La libreta del hambre
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    La economía sumergida crece en la Isla y el desabastecimiento estatal
    continúa
    DDC | La Habana | 8 de Julio de 2016 – 12:17 CEST.

    Materiales de ferretería que se producen y venden bajo control en
    reventa en un puesto informal en la entrada de una vivienda en el
    municipio Cerro, La Habana. (IPS)

    En un escenario que se hace común en La Habana, revendedores de toda
    clase de artículos, generalmente deficitarios en las tiendas, abordan a
    las personas en las cercanías o en la misma puerta de los
    establecimientos formales para hacer sus ofertas, que van desde pañales
    desechables hasta costosos yacuzzi. Sobre el tema publica un reportaje
    este viernes Inter Press Service (IPS Cuba).

    “Tengo juegos de baño desde 280 CUC, bañaderas, duchas, lozas de
    cerámica, todo de muy buena calidad. ¿Qué busca?”, preguntó una mujer a
    una potencial clienta antes que terminase de estacionar su vehículo. “Le
    llevamos el producto a su casa y sin compromiso. Si no le gusta, no hay
    negocio”, agregó.

    Dentro de la ferretería, ubicada en una acomodada zona residencial de La
    Habana, no había mucho que ver. Dos personas iban de un lado a otro
    observando la escasa mercancía, mientras una mujer sentada junto a la
    caja registradora los miraba con cara de aburrida. “No hay” respondió
    lacónicamente a alguien que buscaba un lavamanos blanco con pedestal.

    El economista cubano Esteban Morales comentó a IPS que este mercado
    subterráneo se nutre de la corrupción en el sector del comercio que él
    denunció en 2010, lo que le costó ser separado durante varios meses de
    las filas del Partido Comunista de Cuba (PCC).

    “Los revendedores aprovechan la escasez y lo que venden proviene del
    robo en las tiendas estatales”, aseguró.

    Cuba es un país de economía centralmente planificada, donde el Estado
    controla todas las importaciones, así como el comercio interno y
    externo, si bien como parte del proceso de modernización de su modelo
    socialista permite el trabajo privado en determinadas áreas productivas
    y de servicios, como la gastronomía, bajo el nombre otorgado de trabajo
    por cuenta propia.

    En un informe a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en sesión
    durante esta primera semana de julio, la contralora general, Gladys
    Bejerano, señaló que el análisis de los hechos delictivos reportados en
    2015 en “las organizaciones económicas”, muestra que prevalece en
    algunas administraciones un ambiente de descontrol e impunidad.

    Esa situación tiene mayor incidencia en el comercio, gastronomía y en el
    sector agroalimentario. En el período analizado, el desvío de recursos y
    manifestaciones de corrupción administrativa costaron al Gobierno 30
    millones en CUC (más de 33 millones de dólares) y más de 100 millones en
    pesos cubanos.

    Bejerano dijo que la esencia del problema radica en la conducta asumida
    por parte de quienes se asocian para delinquir o faltar a la ética en
    beneficio propio y de terceros y las fallas en los sistemas de control
    interno, así como el abuso en el ejercicio del cargo y en la utilización
    de facultades por parte de los directivos y funcionarios.

    “La bolsa negra (mercado negro) es la expresión visible y diaria de la
    corrupción, porque detrás de ella está un problema más serio, que es la
    sustracción de reservas y recursos del Estado, único importador de
    equipos electrodomésticos, repuestos de automóvil, materiales de
    construcción, en fin, de todo lo que ofrecen estas personas”, insistió
    el economista Morales.

    En su opinión, esta economía sumergida que aprovecha la escasez para
    lucrar causa pérdidas millonarias al erario nacional, pero también
    perjudica moralmente. “La gente que no está involucrada se desalienta,
    se cansa y dice bueno, si otros lo hacen por qué yo no, que tengo tantas
    necesidades”, conjeturó el investigador.

    Morales consideró insuficientes las inspecciones y los castigos penales,
    que a veces pasan inadvertidos porque no se publican. En ocasiones, los
    revendedores desaparecen de los alrededores de las principales tiendas
    de La Habana debido a una sorpresiva redada policial. Pero pasado un
    tiempo, retornan.

    Para Morales, quien cree que existe “mayor apertura para el ejercicio de
    la crítica, la prensa debía denunciar e investigar de manera sistemática
    estos problemas, exponer ante la opinión pública a los culpables”,
    señaló, convencido de que “una mayor transparencia informativa ayudaría
    mucho a enfrentar el comercio clandestino”.

    Isbel Díaz, integrante del colectivo autónomo CUP (Consumidores y
    Usuarios Protegidos), quien observa el tema desde el punto de vista del
    consumidor, consideró a IPS que, entre otras razones, las personas
    suelen optar por el “comercio informal” en busca de artículos de mejor
    calidad, como sucede con la ropa, por ejemplo.

    “Deben coexistir ambas formas de comercio, siempre que se generen
    mecanismos de autocontrol, por ejemplo: de la calidad y precios, que
    tengan un vínculo real con los consumidores, y la sociedad”, opinó. El
    colectivo CUP es una iniciativa creada el pasado año con la intención de
    revertir la desprotección de los consumidores.

    Con un salario medio equivalente a 23 dólares, una parte de la población
    cubana de 11,2 millones, busca resolver sus necesidades de alimento,
    calzado o ropa en el mercado informal, donde en algunos casos los
    precios son menores que en las tiendas estatales, las únicas permitidas.

    El mercado paralelo o subterráneo tuvo su mayor auge en los años 90,
    tras el inicio de la recesión económica conocida oficialmente como
    período especial. Con la debacle del campo socialista y la extinción la
    Unión Soviética, Cuba perdió sus principales abastecedores y la escasez
    se hizo crítica.

    Investigadores consideran, sin embargo, que la economía sumergida en la
    Isla se diferencia de la de la mayoría de la región, porque no compite
    con la formal —en este caso estatal— sobre la base de menores precios,
    la tendencia mundial, sino que, por el contrario, opera a precios más
    altos, debido a la falta de oferta del mercado oficial.

    El Gobierno de Raúl Castro creó la Contraloría General de la República
    en 2009 con el encargo de elevar el control interno y “el enfrentamiento
    directo a cualquier manifestación de corrupción”, entre otras funciones.
    Su autoridad está por sobre los ministerios y despacha directamente con
    el presidente.

    En tanto, estudiosos coinciden en que el movimiento ilegal de mercancías
    existirá mientras no mejore la economía. Con el fin declarado de
    aumentar la capacidad adquisitiva del peso cubano, el Gobierno rebajó en
    mayo pasado los precios de algunos productos de primera necesidad en las
    Tiendas Recaudadoras de Divisa (TRD).

    Pero muchas personas consultadas por IPS consideraron insuficiente la
    medida y se quejaron de que no todas las TRD están bien abastecidas. La
    familia cubana intenta, según sus ingresos, completar en esos
    establecimientos sus necesidades no satisfechas por la libreta (cartilla
    de abastecimiento racionado que subsidia el Estado).

    Source: La economía sumergida crece en la Isla y el desabastecimiento
    estatal continúa | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cuba/1467973072_23687.html

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