La libreta del hambre
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Recent Comments

    Con una pensión de 240 pesos, Raquel sobrevive gracias a la basura
    LUZ ESCOBAR / MARIO J. PENTÓN , La Habana/ Miami | Marzo 06, 2017

    A los 67 años, golpeada por la vejez y una pensión miserable, Raquel,
    una ingeniera “formada por la Revolución”, busca entre la basura el
    sustento de cada día. Sus manos, que alguna vez trazaron mapas y
    midieron espacios donde crecerían prometedores cultivos, hoy se dedican
    a recoger cartones, latas y envases vacíos.

    “¿Mi apellido? ¿Para qué? Tampoco quiero fotos. Tengo hijos y tuve una
    vida. No quiero que la gente hable de mí”, dice mientras accede a contar
    su historia con cierto aire de nostalgia y desengaño. Nunca pensó que
    llegaría a convertirse en un buzo, de esos que escarban los latones en
    las esquinas y son objeto de burlas.

    Cuba se ha convertido en el país más envejecido de América, según datos
    oficiales. Este ha sido un proceso acelerado que sorprendió incluso a
    los especialistas, que habían calculado que el problema no se agudizaría
    antes del año 2025.

    Con un sistema de pensiones insostenible a mediano plazo, recesión
    económica y un previsible impacto en los servicios sociales producto del
    envejecimiento poblacional, el país enfrenta uno de los mayores desafíos
    de su historia.

    El programa estatal de asistencia social no incluye a aquellos ancianos
    que viven con familiares bajo el mismo techo. (14ymedio)
    “Recibo de pensión 240 pesos al mes (menos de 10 dólares). De ese dinero
    tengo que gastar 50 pesos al pago del refrigerador Haier que el Gobierno
    me cambió y separar 100 pesos para la compra de medicamentos”, relata
    Raquel.

    Aunque está jubilada, la farmacia no le subvenciona las medicinas que
    necesita para su diabetes e hipertensión. El programa estatal de
    asistencia social no incluye a aquellos ancianos que viven con
    familiares bajo el mismo techo.

    “El envejecimiento poblacional que afecta al país tiene como
    consecuencia un incremento importante del gasto público y la disminución
    de la población en edad fértil”, explica el sociólogo radicado en la
    Isla y autor de diversos libros sobre el tema, Juan Valdés Paz.

    De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cuba, el gasto en salud cayó
    del 11,3% del PIB en 2009 al 8% en 2012.

    Casi un 20% de la población cubana es mayor de 60 años, y la tasa de
    fecundidad del país es de 1,7 hijos por mujer. Para compensar el
    descenso poblacional sería necesario elevar esa cifra a 2,4 hijos por
    cada fémina en edad fértil. En 2015 hubo 126.000 personas activas menos
    que el año anterior.

    Para Valdés ninguna sociedad está preparada para dificultades
    demográficas como las que enfrenta el país.

    Una solución podría ser elevar la producción o que los emigrados
    regresaran, según el especialista. Hasta el momento ambas cosas parecen
    muy lejanas.

    En el país existen casi unas 300 Casas de Abuelos (para atención diurna
    y socialización) y 144 Hogares de Ancianos, con una capacidad conjunta
    de alrededor de unas 20.000 plazas. Las autoridades han reconocido la
    pésima situación higiénica y constructiva de muchos de estos locales.
    Muchos ancianos prefieren ingresar en los escasos 11 asilos llevados por
    órdenes religiosas que sobreviven gracias a la ayuda internacional, como
    es el caso del ancianato de Santovenia, en el Cerro.

    El pago por utilizar las instalaciones de las Casas de Abuelos es de 180
    pesos mensuales y en los Hogares de Ancianos unos 400 pesos. La
    Seguridad Social concede un subsidio a los ancianos que demuestren a los
    trabajadores sociales no poder pagar la suma.

    Cuba tuvo uno de los sistemas de seguridad social más generosos y de
    mayor cobertura en América Latina, en gran medida por la enorme ayuda
    que recibía de la Unión Soviética, calculada por Mesa-Lago en unos
    65.000 millones de dólares en 30 años.

    “Aunque las pensiones nunca fueron elevadas, existía un elaborado
    sistema provisto por el Estado para facilitar el acceso a productos
    industriales y a la alimentación a precios subsidiados”, explica el
    economista.

    “Me molesto cuando escucho hablar de la buena atención al adulto mayor.
    No me dan subsidios porque vivo con mi hijo, mi nuera y mis dos nietos,
    pero ellos tienen sus propios gastos y no se pueden hacerse cargo de
    mí”, asegura Raquel.

