La libreta del hambre
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    Vender fruta a los cruceros
    [22-03-2017 22:06:05]
    Elías Amor
    Economista

    (www.miscelaneasdecuba.net).- La historia se repite. Cuando los primeros
    barcos de los españoles conquistadores llegaron a las costas de Juana, y
    entraron en contacto con los nativos, se produjo un primer intercambio
    de mercancías que fue del agrado de todos. Los indios suministraron
    viandas y frutas que los españoles desconocían, pero que de inmediato
    fueron de su agrado, y mostraron los yacimientos de agua fresca porque
    los depósitos de los barcos ya estaban vacíos después de una larga
    singladura. Los conquistadores en aquellos primeros viajes ofrecían a
    los nativos baratijas y enseres que llamaban la atención de éstos, sin
    ánimo lucrativo. Era un intercambio natural en el sentido más explícito
    del término.
    Cinco siglos más tarde, no he podido dejar de pensar en aquellos
    primeros contactos entre dos civilizaciones que, hasta entonces, se
    desconocían, al escuchar las declaraciones del ministro de agricultura
    castrista Gustavo Rodríguez Rollero, recogidas en varios medios de
    comunicación. Al parecer este alto funcionario del régimen solicitó a
    los agricultores de Ciego de Ávila, durante el VII Encuentro Nacional de
    las cooperativas que integran el Movimiento Vanguardia Político
    Productivo de Frutales al que concurrieron más de 200 delegados, que
    “aprovecharan las ventas de frutas frescas en los cruceros que lleguen a
    los puertos cubanos”.

    Si. Como lo han oído. No me dirán que es de las mejores declaraciones
    que un alto dirigente del régimen nos ha dejado para la posteridad. Como
    en los albores de aquellos primeros contactos entre españoles y nativos,
    este ministro del ramo agrícola quiere que los agricultores, en su afán
    por mejorar la producción y la calidad de sus cosechas, “vendan frutas
    frescas a los cruceros que lleguen a puertos cubanos”. Me lo imagino. Ni
    mercados de distribución, ni tampoco intermediarios o logística y
    desarrollo de una cadena de valor. Nada de eso. Mucho más simple. Vender
    a los barcos, de forma tan sencilla como en 1492.

    Además, es la primera vez que escucho a un responsable de Agricultora de
    un país anteponer las necesidades de los ciudadanos del mismo, que
    parece que son secundarias, a otras que no son las más inmediatas. Este
    ministro quiere que los cubanos sigan comprando la dieta racionada,
    haciendo cola en las bodegas vacías para seguir esperando por lo que
    nunca llegará, y que los mejores productos se lleven a los barcos en los
    que “regresan” los conquistadores. Ellos llevan divisas, euros, dólares,
    yen, qué más da. Lo importante es ganar dinero, lo que puedan comprar
    los cubanos en los mercados nacionales de suministro es de segunda
    importancia.La revolución pide sacrificios.

    Aparentemente, este tipo de declaraciones, que se nos antojan un
    despropósito en un país en que todavía hay alimentos racionados porque
    la producción agraria es insuficiente, vienen apoyadas por la línea
    oficial de los llamados “lineamientos” que insiste en que se incrementen
    las exportaciones y se reduzcan las importaciones de productos agrícolas
    para beneficiar lo que llaman “la sostenibilidad alimentaria”

    Abrumado por tantas tonterías económicas en tan poco espacio pregunté
    para saber si todo esto se trataba de alguna broma de mal gusto y la
    respuesta que obtuve es que no. Que el ministro dijo lo que dijo, y
    además, al parecer en 2016 los productores cubanos exportaron 5.524
    toneladas de frutas frescas y vegetales, obteniendo por ello ingresos
    por 3.252.000 dólares. No está nada mal. La cuestión es que muchos
    cubanos, insisto muchos ciudadanos, niños, personas mayores, siguen
    esperando en la cola a que lleguen esos productos que se destinan a la
    exportación.

    Y que conste que no seré yo quién cuestione el esfuerzo exportador de un
    país. Los principales problemas de la economía castrista, su círculo
    vicioso, radica en esa debilidad para vender al mundo bienes y servicios
    que tengan demanda en el exterior. Es bueno exportar. Por supuesto que
    sí, pero nunca se debe practicar esta actividad antes de atender
    plenamente las necesidades de alimentación de los cubanos. Hasta los
    vietnamitas en su abandono definitivo del colectivismo comunista en la
    propiedad de la tierra produjeron tanto arroz, del que antes había
    escasez, que no solo atendieron la dieta de los ciudadanos, sino que
    actualmente es uno de los primeros exportadores mundiales de este producto.

    Rodríguez Rollero insiste en que ese volumen comercializado en el
    exterior hay que multiplicarlo este año y en los próximos “para
    fortificar la economía”. Coincido con él. Pero difícilmente logrará ese
    objetivo si no se aplican otras medidas que permitan a los agricultores
    producir más y mejor. El sabe de lo que estoy hablando, y desde luego,
    acabar para siempre con las colas y el racionamiento. Eso es lo más
    importante antes de vender a los barcos.

    Source: Vender fruta a los cruceros – Misceláneas de Cuba –
    www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/58d2e73d3a682e06d8980cc0#.WNQGafkrL6Q

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