La libreta del hambre
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    Una economía sin nombre y sin esfuerzos propios
    [30-12-2015 03:57:32]
    Elías Amor
    Economista

    (www.miscelaneasdecuba.net).- Granma publica hoy el artículo con el
    título, “Por una economía con nombre y esfuerzos propios” en el que se
    presenta un análisis de la sesión de la Comisión de Asuntos económicos
    de la Asamblea nacional que contó con la presencia de los miembros del
    Buró Político del Partido Esteban Lazo, presidente del Parlamento, y el
    vicepresidente del Consejo de Estado Salvador Valdés. Lo que más parece
    un slogan de propaganda, en líneas generales, suena más a contradicción
    de ahí el título de esta entrada del blog. Veamos por qué.
    Los miembros de la Asamblea dan apoyo, como no podría ser de otro modo,
    al dato de Murillo, de que la economía alcanzó un crecimiento del
    Producto Interno Bruto, PIB, del 4%, una cifra que mucho nos tememos, se
    ha estimado con datos de los primeros meses del ejercicio, y que no
    refleja las tendencias más negativas posteriores al verano y del último
    tramo del año, ya descritas en varios informes por la CEPAL y el Fondo
    Monetario internacional.

    Además, ahora resulta que el crecimiento económico se sustenta, so­bre
    todo, en la industria manufacturera, un sector que en la economía
    continúa reflejando la debilidad de la estructura productiva y los bajos
    rendimientos del trabajo y del capital invertido, como consecuencia del
    obsoleto sistema de producción. En comparecencias anteriores, Murillo
    atribuía al turismo el éxito económico. Una vez una cosa, a la otra, una
    nueva. Tantos argumentos restan credibilidad a lo que dice el régimen.
    En todo caso, sería conveniente que las autoridades se fueran poniendo
    de acuerdo sobre cuáles son los motores impulsores de la economía para
    alcanzar ese 4%. La economía tiene que tener “nombre”: industrial,
    agrícola, turística, etc. La economía castrista, hoy por hoy, no tiene
    nombre.

    Murillo dijo ante la Asamblea que “le va quedando una asignatura
    pendiente a nuestra economía: administrar eficientemente los portadores
    energéticos”, un argumento ya utilizado en otros informes anuales, y que
    viene a confirmar que el aparato productivo de la economía castrista se
    está preparando, de nuevo con rapidez y sin un horizonte claro, hacia
    nuevas restricciones en las disponibilidades de petróleo de Venezuela,
    que ha debido trasladar a los Castro que se acabó la época del petróleo
    subvencionado y de las aventuras del ALBA. En cualquier caso, en el país
    del racionamiento, de los apagones y las carestías energéticas, parece
    una broma de mal gusto insistir en el ahorro energético. Lúgubre futuro
    para los cubanos. Menos nombre aún.

    Y si falta nombre a la economía, ¿qué podemos decir de los esfuerzos
    propios a los que se refiere el ministro”. Para ello, veamos qué se dice
    de las inversiones. Murillo señaló que para el año próximo, se prevén
    7.800 millones de pesos, una cifra que si bien es superior “al estimado
    con que debe concluir el periodo actual”, continúa siendo inferior al
    10% del PIB de la economía, un porcentaje que se considera mínimo para
    modernizar el aparato de las infraestructuras del país y prepararlo para
    un crecimiento más sostenible a medio y largo plazo. En todo caso, el
    régimen planifica sus inversiones de año en año, que en su totalidad son
    públicas dada la naturaleza del sistema de derechos de propiedad, pero
    rara vez ejecutan las previsiones, como consecuencia de las mismas
    trabas burocráticas existentes. Esfuerzos ciertamente baldíos.

    Lo más asombroso es que, en declaraciones a la prensa oficial, Murillo
    señaló que “el plan de inversiones para el 2016 está muy bien organizado
    (…) porque las mismas tienen sus propias fuentes de financiamiento, en
    su mayoría externas”, aproximadamente el 33%. Es decir, una parte de los
    7.800 millones van a venir de los empresarios extranjeros, alrededor de
    los 2.500 millones que se han negociado con el Club de Paris, asumiendo
    para ello, una vez más, “deuda para la economía”, que sin embargo, “al
    honrarla mediante el rendimiento de inversión ocurre lo que en términos
    económicos se conoce como endeudamiento sostenible”. Al final, nos van
    saliendo las cuentas. Nada de esfuerzo propio. El régimen es incapaz de
    generar sus propios recursos y el déficit en las cuentas del estado
    impide generar financiación interna para crecer.

