La libreta del hambre
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    El Gobierno ’embaraja’, pero el desabastecimiento preocupa a los habaneros
    ADRIANA ZAMORA | La Habana | 5 de Marzo de 2017 – 13:54 CET.

    El abastecimiento irregular, incluso el total desabastecimiento de
    algunos productos durante temporadas largas es común en las tiendas que
    venden en CUC. Sin embargo, el que sufren los mercados habaneros en
    estos primeros meses de 2017 alarma a la población como si fuera algo nuevo.

    “Es que nunca antes habían faltado tantos productos juntos y por tanto
    tiempo”, explica Milagros, una trabajadora de oficina que en su horario
    de almuerzo acostumbra recorrer tiendas en el Vedado.

    En efecto, las tiendas de la ciudad muestran una pobreza llamativa en su
    oferta, por mucho que se apliquen en disimularla.

    Magalis, vendedora de un quiosco de la cadena Palmares, asegura que los
    almacenes están vacíos. “En diciembre nos dijeron que no nos iban a
    abastecer hasta el inicio del nuevo año. Ya pasaron dos meses y todavía
    seguimos con los productos que nos quedaban el año pasado”.

    Los empleados de los mercados en CUC piden como siempre no ser
    identificados, pero no se niegan a hacer comentarios. A ellos también
    los afecta la situación y están preocupados.

    “La indicación es que no podemos dejar ningún estante vacío”, asegura
    una vendedora de productos de limpieza. “Ahora tenemos colchas de
    trapear y tres marcas distintas de detergente, con eso llenamos. Cuando
    haya un solo producto, serán todos los estantes con lo mismo”.

    La “indicación”, pensada para que los estantes vacíos no provoquen la
    sensación de desabastecimiento, no ha logrado engañar a los clientes.

    “Son filas y filas del mismo producto”, comenta Milagros. “Y es en todas
    las tiendas”.

    En un mercado de Habana del Este la exhibición de cajas de puré de
    tomate ocupa siete estantes seguidos, la de aceite comestible de canola,
    tres. En La Isla de Cuba, uno lleno de latas de cerveza Heineken llama
    la atención nada más entrar. En Ultra son los sacos de harina de trigo.
    En Carlos III no hace falta ni llegar al mercado, desde el exterior ya
    se puede ver el estante cubierto de botellas de Tukola, un avance de lo
    que se encontrará una vez dentro.

    Los comestibles son los que más preocupan a la población y el centro de
    la mayoría de las quejas.

    “Las galleticas están perdidas”, dice Daymara, empleada de un quiosco de
    confituras. “La gente pregunta todos los días, porque es uno de los
    productos de mayor venta aquí. Todas las galletas que vendemos son
    importadas y es obvio que este año no se ha hecho ninguna importación.
    Montones de madres vienen a comprar para la merienda de sus hijos y
    ahora mismo no sé qué responderles si preguntan cuándo nos abastecen”.

    “Yo encontré galletas en Ultra, donde único hay, después de recorrer
    toda La Habana Vieja y Centro Habana”, asegura una mujer. “Son de marca
    Cazuela, una que yo nunca había visto, y el paquetico más barato tiene
    cuatro míseras galleticas por 30 centavos de CUC. En otro momento, con
    más opciones, no las hubiera comprado”.

    Las carnicerías dentro de las tiendas son la imagen misma de la
    desolación. En ninguna de ellas hay siquiera suficiente cantidad de un
    mismo producto para llenar los refrigeradores.

    En La Isla de Cuba, la larga fila de freezers está vacía y completamente
    limpia, como si los equipos no se usaran desde hace tiempo. Solo uno
    entre tantos contiene algunos paquetes con cuartos de pollo que no
    alcanzan a llenarlo hasta la mitad.

    En Harris Brothers, dos de los tres mostradores refrigerados están
    totalmente vacíos y en el tercero se exhiben paquetes de salchichas,
    brócoli congelado, jamón de pavo y alguna hamburguesa.

    “Aquí la carnicería es pequeña, pero siempre fue una de las mejores
    surtidas de La Habana”, dice una clienta. “Eso fue cuando era de
    Habaguanex, ahora quién sabe”.

    En el área de venta de cárnicos los productos que se ofertan son
    mayormente jamones de la marca Bravo y paqueticos de salchichas de
    distintas marcas, nunca más de dos diferentes en la misma tienda.

    “El problema es que el jamón no es un producto que compre todo el mundo
    ni es lo que más busca la gente”, apunta un dependiente. “Los perritos
    sí los compran bastante, pero lo que más se vende es siempre el pollo,
    los paquetes de muslos o de muslo y contramuslo. Ahora mismo los
    encuentras, pero no hay en todos lados ni en la cantidad que la gente
    los demanda”.

    Las hamburguesas y croquetas de la marca cubana Prodal también son
    bastante demandadas, pero no aparecen.

    “Parece que Prodal cerró, ¿no?”, pregunta una señora. “Es que esas
    croquetas son las que le puedo comprar a mi nieto, son las más baratas y
    saben bien. Las he buscado por todas partes y nada”.

    Incluso hay quejas por los productos que están en los estantes, debido a
    la escasa variedad.

    “Tienes que cocinar con aceite de canola, sí o sí”, protesta un
    jovencito. “Yo leí en Wikipedia que la canola es tóxica y por eso no
    quiero usarla, pero aquí no se puede elegir. La otra opción es el aceite
    de oliva, que sí hay, pero no hay bolsillo para eso”.

    La realidad es que el aceite no ha desaparecido, hay aceite de canola de
    las marcas Mazola y Cocinera en todos los mercados. Para conseguir
    aceite de soya hay que caminar la ciudad hasta que aparezca alguno,
    siempre de la marca Hysa.

    “Y ni se te ocurra querer aceite de girasol”, advierte el joven. “Eso no
    existe”.

    Maritza tiene una queja similar con el abastecimiento de café.

    “Hay café, pero nada más encuentras paquetes grandes, de 12 CUC en
    adelante y nada más que Regil o Arriero y nunca las dos marcas en una
    misma tienda”, protesta. “Después de caminar toda La Habana buscando
    paquetes chiquitos pude comprar Arriero de tres CUC y pico en Los
    Paraítos de Prado. También había de 500 gramos, a seis CUC. Pero Arriero
    nada más, olvídate de la variedad. Me pregunto dónde se han metido las
    otras marcas, como Cubita, Serrano y Turquino. ¿No se supone que se
    fabrican en Cuba?”

    Esta falta de coincidencia de los productos más comprados en una misma
    tienda es lo que algunas personas consideran la peor parte del problema.
    Como tantos otros, Yaremis se queja de que hay que recorrer la ciudad
    para hacer una pequeña compra de cuatro productos.

    “Si quieres comprar papel sanitario, mantequilla, muslos de pollo y
    salchichas, mejor agarra una mochila, un sombrero y litro y medio de
    agua. Y que no se te olvide ponerte zapatos cómodos y, si puedes,
    bloqueador solar”, aconseja.

    Yaremis trabaja también en un mercado en CUC, así que afirma saber bien
    de lo que habla.

    “La cosa es que pierdas tiempo, te canses, si es posible, que te
    deprimas”, ironiza. “Y todo eso por conseguir cuatro productos que son
    comunes y corrientes en cualquier parte, pero no aquí. Acuérdate que el
    cubano tiene que pasar trabajo por la libreta, si no, se empieza a creer
    que es persona y eso es peligrosísimo”.

    Source: El Gobierno ’embaraja’, pero el desabastecimiento preocupa a los
    habaneros | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cuba/1488718493_29420.html

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