    “Necesito una dentadura postiza y si no le llevas un regalo al dentista
    o te la hacen mal o demora meses”, agrega.

    Con el fin de la Unión Soviética y del subsidio ruso las pensiones se
    mantuvieron, pero su valor real cayó brutalmente. En 1993, un jubilado
    promedio apenas podía obtener con su pensión el 16% de lo que compraba
    en 1989. A finales de 2015, el poder adquisitivo de los pensionados era
    la mitad de lo que tenían antes del inicio del Período Especial, según
    ha calculado Mesa-Lago.

    La administración de Raúl Castro redujo drásticamente la cantidad de
    beneficiarios de la asistencia social en un proceso al que llamó
    eliminación de gratuidades. De los 582.060 beneficiarios que había en
    2006, un 5,3% de la población, se bajó hasta 175.106, un 1,5%, en 2015.

    También fueron eliminados varios productos de la ya disminuida libreta
    de racionamiento como el jabón, la pasta dental y los fósforos.

    El Gobierno ha habilitado algunos programas de ayuda al adulto mayor. El
    Sistema de Atención a la Familia permite que más de 76.000 ancianos de
    bajos ingresos puedan comer a precios subsidiados, aunque es una cifra
    pequeña si se tiene en cuenta que en Cuba hay más de dos millones de
    ancianos.

    Algunos ancianos reciben ayuda de las iglesias y organizaciones no
    gubernamentales.

    “La gente me ve por ahí recogiendo latas, pero no saben que fui una
    ingeniera vanguardia y que hasta a la Unión Soviética viajé en 1983, en
    la época de Andropov”, explica Raquel.

    Cuando se jubiló, no tuvo más remedio que dedicarse a tareas informales
    para ganarse la vida. Limpiaba las áreas comunes de edificios habitados
    por militares y sus familias en Plaza de la Revolución hasta que las
    exigencias y su edad se hicieron incompatibles.

    “Me pedían que fregara las ventanas de cristal de un pasillo en el
    noveno piso. Era peligroso y como tenía miedo a caerme preferí dejarlo,
    aunque pagaban bien”, dice.

    Por cada semana de trabajo le pagaban 125 pesos, (unos 5 dólares) casi
    la mitad de su pensión.

    Raquel recoge materia prima para venderla en locales estatales, aunque
    confiesa que desea “como loca” conseguir un contrato con una una pequeña
    empresa privada de fabricación de conservas para venderle las botellas
    vacías y evitar la empresa estatal y sus retrasos.

    En el patio de su casa ha creado una herramienta para escachar las latas
    que recoge por las calles.

    “En enero hice 3.900 pesos con botellas de cervezas. Claro, a eso tienes
    que descontarle los 500 pesos que pagué por el turno en la cola, porque
    no puedo dormir ahí tirada en un portal. El aluminio es lo otro que
    pagan bien. Cada saco de latas vale cuarenta pesos. Es a ocho pesos el
    kilogramo de latas”.

    En Cuba no existen estadísticas oficiales sobre pobreza y los únicos
    datos disponibles son antiguos. En 1996 un estudio concluyó que sólo en
    La Habana el 20,1% de la población estaba “en riesgo de no cubrir alguna
    necesidad esencial”. Una encuesta en el año 2000 arrojó que el 78% de
    los ancianos consideraba insuficiente su ingreso para cubrir sus gastos
    de vida.

    La mayoría de los adultos mayores encuestados dijeron que las fuentes de
    sus ingresos eran en su mayoría la pensión, la ayuda de familiares
    dentro del país, una parte de su trabajo y de remesas desde el exterior.

    Muchos ancianos se dedican a vender productos elaborados con maní o
    caramelos en las calles para complementar sus ingresos. Otros revenden
    el periódico o buscan en la basura objetos que puedan comercializar y se
    ha hecho patente un significativo aumento de los mendigos en las calles
    de las principales ciudades del país.

    “No me preocupa andar con la ropa vieja recogiendo latas. Quien tiene
    que verse bien es mi nieto, que comenzó la secundaria”, dice Raquel.

    “Los muchachos de la escuela a veces se burlan de él, pero mi nieto es
    muy bueno y no se avergüenza de mí, o al menos no lo demuestra. Siempre
    sale y me defiende de las burlas”, cuenta con orgullo.

    Source: Con una pensión de 240 pesos, Raquel sobrevive gracias a la
    basura –
    www.14ymedio.com/reportajes/pension-Raquel-sobrevive-gracias-basura-Cuba-cubanos-vejez-jubilacion-retiro-Gobierno-envejecimiento_poblacional_0_2175982381.html

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    Calendar
    March 2017
    M T W T F S S
    « Feb   Apr »
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    2728293031  
    Archives