La libreta del hambre
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    Topar precios no es la solución
    [27-01-2016 14:33:31]
    Elías Amor
    Economista

    (www.miscelaneasdecuba.net).- La práctica de “topar” precios es ajena a
    los principios y reglas fundamentales de la Economía, y además, provoca
    efectos muy desfavorables tanto para los consumidores como para los
    productores. A los primeros, los obliga a padecer escasez y ver cómo
    desaparecen de las estanterías de los comercios los productos que se
    someten a controles. A los segundos, los lleva a obtener pérdidas como
    consecuencia de la actividad productiva. Nadie sale ganando de este tipo
    de políticas. Bueno, tal vez sí. Un gobierno poco interesado en el
    bienestar de sus ciudadanos y que no desea que las fuerzas productivas
    de la economía alcancen dimensiones que puedan poner en peligro su
    control político, es el candidato ideal a topar los precios. El único
    que sale ganando.
    Además, lo curioso de este tipo de políticas es que se suelen justificar
    con el argumento, ciertamente falaz, que la intervención gubernamental,
    fijando un techo a los precios, es necesaria porque el precio resultante
    del intercambio en el mercado entre la oferta y la demanda, se considera
    muy elevado y deja fuera a capas de la población que no pueden acceder
    al mismo por sus ingresos. En este caso, el gobierno que aspira a ser
    “benevolente” fija un precio por debajo del que se obtiene en el
    mercado, y las consecuencias son las descritas más arriba, sin tener en
    cuenta que esa falta de ingresos en determinados sectores de la
    población es el origen del problema, y lo que resulta más complicado de
    abordar a medio plazo.

    Al no poder ajustarse los precios, la reacción de la oferta es reducir
    la producción, porque el precio topado no remunera los costes invertidos
    en la obtención del producto y en última instancia, impide obtener los
    beneficios deseados. Esa reducción drástica de la oferta contrasta, sin
    embargo, con la mayor demanda que se produce al quedar el precio topado
    a un nivel muy bajo, lo que produce una demanda superior a la que se
    obtendría en las condiciones normales. El resultado es la carestía y,
    como consecuencia, el racionamiento.

    El régimen castrista ha aplicado de forma continuada estas políticas de
    controles de precios. Desde los primeros tiempos revolucionarios, cuando
    se fijaron topes a los alquileres y otras rentas obtenidas por los
    particulares, los cubanos han sido víctimas de una serie de prácticas
    que han terminado por destruir las estructuras comerciales de la Isla.
    El sector de la distribución logística, los intermediarios, han sufrido
    persecución en el castrismo, y siguen siendo penalizados y reprimidos
    como si su función social fuera condenable por el mero hecho de existir.
    Esta ignorancia ideológica sobre el funcionamiento normal de una
    economía es lo que ha producido en Cuba la situación de parálisis y de
    caos que se observa en las distintas ramas y actividades productivas, y
    que el régimen no es capaz de resolver.

    De ese modo, cuando se abrieron ciertos espacios para la actividad
    productiva independiente del estado, con los llamados “Lineamientos”,
    mediante la cesión en arrendamiento de tierras, algunos analistas y
    observadores creyeron que esa tendencia se iría generalizando y
    extendiendo al conjunto de la economía. Los incrementos de producción
    que se produjeron, de forma casi inmediata, permitieron inundar los
    mercados de todo tipo de productos alimenticios que, hasta entonces,
    habían desaparecido de la dieta diaria de la población. El experimento
    parecía un éxito. Las autoridades se felicitaron de los resultados. Sin
    embargo, seis años después, el régimen ha tenido que volver a las
    andadas. Aumentos de precios inesperados en los mercados han creado
    preocupación por las consecuencias inflacionistas en una economía en la
    que el salario nominal está por debajo de 24 dólares al mes.

    Al castrismo le aterroriza la inflación y sabe que las protestas
    sociales por el descontento con unos precios en espiral, pueden generar
    un caos, sobre todo en las grandes zonas urbanas, que escape del control
    de la seguridad del estado. La alternativa es el retorno al control de
    precios y de las tierras entregadas a los agricultores, así como la
    vigilancia a los “intermediarios”, lo que ha supuesto el comienzo de una
    etapa de represión y castigo, anunciada por Machado Ventura, que puede
    dejar, fuera de combate, los avances producidos. Informaciones
    independientes de la Isla indican que en todos los mercados “libres” se
    están topando los precios, y casi de manera inmediata, los productos
    dejan de llegar. Se habla de detenciones de “intermediarios” ilegales, a
    los que la demagogia castrista acusa de ser los responsables de la
    situación, lo que parece sorprendente si se tiene en cuenta la escasa
    implantación de los mismos y que su papel, cuando surge, obedece a que
    tratan de dar respuestas a necesidades de la población que el aparato
    institucional es incapaz de atender.

    ¿Cuál es la política acertada frente a los aumentos de precios? Justo la
    contraria a la que practica el régimen. Libertad. Empresa privada.
    Liberalización de los servicios de distribución comercial lo que supone
    un aumento del número de “intermediarios”. Rehabilitación del mercado
    como instrumento de asignación de recursos y final a la intervención
    estatal planificadora. Poner fin a los experimentos y establecer el
    funcionamiento normal de los mercados a nivel nacional. Facilitar la
    movilidad de bienes y de personas de unas provincias a otras. Autorizar
    la inversión extranjera en el sector de la distribución comercial
    moderna y suprimir cualquier vestigio de Acopio y de la intervención del
    estado en este sector.

    Source: Topar precios no es la solución – Misceláneas de Cuba –
    www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/56a8c72b3a682e04ac46eb95#.VqowRSorLjY

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