La libreta del hambre
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    Cuba, ¿expatrocinador del terrorismo?
    junio 10, 2017
    Rolando Cartaya

    El terrorista puertorriqueño Oscar López Rivera, indultado por el
    expresidente de EE.UU. Barack Obama, fue invitado por Raúl Castro a
    visitar Cuba para rendirle “los honores y el afecto que te mereces”.
    López Rivera y sus FALN entrenadas por Cuba son responsables de más de
    130 atentados con bomba en ciudades de EE.UU. y de numerosos
    estadounidenses muertos o mutilados.
    El terrorista puertorriqueño Oscar López Rivera, preso desde mayo de
    1981 e indultado en sus últimos días de gobierno por el expresidente de
    EE.UU. Barack Obama, fue invitado por Raúl Castro a visitar Cuba para
    rendirle “los honores y el afecto que te mereces”.

    Un reporte de Telesur fechado el pasado 19 de mayo daba cuenta de que
    los medios cubanos divulgaron un mensaje del gobernante al extremista
    boricua, dos días después de que obtuviera su libertad plena al cabo de
    tres meses de arresto domiciliario:

    “Recibe fraternales felicitaciones en nombre del Partido, Gobierno y
    pueblo cubanos, quienes compartimos la alegría por tu liberación”, y “te
    esperamos en Cuba, cuando te sea posible, con los honores y el afecto
    que mereces”, escribió Castro, y añadió: “La historia no olvidará tu
    firmeza y lealtad a la causa por la independencia de Puerto Rico, que es
    esencial para Nuestra América”. El ex convicto López ha prometido
    visitar Cuba en noviembre.

    En el más reciente referéndum llevado a cabo en Puerto Rico en noviembre
    de 2012, sólo el 5,5% de los votantes se pronunció a favor de la
    independencia, mientras que cerca del 61% de los puertorriqueños votaron
    a favor de que la isla se convirtiera en el estado número 51 de la Unión
    norteamericana.

    Múltiples cargos

    Fugitivo desde 1976 y acusado en 1977 y 1979, López Rivera, un miembro
    de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional Puertorriqueñas, fue
    finalmente arrestado el 29 de mayo, 1981 y juzgado por el gobierno de
    los Estados Unidos.

    Los cargos contra él incluían conspiración sediciosa, uso del poder para
    cometer un robo, transporte interestatal de armas de fuego, y
    conspiración para el transporte de explosivos con la intención de
    destruir propiedades del gobierno. López Rivera sostenía que según el
    derecho internacional él era un combatiente anticolonialista y no podía
    ser procesado por el gobierno de los Estados Unidos.

    El 11 de agosto de 1981, fue condenado a 55 años de prisión en una
    penitenciaría federal. El 26 de febrero de 1988 fue condenado a otros 15
    años por conspirar para escapar de la prisión federal de Leavenworth.

    En 1999 el entonces Presidente Bill Clinton les ofreció clemencia a
    López Rivera y otros 13 miembros encarcelados de las FALN, a condición
    de que renunciaran a la violencia, pero López Rivera la rechazó.

    El 17 de enero de 2017, tres días antes de abandonar la Casa Blanca, el
    presidente Obama conmutó su sentencia y fue trasladado de una prisión de
    Indiana a Puerto Rico, donde cumplió el arresto domiciliario hasta el 17
    de mayo pasado.

    El mismo Obama accedió en 2015, como parte de su política de deshielo
    Cuba a un reclamo de La Habana para que sacara a la isla de la relación
    anual de Estados Patrocinadores del Terrorismo del Departamento de
    Estado, en la que había permanecido ininterrumpidamente desde 1982. En
    realidad el patrocinio de Cuba a grupos terroristas databa de mucho
    antes. Incluido el que prestó a las FALN.

    ¿Héroe de la libertad o asesino?

    Un miembro del Consejo Carnegie para la Ética en los Asuntos
    Internacionales analiza en el Wall Street Journal las razones por las
    que habituales patrocinadores del Desfile Puertorriqueño de Nueva York
    como los Yankees de la MLB, Coca-Cola, la cadena Univisión, la aerolínea
    JetBlue y la firma de alimentos Goya, así como conocidas figuras
    públicas de la Gran Manzana y del estado, se retiraron del más reciente
    evento después que los organizadores designaran a López Rivera como el
    primer “Héroe Nacional de la Libertad” de la parada.

    El autor, Zach Dorfman, repasa el historial criminal de las FALN, que
    dice sólo fue posible gracias al patrocinio de Cuba.

