La libreta del hambre
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    Cerrado para las madres
    El comercio en Cuba pasa por uno de sus peores momentos en los últimos años
    Viernes, mayo 12, 2017 | Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba.- Unos dicen que están recibiendo mercancías, otros que
    hacen inventario, que sufren cortes de energía eléctrica o que están en
    reparaciones. Lo cierto es que, a unas pocas horas del Día de las
    Madres, numerosas tiendas de La Habana han permanecido cerradas total o
    parcialmente en los horarios de atención al público.

    Aunque los carteles alegóricos invitaban a adquirir un regalo “para
    mamá”, establecimientos como La Sorpresa, en el bulevar de Obispo, aún a
    las dos de la tarde de este miércoles permanecían cerrados. También es
    el caso de la JLo y otros almacenes de la misma calle donde, sin
    certezas de que abrirían en algún momento, algunas personas perseveraban
    haciendo fila frente a la puerta.

    “No sé, puede ser que abran. ¿Y si sacan algo?”, me responde una señora
    cuando le pregunto por qué ha decidido esperar.

    En otros centros comerciales la situación es similar.

    Varios departamentos continuaron cerrados al menos un día de esta semana
    también en la tienda de 5ta. y 42, en Miramar. En La Época, de la calle
    Galiano, funcionan solo aquellos mostradores donde va quedando lo que
    nadie compra por demasiado caro más que por horroroso o por averiado.
    “Estamos en reparación”, respondían parcamente algunos empleados de este
    último lugar.

    En Galerías de Paseo, en el Vedado, locales del centro comercial han
    comenzado obras de remozamiento precisamente en estos días, mientras que
    áreas como la de ferretería gruesa y misceláneas han sido fusionadas
    para encubrir la devastación.

    Fusión y reforma responden a una orientación del Ministerio de Comercio
    Interior, en el caso de aquellas entidades que dependen de este, y a un
    procedimiento ya habitual en las tiendas recaudadoras de divisas (TRD y
    otras como la Cadena Panamericana).

    “No se pueden tener anaqueles vacíos. Hay que llenarlos aunque sea con
    el mismo producto. Hay que ordenarlos en una sola fila para que no se
    vea el fondo del anaquel. Y si se acaban los productos, hay que cerrar
    por falta de electricidad, por reparación o por filtraciones, pero no
    puede haber tiendas vacías”, me dice un trabajador de uno de los centros
    visitados.

    Pero su explicación no sorprende, es algo que ya saben todos en Cuba.

    Es como en los puntos de racionamiento del barrio donde el bodeguero
    debe “adornar” las estanterías y mostradores con botellas rellenadas con
    agua coloreada o con muestras del arroz, los frijoles y el azúcar de la
    cuota mensual.

    La esperada celebración tradicional de este mes de mayo no solo ha sido
    ensombrecida por la agudización del desabastecimiento en la red de
    tiendas sino, además, por la ausencia de alternativas para las personas
    de bajos ingresos, que representan en conjunto, posiblemente, más del 90
    por ciento de la población cubana, si se tiene en cuenta que tanto los
    trabajadores profesionales como los obreros manuales ganan, como
    promedio, un dólar diario, a veces menos.

    Las calles por estos días recuerdan los peores momentos del Período
    Especial, sobre todo cuando se escucha a las personas vocear que sacaron
    jabón o colonia barata en tal o más cual chinchal de la calle Neptuno o
    si están repartiendo los turnos en una quincalla de la calzada del Cerro
    donde quizás el viernes vendan vasos o tacitas para el café, de esos de
    cuatro o seis piezas por un dólar.

    El panorama para nada es similar al de años anteriores, sino peor. La
    ofensiva del Gobierno contra los negocios particulares, donde se vendían
    mercancías importadas por las llamadas “mulas”, ha llevado la desolación
    comercial a su expresión máxima, de modo que los ciudadanos han quedado
    acorralados entre los territorios de lo estatal y el de la baratija de
    yeso, humilde señorío de los eufemísticamente denominados “emprendedores”.

    Quienes esperaron por una rebaja de precios o por un súbito
    aprovisionamiento de los estantes en los comercios, deberán resignarse a
    pasar por alto el festejo dominical o ajustarán los insuficientes
    ingresos del hogar para obrar eso que algunos, empeñados en una visión
    superficial e idílica de nuestra realidad, han bautizado como el
    “milagro cubano”.

    Source: Cerrado para las madres CubanetCubanet –
    www.cubanet.org/actualidad-destacados/cerrado-para-las-madres/

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