La libreta del hambre
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    El olvido aguarda a los nuevos Lineamientos del Partido
    La actualización queda muy lejos de cumplir las expectativas pero
    también dista del viejo tono paternalista de los planes quinquenales
    REINALDO ESCOBAR, La Habana | Agosto 18, 2016

    El tabloide con la actualización de los lineamientos del VI Congreso del
    Partido Comunista se distribuye por estos días sin pena ni gloria. Los
    pocos ejemplares a la venta en los estanquillos y el escaso interés que
    la mayoría de la población evidencia ante los documentos oficiales
    apuntan a que muy pronto quedarán en el olvido. Sin embargo, no
    analizarlos ni cuestionarlos sería otra forma de aceptar mansamente sus
    postulados.

    Desde el sector opositor se escuchan voces que catalogan estas nuevas
    directrices partidistas como “trucos y trampas para que una casta se
    mantenga en el poder”. La prensa extranjera, por su parte, se ha
    apresurado a sacar conclusiones tras una lectura muy diagonal, pero
    pocos se han zambullido en los 274 puntos plagados de propósitos
    grandilocuentes, compromisos que parecen ensoñaciones y una sintaxis
    enrevesada que dificulta el entendimiento.

    Una pregunta tan básica como si la etapa comprendida entre los años 2016
    y 2021 se caracterizará por una inclinación al mercado o a la
    centralización planificada de la economía solo puede ser respondida tras
    determinar ausencias o inclusiones, y sopesar los matices que esta nueva
    redacción ha introducido en cada concepto.

    Tras reconstruir piezas sueltas, queda en evidencia que el Estado
    mantendrá la mayor parte del control sobre la producción y los
    servicios. La única novedad positiva aportada en esta edición es la
    aparición del concepto de “cooperativas de segundo grado”, cuyas
    características no quedan explicadas y que parecen ser el paso más osado
    que el Partido está dispuesto a dar.

    Algunas presencias son más fáciles de detectar a lo largo de las 16
    páginas del folleto, como la inclusión de la palabra “riqueza” en el
    tercer punto del capítulo dedicado a la economía. No conformes con haber
    determinado en el VI Congreso la prohibición de “la concentración de la
    propiedad” para las formas no estatales de producción, la nueva versión
    del VII añade que tampoco será aceptada la concentración de la riqueza.

    En un país donde nadie ha hecho nunca una declaración formal de sus
    posesiones no hay manera de calcular lo que cada uno tiene, sea en
    bienes o en efectivo. La ausencia de mecanismos reguladores sobre la
    tenencia de riquezas, especialmente entre las personas naturales,
    convierte la fiscalización de los patrimonios en una auténtica misión
    imposible.

    La tan alarmante añadidura no pasa de ser una amenaza potencial o
    incluso una fórmula de compromiso para satisfacer a quienes más se
    preocupan por la creciente desigualdad que tanto ha avanzado en el país
    en las últimas dos décadas. Tal vez se trata de una migaja para
    complacer a la línea dura dentro del Partido, un guiño de sintonía con
    la vieja guardia.

    La desaparición de algunos lineamientos, la reelaboración de otros y la
    inclusión de los nuevos hacen bastante difícil la labor de pesquisar
    cuáles son los aspectos incluidos en ese 21% que las autoridades
    aseguran haber cumplido y cuáles en el 79% que se encuentra “en fase de
    implementación”. Como si al darle agua al dominó esperaran que los
    lectores perdiesen la capacidad de detectar qué fichas faltan.

    Como sentenció un día el artista plástico Arturo Cuenca, “las quitancias
    pueden ser más importantes que las ponencias”, sobre todo cuando los
    puntos ausentes, o disminuidos en alguno de sus aspectos esenciales no
    cabe en la lista de lo cumplido, sino en el acápite de lo inconveniente
    o de aquellos objetivos a los que se ha renunciado.

    El primer lineamiento en desaparecer es el número 4, que menciona la
    idea de que los cambios estructurales, funcionales, organizativos y
    económicos se realizarán “informando a los trabajadores y escuchando sus
    opiniones”.

    Otro ejemplo llamativo y sumamente provocador es la evaporación de un
    objetivo reflejado en el lineamiento 57 del capítulo sobre la Política
    Fiscal, que en 2011 proponía establecer “mayores gravámenes para los
    ingresos más altos, a fin de contribuir, también por esta vía, a atenuar
    las desigualdades entre los ciudadanos”.

    ¿Considera el PCC que ha cumplido este propósito con los impuestos que
    impone la Oficina de Administración Tributaria (Onat) o solo ha
    desistido de atemperar las desigualdades a través del fisco?

    El texto no está exento de absurdos, como el compromiso expuesto en el
    capítulo sobre integración económica de “dar prioridad a la
    participación en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
    América (Alba)”, una organización regional que ha perdido protagonismo
    tras la muerte de Hugo Chávez y que parece condenada a una pronta
    desaparición.

    Un nuevo capítulo titulado Dinámica demográfica se reduce al tema del
    envejecimiento de la población y a los esfuerzos por estimular la
    fecundidad, pero omite el problema más grave que aqueja hoy al país: la
    descontrolada emigración que desvalija el capital humano.

    En otras partes del documento, la inclusión de un concepto revela las
    presiones de ciertos sectores, como el reclamo del “cumplimiento de la
    ética médica” en el capítulo referido a la salud, o la inesperada
    aparición en la sección de la cultura de un punto para la implementación
    de “la política sobre la transformación del cine cubano”. Una clara
    respuesta a las demandas de los numerosos creadores reunidos en el
    llamado G-20 que exigen una Ley de Cine.

    Cuando se contrasta la redacción de los lineamientos del VI Congreso con
    los ahora actualizados, también saltan detalles como “la atención a los
    cruceros”. Junto a referencias más sutiles como cambiar la propuesta de
    suprimir la libreta de abastecimiento por la “eliminación ordenada y
    gradual de los productos de la libreta de abastecimiento”, una manera de
    hacer languidecer al mercado subsidiado restándole oferta, en lugar de
    erradicarlo de golpe y porrazo.

    La advertencia de lograr la “disminución progresiva de los niveles de
    los subsidios” recorre buena parte del documento como una fina hebra de
    acero, como se recalca en el punto 58 encaminado a hacer prevalecer el
    principio de “subsidiar personas y no productos”.

    La actualización de los Lineamientos del Partido queda muy lejos de
    cumplir las expectativas de quienes deseaban ver en sus páginas la ruta
    clara hacia el desmontaje del centralismo económico y la liberación de
    las fuerzas productivas en Cuba. Pero también dista mucho de asumir el
    tono paternalista que otrora caracterizaba a los planes quinquenales en
    la Isla.

    ¿Un paso adelante y dos atrás? ¿O simplemente un Partido que parece
    trotar sin moverse del lugar, mientras pone cara de estar corriendo una
    carrera extenuante?

    Source: El olvido aguarda a los nuevos Lineamientos del Partido –
    www.14ymedio.com/opinion/olvido-aguarda-nuevos-Lineamientos-Partido_0_2055994388.html

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