela sus ansias de cambio y la inconformidad con las
    gestiones del gobierno cubano: “¿No dice que volverá a la iglesia y que
    se pondrá a rezar? Pues que se lleven a Raúl para el Vaticano y que
    pongan al Papa en el Capitolio y a Obama en el Consejo de Estado”.

    A juzgar por el manejo de la noticia en los medios de prensa oficiales
    de Cuba, la visita del Papa Francisco, así como la del Secretario de
    Estado norteamericano, John Kerry, son actos diplomáticos cuyo único fin
    ha sido dar el visto bueno a la “construcción del socialismo”, sin
    embargo, el despliegue policial, las medidas de seguridad en torno a los
    lugares que visitará el Sumo Pontífice y su comitiva, el estado de
    alerta lanzado al interior de las instituciones represivas, el aumento
    de las detenciones a opositores son una muestra del temor a que el
    entusiasmo o el descontento de las personas sobrepasen el límite de lo
    permitido.

    “Cuando [la visita de] Kerry vinieron a darnos charlas de lo que había
    que hacer si la gente salía para la calle. Nos mandaron a formar como
    una especie de cordón, sin que la gente se diera cuenta, por si acaso
    pasaba algo pero no pasó nada”, nos dice un trabajador de una brigada
    constructora de la Habana Vieja. Por razones obvias no revelamos su
    identidad:

    “Estuvimos parados por toda la Avenida del Puerto pero no pasó nada. (…)
    En el televisor no pusieron las mejores partes porque no les gustó lo
    que pasó. (…) hay gente que se puso a aplaudir a Kerry cuando llegó. (…)
    Todos los que estaban conmigo también se pusieron a aplaudir, ¡qué
    íbamos a estar cuidando nada!, si la gente está contentísima con los
    americanos, hasta aplaudieron cuando izaron la bandera, yo me ericé. (…)
    Con el Papa van a hacer lo mismo, ya nos dijeron que el día 20 [de
    septiembre] nos van a llevar para la Plaza pero ya verás que va a ser
    igual. Nadie va a hacer nada, todo eso es cuento. La gente va a estar
    contenta porque es otra cosa y no lo mismo con lo mismo. La gente está
    obstinada [harta, cansada, es el sentido que tiene el término en Cuba] y
    cualquiera que venga les viene bien, es aire fresco, sean creyente o no.
    Eso lo saben todos ellos y por eso se ponen rabiosos porque quisieran
    que la gente los aplaudiera igual, sin que tengan que mandar a hacerlo o
    sin que tengan que amenazar con descontarles el salario o quitarles la
    jaba del mes. (…) Para ir a la Plaza por el Primero de Mayo hay que dar
    banderitas por los CDR y la gente después las bota en la basura, pero
    para recibir a Kerry, sin que se las dieran, las gentes sacaron las
    banderas [se refiere a la norteamericana] no se sabe de dónde, las
    tenían escondidas debajo del colchón, esperando el momento. (…) Ahora
    con el Papa, tú verás a la gente vestida de blanco, como las Damas de
    Blanco. Eso los pone furioso”.

    Al gobierno cubano, urgido de legitimación, es decir, de apoyo exterior,
    la visita del Papa Francisco le hará pasar unos cuantos sofocones y le
    causará gastos enormes en concepto de maquillaje y seguridad pero le
    proporcionará algunos meses de vanagloria que empleará en lo que mejor
    sabe hacer: inyectar hormigón en sus agrietados cimientos.

    Faltan solo unas horas para que el Jefe del Estado Vaticano arribe a una
    isla donde palabras como fe, misericordia, esperanza solo resuenan en
    los oídos de las personas con el estricto sentido de cambio.

    Source: Otra visita papal, ¿a la tercera va la vencida? | Cubanet –
    https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/otra-visita-papal-a-la-tercera-va-la-vencida/

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