La libreta del hambre
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    Los colores cubanos de la discriminación racial
    El oficialismo sigue siendo incapaz de reconocer que la revolución
    también fracasó en ese ámbito
    Jueves, enero 19, 2017 | Víctor Manuel Domínguez

    LA HABANA, Cuba.- El merengue cuyo pegajoso estribillo “¿Mami, qué será
    lo que quiere el negro?”, puso a pensar y a bailar a miles de cubanos en
    los años 80. Tal vez sea la pregunta que después de 58 años se harán
    algunos intelectuales y académicos cubanos que, convocados por la
    fundación Nicolás Guillén, se reunirán el segundo jueves de cada mes,
    desde enero a septiembre, para debatir la problemática racial en la
    isla, según publicó el periódico Granma de este sábado 8 de enero

    Convencidos de la erradicación del racismo por decreto revolucionario, y
    de que existe igualdad de oportunidades para todos sin importar el color
    de la piel, los dilectos sociólogos, antropólogos y etnólogos de la
    negritud nacional impartirán el ciclo de conferencias “El color cubano
    hoy: situación, alcances y perspectivas”, en la sala Martínez Villena de
    la UNEAC.

    Como sus anteriores cofrades en la gozadera y el tumbe promocional que
    dejan el maquillaje o manipulación de los prejuicios y estereotipos
    raciales en el país, generadores de una desventaja socio-laboral
    evidente para un elevado porciento de los negros y mestizos que la
    sufren y para los pocos que la quieren ver, abordarán el tema racial
    desde la visión del poder.

    De seguro no dirán que “la revolución aún no ha llegado a los negros
    cubanos”, como hiciera el ensayista Roberto Zurbano en entrevista para
    el New York Times, expresión que le costó ser expulsado como jefe del
    fondo bibliográfico de la Casa de las Américas, y luego a borrar el San
    Benito de negro malagradecido o contrarrevolucionario con frases
    patéticas como “no lo dije así, “mis palabras fueron manipuladas y
    sacadas de contexto, soy una víctima inocente”: plim.

    Es predecible, según mi humilde opinión, que se enfrasquen en una
    exposición inteligible por academicista donde querrán decir que los
    rezagos raciales en la Cuba de hoy, provienen de la esclavitud, la
    segregación durante la era republicana, y cuando más cerca de la
    revolución, por los prejuicios y estereotipos discriminatorios heredados
    de un mal formado entorno familiar.

    Las conferencias “Novedades y recurrencias del debate sobre la cuestión
    racial” (Zuleica Romay), “Cuba y su historia en el ADN” (Beatriz
    Marcheco), “Raza, nación y sociedad en la Cuba de hoy” (Fernando
    Martínez Heredia) y “Cuba reencuentra a África” (Oscar Oramas), serán
    algunas de las que abordarán un tema tabú como la racialidad, con
    público escogido y sede institucional.

    A la sombra de los censores en flor

    Estos seguidores del Marcel Proust de En busca del tiempo perdido, el
    Dalai Lama, Luther King y Fidel, ¿debatirán por qué una Encuesta
    Nacional para Estudios de Hogares de la Oficina Nacional de Estadísticas
    e Informática (ONEI) arrojó como resultado que los más bajos salarios y
    el mayor índice de precariedad habitacional ubicados en los cinturones
    de pobreza que proliferan en los suburbios de la capital, los tienen las
    familias negras y mestizas en un 77%?

    ¿Revelarán en sus enjundiosas, imparciales y magistrales conferencias
    las causas de la representación nula en el 2007 de negros y mestizos en
    el área de compradores o representantes de firmas comerciales cubanas en
    el exterior si todos somos iguales, tenemos los mismos derechos, vivamos
    en Atarés o Miramar y portemos igual cartilla de racionamiento?

    ¿Darán a conocer la razón por la que sólo la cifra de tres negros o
    mestizos contra el número de 196 directivos o funcionarios blancos
    estaban vinculados al área de la inversión extranjera en Cuba en el
    2011, si no existe una discriminación que genera desventaja
    socio-laboral por el color de la piel, o sean rechazados por actitudes
    racistas, estereotípicas o prejudiciales?

    Estoy convencido de que ninguna de las conferencias a impartirse entre
    los meses de enero y septiembre en la sala Martínez Villena de la UNEAC
    establecerá un debate que señale la causa de que un 86% de la población
    negra o mestiza no laboraba en el sector emergente de la economía cubana
    (Turismo, zonas de desarrollo, relaciones exteriores), y se dedique a la
    construcción, la recolección de desechos comunales, la manufactura y la
    chapea, según publicara el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio
    Ambiente (CITMA) en el año 2012

    ¿Alguno explicará porqué hasta en el sector privado o trabajo por cuenta
    propia sólo un 1% de negros o mestizos son dueños de restaurantes, a
    diferencia de un 87% vinculados hoy a los sectores inferiores del
    cuentapropismo, tales como dependientes en carretillas con productos del
    agro, zapateros remendones, limpiabotas, herreros y bicitaxistas, entre
    otros de menor reconocimiento social, bajas perspectivas de desarrollo
    individual y menos ganancias personales?

    ¿Será que negros y mestizos no fueron alfabetizados, nunca llegaron a
    profesionalizarse, no les gusta dirigir o viajar, ganar dinero, vivir en
    Kholy o Siboney, o conducir un auto que no sea producto sólo de su
    rendimiento como bailarín del Conjunto Folklórico Nacional, tocador de
    tambores batá o timbales en Los muñequitos de Matanzas, boxear o jugar a
    la pelota?

    O tal vez por su estereotipado perfil genético, los negros y mestizos
    cubanos de ambos sexos estén condenados a ser ese obscuro objeto del
    deseo, cotizado muy bien en el mercado sexual para extranjeros en la
    isla, donde matusalénicos vikingos daneses, tutankomónicos putañeros
    españoles y vetustos vendedores de pizzas italianos vienen a cazar esas
    piezas humanas para pasearlas como trofeos entre lapones ebrios,
    balluceros de Madrid y ligures arcabuceros, luego de sacarlos del cuarto
    de un solar en Belén, o de un apartamento de microbrigda en Alamar.

    Es decir, que si la “igualitaria” revolución cubana, continúa
    manteniendo a negros y mestizos en la desventaja socio-laboral, el
    proxenetismo, la prostitución y el matrimonio por conveniencia, serán un
    mal menor comparados con la delincuencia que muchos se ven obligados a
    ejercer para salir de la marginalidad y el ostracismo que tantos sufren
    en el país.

    De ahí que bienvenido el ciclo de conferencias “El color cubano”,
    siempre que mejore la situación, se noten los alcances en las
    oportunidades y las perspectivas se hagan realidad. De todas maneras, no
    asistiré mientras estos debates no se realicen de forma pública y por
    los medios audiovisuales, como sí ocurre con la prostitución, el
    homosexualismo, la violencia de género y el alcoholismo, entre otros
    temas antes tabúes que hoy se ventilan en la sociedad.

    vicmadomingues55@gmail.com

    Source: Los colores cubanos de la discriminación racial | Cubanet –
    www.cubanet.org/opiniones/los-colores-cubanos-de-la-discriminacion-racial/

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