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    Adiós bufetes y batas blancas: bajos salarios socavan profesiones en Cuba
    RIGOBERTO DIAZ
    AFP

    LA HABANA
    El enfermero se hizo bicitaxista, y la futura abogada es un hada inmóvil
    que atrae turistas. Ambos podrían trabajar en lo suyo, pero los salarios
    – relativamente los más bajos de la región – pulverizan el prestigio
    profesional en Cuba.

    Es una angustia para miles y un reto para la transición histórica.
    Después de la muerte de Fidel Castro en noviembre, su hermano Raúl
    dejará la presidencia en febrero de 2018, tras liderar por 10 años una
    lenta y cauta apertura dentro del modelo centralizado soviético.

    Por primera vez, en más de medio siglo, un Castro no estará al frente
    del poder.

    Gracias a la Revolución, José Antonio Torres se graduó como enfermero
    intensivista y Beatriz Estévez está a punto de terminar la universidad.
    En otros países la educación superior cuesta, y mucho.

    Hasta la década pasada, por cada 100,000 habitantes, 3,328 accedían a
    ella en América Latina. En Cuba la tasa fue cinco veces mayor, según un
    estudio de la Unesco de 2015.

    Aun con el embargo estadounidense, el sistema socialista garantiza
    acceso universal y gratuito a educación y salud. El Estado emplea al 70%
    de los cinco millones trabajadores, incluidos todos los médicos y
    abogados. En 2015 la desocupación fue de 2.4%.

    Hasta aquí el lado noble de la historia.

    De 38 años, mulato y delgado, Torres ganaba veinte dólares al mes. Colgó
    la bata blanca y ahora pedalea fuerte en La Habana por sus cuatro hijos.

    De su lado, Estévez, una soltera de 26 años, pasa una hora frente al
    espejo maquillándose como hada y cuatro, inmóvil, recibiendo propinas
    bajo la sombra habanera.

    “En un día puedo ganar lo mismo que un enfermero en un mes, y un poquito
    más”, justifica el enfermero. Estévez remata: “En un bufete no voy a
    ganar ni la mitad de lo que gano ahora mismo haciendo de estatua viviente”.

    El hada de la calle Mercaderes se lleva 20 dólares en una sola jornada.
    El sueldo promedio mensual ronda los 29. Un ingeniero industrial recibe,
    por ejemplo, 32 dólares al mes trabajando ocho horas diarias.

    Muchos profesionales migran. Y los que se quedan, incluidos actores de
    televisión, se suman al floreciente sector turístico ya sea como
    meseros, taxistas o alquilando cuartos.

    Medio millón de cubanos trabajan por su cuenta y su salario mensual
    cuadruplica el estatal.

    Mientras se maquilla, Estévez habla sin enfado: “No tengo pena decir que
    estudié Derecho y no lo quiero ejercer porque (…) todo el mundo sabe por
    qué pasan estas cosas”.

    Torres debió renunciar a uno de los mejores hospitales del país. “No fue
    una decisión fácil (…), pero tenía que buscar una alternativa para
    seguir manteniendo a mi familia”.

    “No me imagino un trabajador latinoamericano viviendo con 25 dólares
    mensuales”, reconoce el economista cubano Pavel Vidal, de la Universidad
    Javeriana de Cali.

    Aunque hay una red de seguridad social que “da cierta protección” –
    señala el experto – la dualidad monetaria y su consecuente inflación;
    las reformas a medio cumplir y una inversión extranjera a cuentagotas
    exprimen el bolsillo.

    En la isla circulan dos monedas locales, se puede ganar en una y gastar
    en otra. El CUC, la moneda fuerte, está casi a la par con el dólar.

    El salario no alcanza, aun cuando cada cubano recibe algunos alimentos
    subsidiados por la libreta de abastecimiento.

    El economista Pedro Monreal, autor de varios estudios sobre el tema,
    estima que el salario mensual medio debería aumentar cuatro veces (hasta
    los 116 dólares equivalentes) para cubrir la canasta básica.

    En abril de 2016, Raúl Castro admitió que los salarios y pensiones “son
    insuficientes para satisfacer necesidades básicas”.

    Entre 2010 y 2015 el salario de médicos, deportistas y empleados de
    ciertas empresas creció un 43%. Los demás no recibieron el mismo ajuste.

    En los últimos ocho años la economía ha crecido en promedio 2.3% del
    PIB, y los salarios solo han recuperado el 30% del valor adquisitivo que
    tenían en 1989, cuando inició la crisis por el desplome soviético,
    recuerda Vidal a la AFP.

    Torres lo ilustra: “En un par de zapatos se te va el salario completo”.

    El gobierno quiere mejorar la productividad para aumentar sueldos.
    Mauricio de Miranda, economista cubano de la Universidad Javeriana,
    cuestiona la ecuación.

    “El tema no es sentarse a esperar a que aumente la producción para que
    aumenten los salarios, porque entre otras cosas la producción no aumenta
    por las restricciones que el propio gobierno pone”, señala a la AFP.

    Entretanto, las matrículas universitarias descienden. En 2009-2010 se
    inscribieron 606,863 estudiantes, en el de 2014-2015 fueron 173,298,
    según la Oficina Nacional de Estadística.

    Source: Adiós bufetes y batas blancas: bajos salarios socavan
    profesiones en Cuba | El Nuevo Herald –
    www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article153253409.html

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