La libreta del hambre
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    SOS para los matrimonios
    [04-12-2015 00:35:49]
    Steve Maikel Pardo Valdes

    (www.miscelaneasdecuba.net).- La producción televisiva cubana continúa
    su azaroso camino, cada temporada en su horario estelar se nos presentan
    nuevas ofertas de dramatizados y telenovelas de factura nacional. A
    veces tocan puntos sensibles de nuestro entramado social, jamás del
    político que ha devenido en tabú, solo dejan ver por los pequeños
    resquicios el drama familiar que se vive hoy, economías devastadas,
    hogares divididos o conflictos existenciales a los que no se les atisba
    solución alguna.
    Ante el bregar de la vida cotidiana y tanta modernidad muchas veces no
    nos detenemos a pensar en ciertos detalles de nuestra existencia. Para
    los que estamos casados, ya sea de forma legal o sentimental, al final
    lo realmente importante es el vínculo que nos une, un dilema que se nos
    presenta, a unos más que a otros tal vez, es el tema de la fidelidad.

    La variabilidad histórica – cultural en la concepción y realización del
    matrimonio, como unión físico espiritual, nos indica que es propio de la
    sexualidad y naturaleza humanas una cierta estabilización o
    formalización de determinadas esferas de nuestra vida, algo así como un
    seguro que nos mantenga dentro de nuestra zona de confort.

    Si revisamos un poco de historia veremos como dato revelador el hecho de
    que los grandes movimientos modernos como el liberalismo, el socialismo
    y el conservadurismo, elaboraron no solo determinadas teorías sobre el
    Estado y un sistema económico propios, sino que además desarrollaron una
    visión específica sobre la manera de manejar esta arista tan humana.

    Todo lo cual nos llevaría a plantearnos la pregunta de si verdaderamente
    existe algo así como una naturaleza permanente del matrimonio y, si nos
    atrevemos a ir un tanto más allá, a dilucidar las causas que vienen
    produciendo cambios tan radicales que han llevado a esta institución,
    hasta hoy fundamento de la estructura social, a una verdadera crisis.

    De adolescentes muchos padecíamos de una incapacidad casi congénita de
    practicar la monogamia, nos resistimos a ser fieles de manera innata,
    dentro del grupo siempre habíamos quienes nos ingeniábamos en las
    fiestas de barrio para dejar latiendo con celeridad más de un corazón,
    teníamos una abultada libreta de teléfonos que blandíamos cual trofeos,
    ¡en la Cuba de mis tiempos aun no estaba difundido el uso del móvil y
    su utilitaria lista de contactos! Con los años crecimos y maduramos,
    bueno algunos, y nos percatamos que esta actitud ya iba pasando, de que
    no se puede amar y desamar cual si de un deporte se tratase.

    Hoy por hoy muchos afirman que el concepto tradicional de pareja se nos
    presenta ya al borde de una última estocada. Claro está que no existen
    estudios concluyentes que afirmen o denieguen que la especie humana es
    genéticamente polígama, sin embargo si es extensa la lista de autores
    que apoyan lo beneficioso de la relación estable y monógama, tanto en el
    plano psicológico, económico y social, mas aun si existen hijos frutos
    de esta unión, niños que crezcan con la posibilidad invaluable de
    observar en sus padres una relación de confianza, lealtad, ternura y amor.

    Algunos defienden la infidelidad o la poligamia esgrimiendo argumentos
    que les hacen parecer a primera vista personas de vasta cultura y
    carácter desenfadado, todo lo cual esconde en si su incapacidad de poder
    confiar en alguien, llegan a citar incluso como ejemplo el caso de
    países distantes del Oriente donde es perfectamente aceptable que un
    hombre tenga varias esposas, y ojo con ello, siempre es el hombre el que
    puede tener, tener, tener, no les parece ciertamente machista esta
    postura, sin olvidar además de que la poligamia en estos casos posee una
    función socioeconómica vital en estas culturas constituyendo ello un
    símbolo de poder, obsérvese asimismo que por esos lares, tristemente, la
    mujer tiene menos derecho que una oveja o una vaca, es un mero objeto
    sexual. O por ejemplo aquel concepto de matrimonio abierto a la europea
    que hace algunos años constituyo una moda en el viejo continente y que
    supuestamente permitía a los esposos unas vacaciones matrimoniales de
    vez en vez con vidas sexuales paralelas, sin embargo la dura realidad no
    demuestra que esa modalidad de vida conyugal haya hecho disminuir en
    momento alguno las tasas de enfermedades por ansiedad, estrés,
    depresión, adicciones o suicidios que se padecen dichas sociedades. Creo
    que estos argumentos no resisten más análisis, ¿verdad?

    Diversos pueden ser los motivos desencadenantes de dicha crisis, el
    contexto de transito de un tipo de sociedad a otra, de una de signo
    agrario a otra industrializada y urbanizada, la disolución de las líneas
    entre las esferas públicas y privadas debido a las nuevas tecnologías de
    la comunicación que dejan poco margen a la privacidad. La solvencia
    económica o la disponibilidad de un espacio vital e íntimo para la
    pareja, factores como la falta de comunicación o pérdida de la
    confianza, además de la cultura y la arquitectura social que resultan
    elementos claves para tratar de entender este complejo fenómeno.

    Aun así muchos ven al matrimonio y a la familia que se crea tras éste
    como una especie de regulador antropológico indispensable frente a una
    atmosfera social racionalizada y en cierta medida hostil, donde la
    relación de pareja se convierte en refugio para su demanda de afecto, el
    regazo donde tomar nuevos bríos para salir a pelear al mundo. Hoy se nos
    plantean importantes retos, la cuestión fundamental es saber aprovechar
    todos los elementos positivos de la concepción del matrimonio sobre la
    base de la igualdad entre el hombre y la mujer, otorgándole mayor
    versatilidad a esta unión, construyamos confianza y ampliemos nuestra
    área de confort sin renunciar a nuevos retos y horizontes compartidos,
    un proyecto de futuro donde primen el amor y sobre todo el respeto mutuos.

    Muy a pesar de esas tramas ficticias de telenovela que hoy bombardean
    nuestros hogares, donde el personaje de éxito es un chulampin con ruedas
    y dinero, digamos a manera de complemento que el matrimonio ha de ser un
    acto de fe, de sinceridad y confianza mutuas, una decisión libre a la
    que se lleva por convicción y no por coacción o necesidad perentoria,
    decisión para la cual hemos de estar preparados física y espiritualmente
    ya que con él se contraen ciertas responsabilidades que debemos asumir
    con madures.

    Ya me lo decía aquel viejo amigo entre las letras de un poema: el hombre
    más libre que conocí iba atado al corazón de una mujer.

    Source: SOS para los matrimonios – Misceláneas de Cuba –
    www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5660d1d53a682e14c4ad58fd#.VmGvivmDGko

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