    Es bueno que los cubanos sean conscientes que los propietarios de las
    inversiones, en caso de ser extranjeros, no van a regalar nada al
    régimen, sino que la apuesta que van a realizar en Cuba es para obtener
    una legítima rentabilidad de los recursos empleados. Por tanto, pienso
    que en contra de lo dicho por Murillo ante la Asamblea, “no se les tiene
    que tener miedo”, sino respeto, y añado, las inversiones extranjeras
    pueden ayudar al desarrollo, pero como saben los economistas, “nada es
    gratis”. Ya veremos si de la carta a los Reyes magos se Murillo, le
    llega alguna cosa.

    Además, Murillo afirma que el 58 % de las inversiones están asociadas a
    pro­gramas de desarrollo; para añadir el desglose “hay unos 1 300
    millones en el turismo, después está el petróleo, las fuentes renovables
    de energía, y 600 millones para el sector agropecuario que apuntan al
    incremento de la producción de alimentos y a la sustitución de
    importaciones”, sin olvidar que en el “58 % de las inversiones, hay una
    parte importante asociada a la creación de capacidades para producir
    materiales de la construcción”.

    Murillo volvió a insistir en la necesidad de “hacer un proceso
    inversionista eficiente” un enunciado que se viene repitiendo de año en
    año, insistiendo en lo básico, en la necesidad de tener en cuenta que
    una inversión se tiene que controlar, y una vez realizada, generar
    recursos. Que un ministro de economía tenga que explicar este tipo de
    cosas ante la Asamblea un 28 de diciembre suena a “inocentada” de las
    mejores, pero es de suponer que no sea así.

    La realidad es que los empresarios saben hacer esto de forma mucho más
    eficiente y lo vienen haciendo desde el origen de los tiempos, por lo
    que no tiene mucho sentido que el estado, el gobierno, tenga que decir a
    nadie lo que se debe hacer con su dinero. Este es otro de los brazos del
    llamado bloqueo interno de la economía castrista, que se observa
    claramente en estas sesiones de la Asamblea nacional cada año.

    La Asamblea escuchó todos estos datos, dándoles su aprobación, como no
    cabría esperar otra cosa, y planteó a Murillo alguna pregunta sobre la
    Resolución No.17, inherente al sistema de pago por rendimiento, a la que
    el ministro anunció que se le va a quitar la penalización del salario
    mínimo para favorecer a los productores. Buena noticia. Ya veremos si se
    lleva a término. De igual modo, Murillo explicó que la Resolución No.
    100, referida a la distribución de utilidades, está sujeta a modificaciones.

    Dos asuntos ciertamente importantes que no merecen más detalle en
    Granma, pero que podrían cambiar el curso de los acontecimientos de la
    economía castrista. Cabría suponer que este tipo de demandas proceden de
    los intereses de un sector cuenta propista que debe estar tocando las
    puertas de los miembros de la Asamblea para que, de algún modo,
    defiendan sus intereses. Ya veremos si se consolida. También, los
    parlamentarios preguntaron al ministro por las formas de pago para el
    sistema presupuestado y empresarial, insistiendo en la necesidad de
    poner en igualdad de condiciones a trabajadores estatales respecto a los
    de otras formas de gestión, donde se devengan salarios más atractivos.
    No se conoce la respuesta de Murillo. Tampoco la conocemos nosotros.

    Una vez más volvió a surgir el tema de la dualidad monetaria y
    cambiaria, como consecuencia de las cuestiones planteadas por algunos
    miembros de la Asamblea, y Murillo continuó con el mismo planteamiento
    de siempre relativo a la complejidad de la gestión de estas medidas, de
    modo que 2015 volverá a ser un año perdido, en que no se den pasos hacia
    la normalidad monetaria en la Isla, tan necesaria para que el
    crecimiento se arraigue.

    Source: Una economía sin nombre y sin esfuerzos propios – Misceláneas de
    Cuba –
    www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5683481c3a682e0690d5b664#.VoPAZRUrLjY

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