La libreta del hambre
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    ‘Colirios de agua hervida y mucha higiene’, el único alivio a la
    conjuntivitis en Santiago
    LOURDES GÓMEZ | Santiago de Cuba | 12 de Julio de 2017 – 16:16 CEST.

    A la hija de 4 años de Javier le dio un dolor de oído en plena
    madrugada. Su padre intentó calmarla con algunos remedios caseros.
    Finalmente, ante sus gritos de dolor, decidió llevarla al Hospital
    Infantil Sur, conocido como La Colonia. Allí la medicaron y lograron
    estabilizarla. Al día siguiente la niña despertó con los “ojos pegados”.

    Javier volvió con su hija al hospital en la mañana. El diagnóstico,
    conjuntivitis viral. La medicina prescrita por los doctores, fomentos de
    agua hervida tibia y mucha higiene.

    Yunaika fue a visitar a su sobrino en el mismo hospital. Al salir, le
    comenzó un ardor en los ojos. Esa misma noche se dirigió al Hospital
    Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas. Su diagnóstico, conjuntivitis
    hemorrágica. La medicación, la misma: fomentos de agua hervida y unas
    gotas florales bajo la lengua.

    La conjuntivitis es la epidemia veraniega que asola la ciudad de
    Santiago de Cuba. En medio del Festival del Caribe y los preparativos
    del carnaval, las autoridades sanitarias insisten en la higiene como
    factor principal para su prevención.

    La enfermedad, sin embargo, una vez que infecta al habitante de una
    vivienda, usualmente contagia a los demás. No es raro ver en algunos
    hogares a todos los familiares enfermos, incluso se extiende a casas o
    apartamentos adyacentes.

    “Es muy difícil contener el contagio dentro de la casa. Los doctores te
    dicen que tienes que lavar las sábanas y fundas todos los días, pero con
    la escasez de agua, lo más que uno hace es darle una lavadita a las
    fundas”, dice Yunaika.

    Para la doctora especialista en Medicina General Integral del
    consultorio de Javier, “la epidemia está en el ambiente. La sequía, el
    polvo y el intenso calor son sus causas”.

    Se trata de la misma explicación que ofrece de forma oficial el
    Ministerio de Salud Pública.

    “Las curas con fomento de agua son lo mejor”, argumenta la doctora. “Los
    colirios, como el Cloranfenicol, son para aliviar las molestias, pero no
    se recetan porque no hay. Todos los antihistamínicos están en falta”,
    concluye.

    La falta de medicamentos en las farmacias es común, pero la situación se
    ha acentuado en los últimos tiempos, según se han quejado pacientes y
    hasta los propios médicos.

    A Javier le resultó una odisea tratar a su niña.? “No tenía apósitos o
    algodón para limpiarle los ojos, porque el algodón está regulado por la
    libreta para la menstruación de las mujeres. Gracias a mi mamá, que
    compró vendas, hicimos los fomentos”, cuenta.

    Pero con las malas manipulaciones iniciales, se contagiaron él y otros
    miembros del grupo familiar. Yaimara es otro caso.

    “Salí con mi niña al parque y cuando regresamos tenía los ojos rojos”,
    señala. “Me contaminé yo, y mi mamá también”.

    Ella sí pudo “conseguir” Cloranfenicol. Se lo recetaron porque, en el
    momento de su consulta, estaba “en existencia” en la farmacia del
    Clínico, hospital que, junto a La Colonia, son las instituciones
    sanitarias encargadas de atender la epidemia.

    Luisito, de 57 años, se contagió por su hijo y no fue al hospital para
    tratarse. Para él resultaba inútil acudir a una instalación médica, casi
    en la periferia de la ciudad, a que le prescribieran un método de agua
    hervida.

    Siguiendo consejos de la medicina popular, hirvió la flor de vicaria
    para hacer fomentos. Como resultado, casi se queda ciego.

    “Me hizo una reacción alérgica”, dice. “Perdí momentáneamente la visión
    de un ojo. En cuanto cambié para el agua sola, mejoré”, pero extraña el
    alivio que pueda ofrecerle un colirio.

    “Hay que tener huevos para aguantar la picazón y la arenilla sin
    restregarse los ojos. Fueron seis días de tortura”, lamenta.

    Concluye que la higiene es fundamental, pero sin agua y con una sola
    sábana tuvo que “inventar”.

    “Cogí una camisa vieja, la ripié en pedazos que utilizaba para
    envolverme la cabeza cuando me ponía el fomento. Los trapos recogían el
    agua que salía de las gasas. Al otro día los lavaba y los ponía al sol,
    que de lo fuerte que está, mata todos los microbios”, concluye.

    Source: ‘Colirios de agua hervida y mucha higiene’, el único alivio a la
    conjuntivitis en Santiago | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cuba/1499868966_32518.html

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