La libreta del hambre
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    Ni desfiles, ni exhortaciones
    La realidad de los cubanos tiene que ser cambiada con democracia y no
    con decretos
    Lunes, diciembre 26, 2016 | Miriam Leiva

    LA HABANA, Cuba.- La sobriedad luctuosa que vive Cuba culminaría con un
    desfile militar en la Plaza de la Revolución, encabezado por el yate
    Granma, rodeado de niños, por dictado de las autoridades. La parada
    había sido pospuesta por el fallecimiento del Comandante en Jefe y los
    nueve días de luto oficial. El año 58 del triunfo de la revolución
    comenzaría evocando la determinación de Fidel Castro de vencer las
    dificultades, igual que durante desembarco el 2 de diciembre de 1958.

    Sin embargo, los cubanos rechazan el pasado de sacrificios infructuosos
    y esperan oportunidades en el presente para alcanzar un futuro
    verdaderamente fructífero. El disgusto crece ante las nuevas
    restricciones que iniciarán el 2017 por el reforzamiento de la crisis
    económica, el desaprovechamiento gubernamental de las oportunidades
    brindadas por el presidente Obama y la incertidumbre sobre la política
    de Donald Trump.

    Para colmo, parecía que no habría las fiestas de fin de año al conocerse
    la suspensión de las tradicionales parrandas en los pueblos, la
    repetición de películas cubanas históricas y revolucionarias en la
    televisión, la propaganda machacona y el desabastecimiento en las
    tiendas de venta en divisas (TRD).

    Los informes llegados al Partido Comunista pueden haber aconsejado
    festejos. Súbitamente, los medios cambiaron la tónica con anuncios sobre
    adelanto de los productos vendidos por el racionamiento correspondientes
    a enero de 2017, algún incremento de los ómnibus entre La Habana y las
    provincias orientales previa reservación (sin posibilidad de pasajes por
    la usual lista de espera), promesas de surtido de alimentos en las
    ferias agropecuaria, venta de licores y algunas uvas caras en las TRD,
    reservaciones en restaurantes y presentaciones de artistas. El ambiente
    de cubanos alegres celebrando el advenimiento de la revolución, también
    es conveniente para los turistas esperados para las fiestas de fin de año.

    Pero sobre todo se necesitaba levantar los ánimos como preámbulo a la
    reunión del Consejo de Ministros y la sesión de la Asamblea Nacional de
    finales de diciembre, cuando el presidente Raúl Castro informaría el
    magro crecimiento del Producto Interno Bruto (si alguno), sus causas y
    las restricciones para enfrentar las serias dificultades del descenso en
    2017.

    El margen para la propaganda inculpatoria a Estados Unidos se agotó tras
    57 años de crisis cíclicas soportadas por los actuales pensionados y
    asalariados, muchos de ellos subvencionados por las remesas de
    familiares y amigos residentes en Estados Unidos, fundamentalmente. En
    ese periodo nació el 80% la población, criada en la credulidad de tres
    decenios, la resignación hasta la llegada de los tiempos mejores
    prometidos o la impaciente espera de huir al extranjero.

    El presidente tendría que presentar el programa para enfrentar la crisis
    y crecer, probablemente denominado Lineamientos inspirados en las
    palabras del Comandante en Jefe, con la celeridad requerida por las
    circunstancias económicas, políticas, sociales y el escaso tiempo vital.
    Raúl Castro anunció la necesidad de los cambios estructurales y de
    concepto en 2007, pero en 2015 y 2016 se derrocharon notablemente las
    posibilidades de avanzar.

    Las insuficiencias de las medidas diseñadas se han reiterado por los
    trabajadores en la base, algunos funcionarios, y especialistas
    nacionales y extranjeros. Entre otros, debe adecuarse el entramado de
    leyes, decretos y reglamentos, liberar la agricultura, acelerar la
    aprobación de las inversiones extranjeras, aumentar los oficios
    permitidos a los cuentapropistas, reconocer legalmente las pequeñas y
    medianas empresas —la propiedad privada—, conferir mayor autonomía a las
    empresas estatales, crear un mercado mayorista, permitir la
    participación real de los cubanos en la toma de decisiones —estimulante
    para producir alimentos, sustituir importaciones, incrementar las
    exportaciones con resultados en salarios adecuados y aumento del
    consumo—, y expandir el libre acceso a Internet.

    Los cubanos tienen todas las potencialidades para ser tan exitosos
    dentro del archipiélago como lo son cuando disfrutan de oportunidades en
    el extranjero.

    Source: Ni desfiles, ni exhortaciones | Cubanet –
    www.cubanet.org/opiniones/ni-desfiles-ni-exhortaciones/

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