La libreta del hambre
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Recent Comments

    Pánfilo: ‘Desde que entras a una tienda en Cuba, ya eres un posible ladrón’
    DDC | La Habana | 15 de Marzo de 2017 – 20:14 CET.

    El popular comediante cubano Pánfilo cuenta tres anécdotas que le
    sucedieron a él y a su esposa en las tiendas de la Isla.

    El trato, el personal, las directivas y las instrucciones son de los
    aspectos que sorprenden a Luis Silva, quien encarna desde hace varios
    años el personaje de Pánfilo, un jubilado habanero solo y obsesionado
    con su libreta de abastecimiento (cartilla de racionamiento).

    A continuación reproducimos el texto publicado por Silva este martes en
    su Facebook.
    https://www.facebook.com/LuisSilvaPanfilo/posts/1254625174614629

    Cuando uno sale de Cuba a otro país, te das cuenta de las cosas buenas
    que trae consigo el hecho de viajar: ver otras culturas, conocer nuevos
    paisajes, pasear, ver amigos; y sobre todo, salir de compras. Importante
    eso. Cubano que se respete lleva un papelito, con su listica de cosas
    que necesita comprar para llevarse a Cuba.

    Después que estás en la tienda te das cuenta de que la lista de cosas
    que necesitabas, era una basura. Descubres que todo lo que hay en la
    tienda te hace falta. Y averiguas de qué forma pudieras llevártela
    entera para Cuba.

    Pero viajar también nos trae un mal sabor. No solo sentirte lejos de
    Cuba, de tu familia. Hay algo que no te puedes quitar de arriba a
    ninguna hora. Las malditas comparaciones. No voy a meterme en si las
    tiendas de afuera tienen más productos o menos productos que las de
    nosotros; si están más surtidas o no. No es el objetivo de este escrito.
    Eso ni lo voy a tocar, porque tendría que escribir un libro.

    Mi primer tema es el trato en nuestras tiendas. Hoy mi esposa tuvo la
    amarga experiencia de entrar en una de las tiendecitas del FOCSA, en el
    Vedado. Una tiendecita de confecciones, con ropa, trusas, juegos de
    sábanas, etc. Un pequeño espacio que no tenía más clientes que ella.

    Las dos tenderas estaban conversando. Después de hacerle una pregunta a
    una de las tenderas, la cual fue respondida con pocas ganas, mi esposa
    sigue mirando unas sábanas que vendían, y escucha la siguiente frase
    dirigida a ella: “Mami, hace falta que no te me demores aquí adentro”.

    Mi esposa no podía creer lo que estaba escuchando. Y mucho menos que
    fuera con ella. Todo era, por la cartera que ella tenía. “Mami, no te me
    demores más, porque con esa cartera no puedes estar aquí adentro”.

    No era una mochila, no era un saco, no era un jabuco. Era una cartera
    mediana.

    Ojalá los trabajadores de las tiendas supieran lo que molesta sentirse
    como un sospechoso. Desde que entras a una tienda en Cuba, ya eres un
    posible ladrón. Y así miden a todo el que entra, como posibles
    delincuentes. Cuando todos sabemos que la mayoría de las pérdidas
    económicas de las tiendas tienen otros responsables que se encuentran en
    su propio seno.

    Son los absurdos de nuestra bella Isla. Porque además de que no había
    jabitas en la tienda (hace rato que están perdidas), no puedes entrar
    con la tuya, con algo donde echar tus cosas. ¿Cómo tú no vas a tener en
    qué echarles los productos a tus clientes y no vas a dejar que entren
    con algo para echar lo que compren? Ya eso no nos sorprende.

    Como cubano acostumbrado al maltrato, a las trabas, a que todo tiene que
    ser “sangria’o”, tienes que salir con tus cosas en la mano. Y si no te
    caben en las manos, no las compres, papi. Si a nosotros nos da lo mismo
    vender que no vender. Total.

    A veces, ni siquiera te pueden atender porque están inmersos en 20
    papeles. Si la función de los dependientes es vender y nada más que
    vender, ¿qué hacen con tantos papeles en el mostrador, sacando cuentas?
    ¿O tienen algún examen de matemática al otro día y están estudiando?

    Cualquier tienda del mundo, hace lo posible y lo imposible por que usted
    no se vaya de ella. El objetivo de todas es atraerte, engatusarte. Sí,
    ya sé lo que me van a decir: que es una sociedad de consumo. ¿Y yo qué
    hago entonces? ¿Me consumo en esta sociedad?

    Las tiendas de varios países donde he estado, aunque sea una peletería,
    te ponen adentro refrigeradores para vender refrescos y agua, porque si
    te entra sed, te vas a ir de la tienda a comprarte un líquido. Y la
    “tienda” no quiere que te vayas de la “tienda”. Espero que se
    “entienda”. Y que todo el mundo me “atienda”. Jajaja. A lo mejor estoy
    soñando demasiado. Me imagino el comentario de algún amigo: “Silva, si
    las tiendas que venden refrescos, no tienen refrescos, entonces, ¿cómo
    coño va a tener refrescos una peletería?”.