    Recuerda que entre mediados de la década de los 70 y mediados de la de
    los 80, entre muchos otros crímenes feroces, las FALN perpetraron más de
    130 ataques con explosivos. Fueron responsables de la explosión de 1975
    con 10 libras de dinamita en la histórica Fraunces Tavern, en la que
    murieron cuatro personas y 63 resultaron heridas; de una ola de bombas
    en la ciudad de Nueva York en agosto de 1977 que dejó un muerto y seis
    heridos y obligó a la evacuación de 100.000 empleados de oficinas; y de
    un ataque con el propósito deliberado de mutilar a cuatro agentes
    policiales.

    Dorfman apunta que semejante carnicería fue posible gracias a la
    sofisticación organizativa y operativa de las FALN, incluidas sus
    numerosas conexiones con la Cuba comunista y sus servicios de inteligencia.

    Las autoridades estadounidenses, agrega, han estado al tanto de esos
    nexos durante décadas. De acuerdo con documentos judiciales un agente
    encubierto de la policía de Nueva York (NYPD) reportó en 1983 que
    Filiberto Ojeda Ríos, uno de los presuntos fundadores del grupo, le
    confesó que había recibido entrenamiento en explosivos en Cuba.

    Y el articulista afirma que el FBI calculaba en 1973 que alrededor de
    135 extremistas puertorriqueños habían recibido de los servicios de
    inteligencia castristas “amplio adiestramiento en tácticas de guerra de
    guerrillas, confección de artefactos explosivos y métodos sofisticados
    de sabotaje”.

    Dorfman dice haber descubierto en los archivos del Instituto Hoover en
    la Universidad de Stanford un documento de la NYPD sin fecha, pero que
    parece de alrededor de 1977. Por entonces ese departamento estimaba que
    “las FALN se iniciaron a mediados de la década de los 60 con un núcleo
    de terroristas puertorriqueños que recibieron entrenamiento avanzado en
    Cuba. . . . Después (…) regresaron a Puerto Rico y una ola de atentados
    con bombas e incendios sacudió a esa isla. En los últimos años han
    mudado sus actividades al territorio continental (de EE.UU.). . . . Se
    cree que han mantenido estrechos vínculos, y que de hecho podrían estar
    trabajando en coordinación con agentes de inteligencia cubanos”.

    Observa el analista que, viéndolo desde esta perspectiva más amplia, las
    FALN no era simplemente un “adversario muy motivado e inteligente”, como
    planteaba el documento que él encontró, sino un instrumento de la guerra
    librada durante décadas en las sombras entre EE.UU. y Cuba.

    Para Dorfman, al margen de los lazos históricos y culturales entre ambas
    islas caribeñas colonizadas por España, desde el punto de vista de
    Castro el entrenar a un grupo de extremistas marxistas determinados
    cuyas accciones podían desestabilizar a grandes ciudades de EE.UU. como
    Nueva York y Chicago podía ayudar a desarrollar una estrategia
    encubierta y de bajo costo para debilitar a su gran antagonista.

    En mayo de 2015, la administración Obama sacó a Cuba de la lista de
    Estados Patrocinadores del Terrorismo, a fin de allanar el camino para
    la reanudación de relaciones diplomáticas dos meses después.

    En junio de ese año el Departamento de Estado dijo en su informe anual
    sobre el terrorismo en el mundo que Cuba le había dado garantías de que
    no facilitaría el terrorismo internacional (salir de la lista le ofrecía
    ventajas económicas) y que La Habana había dado pasos para distanciarse
    del terrorismo internacional y para reforzar las leyes antiterroristas.

    El reporte de la cancillería también admitía que Cuba continuaba
    refugiando a fugitivos convictos de la justicia estadounidense y les
    proporcionaba vivienda, cartilla de racionamiento y atención médica,
    mientras que seguía negándose a devolver a ciertos individuos que
    huyeron a la isla en el pasado

    Allá viven, cobijados por el gobierno de Raúl Castro, Joanne Chesimard,
    Ronald (Alí) LaBeet y otras decenas de asesinos y terroristas, algunos
    ya condenados por la justicia estadounidense. Uno de ellos, William
    Morales, fabricaba las bombas del grupo de López Rivera, para sembrar el
    terror en Nueva York.

    Pronto los dos cómplices se darán un abrazo criminal en La Habana, y
    quizás Castro, como ya es su costumbre, les levantará las manos, como si
    fueran apenas dos boxeadores compartiendo la victoria.

    [Con información de The Wall Street Journal]

    Source: Cuba, ¿expatrocinador del terrorismo? –
    www.martinoticias.com/a/cuba-ex-patrocinador-del-terrorismo/146675.html

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