La libreta del hambre
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Recent Comments

    Diseños feos y mala elaboración: marca del socialismo cubano
    El mal gusto, lentitud en el servicio y elaboración gastronómica al
    estilo de un campamento militar es típico en los sistemas de corte marxista.
    Iván García Quintero
    febrero 18, 2016

    En una pequeña panadería situada en la avenida Santa Catalina, a treinta
    minutos del centro de La Habana, en un estante de pinotea descansa una
    colección de dulces y panes mal elaborados rodeados de moscas.

    Palitroques a diez pesos el paquete, galletas panaderas a igual
    precio; a peso panecillos redondos de color amarillento por el exceso de
    bijol que le impregnan los panaderos, y a cinco pesos unas flautas
    mustias de corteza dura y seca confeccionados sin aceite.

    En la parte alta del anaquel, una gama de dulces chapuceros. Tatianof,
    militones, rosquitas y un remedo de las torticas de Morón. La higiene de
    la panadería asusta. Una señora con un gorro blanco despacha y cobra, lo
    mismo con una mano que con otra.

    A doscientos metros de esta panadería estatal, en la frontera entre las
    barriadas de La Víbora y Santos Suárez, en un antiguo garaje funciona un
    negocio particular que oferta panes y dulces con una mejor elaboración y
    presentación.

    Envueltos en bolsos estampados de nailon venden galletas de
    mantequilla con sabor a ajo, mantequilla, pie de coco o guayaba, pan
    suave y una variedad de dulces.

    Adrián, el dueño, aclara que él no elabora los productos. “Por encargo
    me traen los panes, galletas y dulces. Los paquetes de galletas los
    compro a 18 pesos y los vendo a 25. En cada producto gano de dos a ocho
    pesos”.

    En La Habana existen una serie de elaboradores privados que confeccionan
    panes y dulces con la materia prima que salen por la puerta de atrás de
    las panaderías estatales.

    “En muchos casos, los panes y dulces se confeccionan en panaderías del
    Estado. Luego de elaborar el pan que se distribuye a la población por la
    libreta, en mi panadería por la noche hacemos varios carros de panes
    para negocios privados”, expresa Silvio, jefe de almacén de una
    panadería en el municipio Cerro.

    Aunque se confecciona con la misma materia prima, la diferencia
    cualitativa es notable. “Brother, es que se paga diferente. Los
    cuentapropistas pagan el pan alargado de perros calientes o el
    redondo de hamburguesas, a dos pesos cada uno y exigen calidad, igual
    que con los dulces. Entonces del aceite y otros insumos que raspamos de
    la producción estatal sacamos la particular, que nos deja más ganancias.
    Yo me busco trescientos pesos diarios con la venta de pan y dulces a los
    dueños de cafeterías particulares”, confiesa un panadero.

    El mal servicio, higiene deplorable y pésima elaboración es el sello de
    la producción estatal. Dentro de Cuba cohabitan dos mundos paralelos. El
    sector que vende en moneda dura y la red gastronómica y tiendas que
    ofertan con el inoperante peso.

    La administración pública, que engloba al ochenta por ciento de los
    trabajadores en la Isla, paga con la devualada moneda nacional. Si usted
    visita el Centro Comercial de Carlos III, en el corazón de la ciudad, no
    encontrará grandes diferencias visuales si lo compara con un mall de Miami.

    Luces, pantallas planas, anuncios comerciales, boutiques de marcas y
    cafeterías de servicio rápido. La mayor diferencia, aparte de la
    variedad y calidad del surtido, la encontrará en la atención al
    consumidor. En las tiendas cubanas por divisas al cliente lo tratan como
    a un intruso. Y es habitual encontrar los aires acondicionados rotos o
    apagados para ahorrar combustible.

    Donde la oferta y calidad del diseño se asemeja al capitalismo es en los
    negocios particulares. Sobre todo los de primer nivel. Casas convertidas
    en restaurantes decoradas con buen gusto y menú gourmet. Hostales con un
    trato y comodidad superior a un hotel cinco estrellas de una cadena estatal.

    El mal gusto, lentitud en el servicio y elaboración gastronómica al
    estilo de un campamento militar es típico en los sistemas de corte marxista.

    Observe el diseño de un auto de la era soviética. Uno se pregunta cómo
    alemanes tan creativos, capaces de producir excelentes Mercedes Benz,
    fabricaban aquellos espantosos Trabant en la extinta RDA.

    Repase las fotos de los barrios proletarios construidos en los países
    comunistas o de corte autocráticos. Da igual que sea en Moscú, Leipzig,
    Pyongyan, La Habana o Caracas. En Venezuela, el programa Misión Vivienda
    entrega las casas pintadas de rojo y blanco con el logotipo de la mirada
    de Hugo Chávez en la fachada. En Alamar, un barrio al este de la
    capital, no llegaron a tanto, pero igualmente son edificios chapuceros
    construidos con materiales de pésima calidad, carentes de servicios
    complementarios y pésimo drenaje.

    En el actual sector inmobiliario, las edificaciones construidas después
    de la llegada al poder de Fidel Castro son las peor valoradas. El
    Ministerio de la Construcción entrega casas con piso de cemento pulido y
    sin puertas o ventanas. Les llaman ‘casas de bajo costo’.Solo la
    perentoria necesidad de vivienda obliga a sus inquilinos a residir en ellas.

    En La Habana existe una cadena de tiendas, llamadas Comisionistas, donde
    se venden productos elaborados en industrias estatales. Jabones sin
    envoltorios, juguetes plásticos, muebles y herrajes de plomería de
    aterradora factura obligan a preguntarse por qué el diseñador no es
    condenado a cadena perpetua.

    La fealdad y mal servicio permean la sociedad cubana. Calles repletas
    de baches, transporte urbano que no funciona, tiendas y restaurantes
    estatales que pueden mutar a un pacífico ciudadano en un asesino en serie.

    Si usted desea adquirir artículos con una mejor calidad y presentación,
    tiene que pagarlo en divisas. Las mejores casas y urbanizaciones fueron
    construidas durante ‘la corrupta república mediatizada’. Barrios
    elegantes como Miramar, Siboney o Cubanacán hoy están ocupados por
    mandarines de la burguesía verde olivo. Personajes que promueven lo feo
    para la plebe, mientras ellos residen en residencias hermosas. Al final
    una revolución es eso: confiscar las propiedades de otros y adueñárselas
    para sí.

    El resto es un cuento de tontos.

    Source: Diseños feos y mala elaboración: marca del socialismo cubano –
    www.martinoticias.com/content/disenos-feos-mala-elaboracion-marca-socialismo-cubano/115588.html

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    Calendar
    February 2016
    M T W T F S S
    « Jan   Mar »
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    29  
    Archives