La libreta del hambre
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    Castro conquista Miami a cañonazos
    Lo quiere convertir en una especie de Hong Kong, para explotarlo y
    chantajearlo con la nostalgia por la patria y la familia
    Martes, abril 4, 2017 | Luis Cino Álvarez

    LA HABANA, Cuba.- Me contaba espantado un amigo que el viernes pasado
    se presentaron en el Hard Rock Café de Hollywood Beach, en el condado
    Broward, los reguetoneros cubanos —de la isla y de allá, ya no se sabe,
    con tanto ir y venir— El Chacal, El Taiger (así mismo, no Tiger),
    Diván, Chocolate, Harrison y Descemer Bueno (el único de ellos que
    clasificaría como músico).

    Al espectáculo de Cubatón (reguetón a lo cubano, guachineo incluido) lo
    nombraron El Cañonazo. Bien puesto el nombre: es una explosión de
    chusmería y mal gusto Made in Cuba. Y habrá otras, muchas más, en la
    Florida.

    A mi amigo le parecía un chiste. O una pesadilla. La crema y nata de los
    reguetoneros —solo faltarían, para completar el cartel, Yakarta, Baby
    Lores, Misha, Insurrecto, el detestable Osmany García y Gente de Zona—
    profanando con su chabacanería grosera, su aspecto patibulario y su
    repetitivo y molesto ritmo taca-taca, un escenario donde últimamente se
    han presentado artistas como Don Henley, War, América, ZZ Top y Daryl
    Hall and John Oates.

    No hay que asombrarse. Este Cañonazo y los que vendrán forman parte de
    la no tan lenta colonización por el castrismo de Miami y el sur de la
    Florida todo. Lo quieren convertir en una especie de Hong Kong, para
    explotarlo y chantajearlo emocionalmente con la nostalgia por la patria
    y la familia. No bastándoles con mantener su régimen fracasado a costa
    de las remesas de emigrados y exiliados, envían también, a crear
    problemas, a poner malo aquello y a recaudar más dólares aun, además
    de agentes de penetración del G-2, a estafadores, provocadores,
    chistosos de mecha corta, académicos propagandistas, camaleones del
    tíbiri tábara , programas de TV… y reguetoneros.

    Que conste, no es que los mandamases del régimen estén conscientes del
    daño que hacen con los reguetoneros y tengan con ellos un plan macabro
    para penetrar al exilio y convertir Miami en un inmenso Hialeah, lleno
    de aseres y cada vez más parecido a Marianao o Arroyo Naranjo. Salvo al
    ministro Abel Prieto, de gusto tan exquisito, a los máximos mandamases
    no parece disgustarles la proliferación del reguetón. Por el contrario,
    sus hijos y nietos, tan faltos de clase y de buen gusto como sus papás y
    sus abuelos, se despelotan a su ritmo, gozan de lo lindo…

    De música, los mandamases exportan lo que tienen. Eso es lo que hay.

    Mi amigo se preguntaba qué fue de la música cubana. Poco de valor queda
    en un país que tuvo a Ernesto Lecuona, Sindo Garay, Rita Montaner,
    Celia Cruz, Benny Moré, e incluso luego de la catástrofe, a Silvio,
    Pablo, Chucho Valdés, Polo Montañés y Juan Formell. Los pocos buenos
    músicos y cantantes que aún quedan, los mandantes, con su mentalidad de
    bodegueros y su proverbial mal gusto, y sus promotores (anti)artísticos,
    consideran que no vale la pena enviarlos a Miami, porque no les
    reportarán suficientes billetes y va y hasta cogen vista y se les
    quedan. Es mejor que se queden en casa, arreglándoselas como puedan,
    aunque apenas los pasen en la radio y la TV, haciendo música para “el
    pueblo más culto del planeta”, aunque este solo quiera curda y reguetón.

    El reguetón es la banda sonora idónea para los tiempos de descomposición
    de un sistema dictatorial que ha durado demasiado y que si no acaba de
    disolverse es porque se hace grumos.

    En Cuba se impuso la vulgaridad, la chabacanería, la marginalidad. Y eso
    se refleja en la música que más se difunde. El reguetón, que es la
    apoteosis de la chusmería y la degradación, cayó en su justo tiempo y
    lugar. Es la música perfecta para el desmadre nacional.

    ¿Cómo se iba a librar Miami del reguetón, con tantos aseres recién
    llegados como hay que lo único que dejaron atrás fue la libreta de
    abastecimiento?

    Si en definitiva, todos somos cubanos, los de aquí y los de allá,
    arrastramos un karma común, yC tenemos que compartir la desgracia,
    repartírnosla, a ver si tocamos a menos.

    luicino2012@gmail.com

    Source: Castro conquista Miami a cañonazos CubanetCubanet –
    www.cubanet.org/destacados/castro-conquista-miami-canonazos/

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