    Discúlpenme, se me fue la mano. Parece una cosa descabellada, pero no lo
    es. Es pensar en el consumidor, en que la gente se sienta cómoda, en que
    el cliente se sienta bien, se sienta querido, atendido. Que el cliente
    sienta, que quienes dirigen el sistema de tiendas en divisas, lo tienen
    todo pensado por su bienestar.

    Las reuniones no pueden ser solamente para hablar del Plan Semestral, y
    del cumplimiento de los objetivos. Imagino que no deben ser así.

    La segunda situación surrealista, sí me ocurrió a mí. Y tiene que ver
    igual con nuestras tiendas. Desde que yo estudié Cibernética en la
    Universidad de La Habana, di una asignatura que se llama Redes de
    Computadoras, donde te adentras en el mundo de la interconexión,
    aprendes a enlazar cualquier dispositivo con otro, te enseñan a que
    puedes lograr que la operación que haces en uno, se refleje en el otro.
    Una computadora en Canadá puede guardar información en una base de datos
    que está en Hong Kong. Gracias a eso, con el paso del tiempo, surgen las
    redes sociales que tanto nos gustan.

    Entonces, ¿alguien me puede decir por qué con lo que han avanzado las
    cajas registradoras y los sistemas de gestión de bases de datos, un
    cliente como yo, se ve obligado a pagar dentro de un mismo mercado en
    tres y cuatro cajas distintas? Haciéndote perder tiempo, obligándote a
    hacer tres y cuatro colas.

    Por ejemplo: yo fui al mercado del FOCSA, a comprar 5 CUC de jamón
    lasqueado, una bolsa de pan de 1 CUC y un pomo de mayonesa de 3 CUC (ni
    recuerdo el precio). En la caja donde se paga el jamón, no se puede
    pagar ni la bolsa de pan, ni la mayonesa. En la caja donde se paga la
    bolsa de pan, no se puede pagar el jamón. Y donde se paga la mayonesa no
    puedes pagar ni el pan, ni el jamón.

    Coño, esto tiene que ser una jodedera de alguien. Esto tiene que
    habérsele ocurrido a alguien en algún fetecún con exceso de bebidas,
    ¿qué sé yo? Yo miré para todos los lados, porque dije: esto es una
    cámara oculta. No puede ser que de alguna junta directiva, de alguna
    reunión, haya salido esta idea de hacernos pasar más trabajo. Yo sé que
    esa es la tarea principal del cubano desde que se levanta, pasar
    trabajo, pero… no, no, es que todavía no lo puedo creer.

    A ver, déjame pensar. Ya sé. Eso seguro lo hacen para controlar más.
    Para que no metan ninguna trampita, no sé, no tengo la menor idea. Pero
    el acto de controlar y evitar que ocurra una ilegalidad, no puede
    arrastrarnos al malestar del cliente. Y esto no es un tema de ahora.
    Esto lleva así años.

    Recuerdo la vez que fui a una tienda en Panamá, (país del tercer mundo
    igual que nosotros, subdesarrollado igual que nosotros) pagué unas
    galletas y un pomo de refresco en la parte de perfumería. ¿Oyeron eso?
    Mejor dicho, ¿leyeron eso? En la parte de Perfumería. Porque había gente
    en las cajas principales, y me dijeron: “Mire, señor, puede pagar por
    allá, para que no se demore”.

    Ay, mamá, por poco me da una cosa. Yo dije, este panameño que me ayudó,
    seguro lo que quiere tumbarme una propina, esta es su búsqueda, como
    dice Ruperto. Es que eso es lo que llevamos en la sangre. Y cuando ves
    un cubano ayudando a otro cubano, ya uno sospecha. Seguro que hay que
    dejarle un regalito.

    La tercera historia le sucedió hace un tiempo atrás, nuevamente a mi
    esposa. Ño, se ha puesto fatal en las tiendas. Le gustó una mesita para
    la sala. Quiso tirarle una foto para cuando llegara a la casa,
    enseñármela, y ver si a mí me gustaba. Sacó su móvil y… “Mami, aquí no
    se puede tirar fotos”. ¿Cómo? ¿Dentro de una tienda no se puede tirar
    fotos? ¿Dónde están los carteles que lo prohíben?

    En fin, se movilizó la tienda entera por una foto. Buscaron hasta al
    gerente. Un hombre que vino con muy mala forma a decir que no se podía
    tirar la foto. Que si no le gustaba, que fuera a quejarse a la Plaza.
    ¿Querían ocultar algo? ¿Estarían bien los precios? Y a esa hora, ¿para
    dónde tú te viras? Si todos los de la tienda están en complot contra ti.

    Amigos míos, aquí no hay nada de ficción, ni fantasía. La pura realidad.
    Estas tres historias, ¿serán culpa del injusto y cruel bloqueo? Pues si
    es así, entonces, ABAJO EL BLOQUEO. Perdón, ABAJO LOS DOS BLOQUEOS.

    Source: Pánfilo: ‘Desde que entras a una tienda en Cuba, ya eres un
    posible ladrón’ | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cultura/1489605294_29671.html

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    Calendar
    March 2017
    M T W T F S S
    « Feb   Apr »
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    2728293031  
    Archives