La libreta del hambre
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    Hay que devolver la empresa privada al núcleo de la economía cubana
    [22-05-2016 23:22:18]
    Elías Amor
    Economista

    (www.miscelaneasdecuba.net).- Una nota en Granma “Producir mucho más”,
    informa de la reunión de Machado Venturacon el sector agropecuario
    de Artemisa, con “la intención de darle se­guimiento al proceso de
    siembra, contratación, acopio y comercialización de las producciones
    agropecuarias en la provincia” . Alguno me dirá que a estas alturas poco
    hay que enseñar a los valientes guajiros cubanos sobre qué hacer y cómo
    hacerlo en la tierra para producir no más, sino como dice Machado
    Ventura, sino “mucho más”.
    Abundando en esta cuestión, el vicepresidente del régimen se pierde en
    los análisis económicos. No es su fuerte. O los asesores no prepararon
    bien que tenía que decir, o mucho me temo que el desconocimiento de
    las reglas básicas de funcionamiento de una economía, es muy notable.
    ¿En qué me baso para realizar esta afirmación? Pues ni más ni menos que
    en lo dicho por Machado Ventura, y cito textualmente, “en la medida que
    haya una rebaja en los precios va a haber una mayor demanda, por lo que
    se le debe dar respuesta a estos cambios, desde el surco”.

    El ajuste de la demanda y la oferta es muy fácil cuando los mercados
    funcionan libremente y los precios trasmiten señales de forma adecuada a
    consumidores y productores. En Cuba, donde rige un sistema económico
    totalitario de planificación central, sin derechos de propiedad y en el
    que el mercado se encuentra estigmatizado por el régimen, el problema de
    las autoridades es “cómo hacer sostenible la presencia de productos en
    la red minorista que abastece a la población y elevar la capacidad de
    compra del peso cubano”. Tremendo problema.

    Se acumulan los deberes al mal estudiante. Un débil poder de compra del
    peso cubano, que parece estar en el origen de todo el problema,
    determina las decisiones de los consumidores. La reacción a las rebajas
    de precios es inmediata. La consecuencia es que cuando los precios de
    venta de los productos bajan en exceso, los mercados se vacían y el
    problema se traslada a la esfera de la producción y de la distribución
    donde los costes no compensan el esfuerzo y la dedicación a tareas mal
    retribuidas por los precios percibidos, con lo que “dar respuesta desde
    el surco”, se hace más difícil por no decir imposible.

    La producción decrece, y al no poder atender a una demanda en aumento,
    irrumpe laescasez, el racionamiento y la penuria, viejos compañeros de
    los cubanos, ya que el recurso a las importaciones de alimentos está
    limitado por la disponibilidad de financiación. En este laberinto está
    encerrado Machado Ventura, y su estructura estalinista de planificación
    y dirección centralizada de la economía no sabe encontrar la salida. Al
    contrario, se pasan el tiempo buscando “pistas falsas” que llevan a
    escenarios incluso peores de los esperados.

    En numerosas ocasiones, he expuesto que el problema de elección de los
    consumidores cubanos se arregla con decisiones de sentido contrario a
    las que se están adoptando en Cuba. Al margen de que la tierra
    productiva se tiene que poner en cultivo y obtener los máximos
    rendimientos, una tarea que se nos antoja difícil porque
    la productividad de la agricultura castrista es un 80% inferior a la
    media de la economía, como consecuencia de la notable concentración de
    empleo del sector, cerca de un millón de cubanos están ocupados en la
    agricultura, las decisiones que se tienen que adoptar pasan,
    principalmente, por un cambio en el sistema jurídico de derechos de
    propiedad y la devolución a la empresa privada de su papel central en la
    economía. La tierra debe volver a manos de los productores, los
    emprendedores y las organizaciones capaces de invertir, generar recursos
    y producir.
    Una demanda agrícola fuerte, procedente de este sector empresarial
    agrario, puede estimular el nacimiento y desarrollo de empresas
    especializadas en dar servicios al agro, fertilizantes, maquinaria,
    productos químicos, que mejoren la producción, y que generen empleo
    con salarios más elevados. Al tiempo, los que quedan en la agricultura
    aumentan su productividad y pueden por ello, percibir mejores salarios.
    En su día, esta organización emprendedora privada incluso puede llegar a
    atraer inversión extranjera, y con ello diversificar la producción,
    mejorar su calidad y apostar por el I+D, e incluso la exportación de los
    excedentes. Nadie tiene la menor duda que el campo cubano puede producir
    suficiente para alimentar a todos los cubanos, a precios competitivos y
    con calidad. Ya lo hizo en los primeros 59 años de existencia de la
    República, y lo puede volver a hacer. El laberinto de Machado Ventura y
    sus planificadores estalinistas tiene salida. No lo duden.

    Y después, hay que apostar por la comercialización, desarrollando
    cadenas de valor en las que emprendedores privados en asociación con
    productores agropecuarios, sustituyan las prácticas ineficientes del
    acopio estatal. En lugar de perseguir o culpar a los “intermediarios” de
    los aumentos de precios en los mercados, es necesario recuperar esta
    figura en el tejido productivo cubano, facilitando el desarrollo
    incipiente de la logística en la agricultura para permitir que las
    cosechas lleguen lo más rápido y en las mejores condiciones de calidad y
    precios, a los mercados de consumo. La solución no está en que el estado
    compre a los agricultores las producciones a unos precios muy bajos,
    sino permitir que un mayor número de emprendedores privados pueda
    negociar precios competitivos con los productores, que al final, son los
    primeros interesados en que los cubanos puedan llenar sus cestas de la
    compra a diario.

    Sobran los eternos “compromisos del comité central del partido” con el
    pueblo, los controles e intervenciones, las prácticas intervencionistas
    del acopio estatal, los estudios y los experimentos, y sobre todo, hay
    que llamar a las cosas por su nombre y dejarse de llamar “formas
    productivas” a la empresa privada y cosas así. La empresa privada,
    orientada por la lógica de los beneficios y las señales del mercado, es
    la solución para que los cubanos puedan elegir con libertad, a diario,
    los productos que desean consumir a precios razonables. Es lo que ya
    existe en otros países del mundo sin estructuras económicas totalitarias
    como la castrista, y es lo que la República logró en sus primeros años
    de existencia. Una economía próspera, sin escasez y libre, de fuerte
    especialización agrícola. Esa es la economía cubana que hay que
    conseguir. Por el bien de todos los cubanos.

    Source: Hay que devolver la empresa privada al núcleo de la economía
    cubana – Misceláneas de Cuba –
    www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5742230a3a682e03b003c703#.V0K0cZF97ic

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