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    Los retos económicos de la Isla para 2017, según dos expertos
    DDC | La Habana | 13 de Diciembre de 2016 – 17:28 CET.

    “La crisis económica que vive Cuba hoy no es como la de los años 90,
    cuando desapareció la Unión Soviética, pero es la más fuerte desde
    entonces”, señala Carmelo Mesa-Lago, economista y profesor emérito de la
    Universidad de Pittsburgh, en una entrevista con el diario Clarín.

    “Las perspectivas a corto plazo no son buenas”. Si en 2015 el PBI
    (Producto Interno Bruto) cubano crecía al ritmo de 4,4%, según Mesa-Lago
    para 2016 “las proyecciones son de estancamiento o ligera caída, y una
    caída mucho mayor el año que viene”.

    “No es posible crecer solo a un estimado de un 0,4% en 2016, y de –2,0%
    en 2017″, sostiene por su parte el economista e investigador Omar
    Everleny Pérez Villanueva en un texto publicado en la agencia de
    noticias IPS.

    “Cuba debe hacer grandes cambios en su economía para superar
    aceleradamente sus problemas estructurales a partir del 2017″, advierte
    Everleny, quien también señala las posibles consecuencias de un eventual
    endurecimiento del embargo.

    Cambios económicos que necesita Cuba

    Everleny propone una modificación inmediata de la planificación
    económica actual. Para ello dice que es necesario desarrollar las
    pequeñas y medianas empresas, aumentar los salarios, permitir las
    inversiones extranjeras, aceptar las inversiones en cartera, con la
    emisión de títulos de valor de renta fija (bonos) y de renta variable
    (acciones) para posibilitar la inversión interna y externa, ampliar los
    oficios aprobados para ejercer el trabajo privado y autorizar el acceso
    masivo a internet.

    “No deberá mantenerse el freno a las fuerzas productivas, muchas veces
    por razones ideológicas o políticas, la riqueza de la nación ha demorado
    en sentirse, en verse”, añade.

    Cuatro puntos le parecen básicos: no se puede vivir de espaldas al
    mercado, todo no puede ser estatal, deben existir empresas con autonomía
    y se debe desterrar el mito de que el mercado es sinónimo de propiedad
    privada.

    Cree que la muerte de Fidel Castro permitirá “aún más una reflexión en
    el sentido de que (…) es necesario obtener una mayor cantidad de
    recursos financieros” para mantener los “logros sociales alcanzados”.

    Mesa-Lago, por su parte, ve posibilidades de desarrollo económico en
    áreas como los servicios, la biotecnología y la exportación de alimentos.

    Las reformas de Raúl Castro

    “Las reformas de Raúl son positivas, el problema es que son muy lentas,
    extremadamente lentas. (…) Ya estamos en el año 2016, nueve años desde
    que comenzaron las reformas en 2007, y no ha habido efectos tangibles en
    la economía, como ha reconocido el propio Gobierno de Cuba”, dice
    Mesa-Lago al diario Clarín.

    Everleny concuerda. Existe una “necesidad de buscar soluciones rápidas y
    acertadas”. Hay que “acelerar el ritmo de las transformaciones claves
    emprendidas por la Administración de Raúl Castro”.

    El desarrollo del sector no estatal propugnado por Raúl Castro tuvo un
    gran inconveniente, según Mesa-Lago: “solo autorizaron empleos de muy
    baja cualificación. Entre los 201 trabajos por cuenta propia aprobados
    por el Gobierno figuran el individuo que llena encendedores, el aguador
    que da agua a los trabajadores en la calle, el que cuida vehículos, el
    mago, la cartomántica… Los pocos que hay cualificados son tenedores de
    libros, agentes inmobiliarios o traductores, por ejemplo. Pero en
    general son trabajos sin calificación, de productividad extremadamente
    baja”.

    “La mayor reforma que hizo Raúl en la agricultura fue expandir el
    usufructo. El Estado tenía una enorme cantidad de tierra ociosa. Mantuvo
    la propiedad pero les dio el uso a los campesinos. El problema es que
    los contratos son por un período muy corto, diez años, y eso es un
    desincentivo para la inversión”, explica el académico.

    Los modelos chino y vietnamita

    Ambos economistas advierten la posibilidad de emplear los modelos chino
    y vietnamita.

    Mesa-Lago ve plausible el modelo vietnamita de dejar la tierra en
    usufructo por 50 años.

    “No hay ninguna razón técnica que impida seguir el modelo de Vietnam,
    con los ajustes necesarios”, arguye.

    El Gobierno cubano tiene “temor a perder el control económico, que en la
    producción de alimentos es fundamental”, señala. “En Cuba funciona el
    sistema de acopio: el Estado fija una cuota obligatoria de entrega de
    cosechas, que en algunos casos llega al 70%, y la cooperativa, o el
    productor agrícola privado, o el usufructuario tiene que entregar eso al
    Estado, que le paga un precio por debajo del mercado. Eso también es un
    desincentivo”, explica.

    “Es un problema de abastecimiento. El Gobierno quiere asegurarse de
    tener suficiente alimento para distribuir a través del racionamiento,
    que cada vez es menor. Cuando sacan los productos del racionamiento y
    los ponen en el libre mercado, el precio se triplica”, añade.

    Sin el acopio estatal, los cubanos teóricamente tendrían dinero para
    pagar la comida en el mercado, como pasó en China: “La competencia al
    fin redujo el precio: teóricamente, con mayor producción, el precio debe
    bajar”.

    “Cuba es quizás única en haber invertido tanto en capital humano y, sin
    embargo, genera tan limitado crecimiento económico, contrario a las
    experiencias de desarrollo económico en otros países, después de la
    década de los 60, como Japón, Corea del Sur, Singapur, Malasia o en
    aquellos más recientes de rumbo socialista como China y Vietnam”, señala
    Everleny.

    La solución estaría en el desarrollo del mercado interno, como en el
    modelo chino, cree Everleny: “El desarrollo de un mercado interno
    vigoroso es más que necesario, está el caso de China, que en tiempos de
    crisis externa, ha potenciado su mercado interno, y eso le ha permitido
    mantener su crecimiento económico, pero este componente ha estado
    ausente en las políticas económicas cubanas”.

    Factores del deterioro económico

    Para Mesa-Lago, el deterioro económico tiene sus causas internas más que
    externas, como podría ser la situación venezolana y la reducción del
    crecimiento en China, los dos principales socios económicos de La Habana.

    Un factor preocupante es la zafra que apenas llega a los dos millones de
    toneladas de azúcar, cuando otrora llegó a los 8,5 millones. Los precios
    del níquel (una de las principales exportaciones de Cuba) están
    estancados en niveles muy bajos.

    En cuanto al turismo, a pesar de los 3,5 millones de visitante de 2015 y
    de los cuatro millones que se esperan en 2016, ese renglón no puede
    levantar la economía.

    “El turismo no es suficiente para compensar la caída en otros
    renglones”, apunta Mesa-Lago.

    El déficit comercial en el país se ha acrecentado porque se redujeron la
    exportación de bienes y de servicios profesionales (tanto de médicos
    como maestros a Venezuela, Brasil y Angola).

    Source: Los retos económicos de la Isla para 2017, según dos expertos |
    Diario de Cuba – www.diariodecuba.com/cuba/1481646487_27388.html

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